El
pediatra que se opone a las vacunas
y promueve los partos en casa (reportaje)
"NO
PERTENEZCO A LA MEDICINA OFICIAL"
Aconseja
a las mujeres que tengan a sus bebés en sus hogares con la
ayuda de una partera. Está a favor de que las madres amamanten
a sus hijos hasta los dos años y en contra de que los chicos
reciban vacunas. El doctor Jorge Díaz Walker, premiado en
el año 2001 como mejor médico del año, explica
su controvertida postura.
por
Raquel Roberti
publicado en la revista "Veintitrés"
(Bs. As.) 4 de Julio de 2002, págs. 78/79.
-¿Lo
echaron de la sociedad de pediatría?
-Sí, hace cuatro o cinco años. Dije que la pediatría
era un invento de Nestlé para sacarle la teta a los pibes
y me echaron los perros.
-¿Qué
piensa de las vacunas?
-Propongo no vacunar, pero que los padres elijan.
-¿Qué
le recomienda a una mujer a punto de parir?
-Que dé a luz en su casa con una partera y un médico
cerca.
-¿Lo
premiaron como mejor médico del año 2001?
-Sí. Cuando me pidieron el curriculum pensé que después
me iban a mandar una tarjeta de cien pesos para una cena.
Jorge
Díaz Walker es un hombre afable, pero de definiciones polémicas
que se apartan del discurso
homogéneo de la corporación médica. Tiene 70
años y cuarenta de ejercicio profesional en los que, entre
otras cosas, organizó el servicio de pediatría y el
de asistencia materno infantil en Santa Cruz. Pero cuando dejó
la Patagonia y volvió a Buenos Aires, en 1969, se encontró
con que las mujeres ya no amamantaban a sus bebés y empezó
su cruzada personal a favor de la leche materna. En 1974 fundo Ñuñu
-en quechua: mamar o madre-, una asociación de mamás
que ayudan y animan a
otras para que den el pecho a sus hijos.
De esa asociación partió la iniciativa de ternarlo
para el premio de mejor médico del año por los
"valores humanitarios" que imprime a su actividad.
Díaz Walker recibió el galardón que otorga
el Poder Ejecutivo el 28 de noviembre pasado.
-¿Hasta
qué edad aconseja amamantar?
-Hasta los dos años, porque la leche materna es la única
fuente de hierro, pero decide la mamá. Después propongo
el desleche: no cambiar la leche materna por la leche vacuna, difícil
de digerir. La gran mayoría opta por la leche de soja. Y
desde que cortamos los lácteos en las madres de ñuñu
que amamantan nos olvidamos de las bronquitis y los nebulizadores
para los pibes. La leche de vaca es alergénica y la mayor
productora de moco. Tiene componentes diferentes a la humana y la
madre genera anticuerpos pero la pelea se desarrolla en el chico.
-¿Los
lácteos no son importantes para fortalecer los huesos?
-La leche de vaca no osifica al humano, osifica al ternero en un
lapso de dos o tres años y nosotros tardamos más de
veinte en alcanzar el mismo nivel de osificación. El problema
no es el calcio sino los descalcificantes, como los ácidos
fosfóricos presentes en la mayoría de las gaseosas.
Todos recordarán aquella prueba de echar gaseosa sobre tornillos
oxidados para poder sacarlos; imagine lo que ocasiona en un diente.
-¿Recibe
presiones de algún sector?
-No. Soy un mosquito que no pica. Los laboratorios simplemente no
me visitan más. Ahora soy médico de niños y
eso me beneficia porque no me obliga a pertenecer a la medicina
oficial o hegemónica. En la Argentina hay poca legislación
de salud pública, hay directivas del ministerio que se convierten
en obligaciones para el poder médico que, en países
agrícola-ganaderos como el nuestro, se alía con el
poder de turno. Por eso, cuando no tienen nada que hacer, vacunan.
PARTO
NATURAL.
La postura de Díaz Walker antes las vacunas (ver aparte)
no es la única que genera
polémica. También promueve el parto natural: sin intervencionismo
médico, sin anestesia ni episiotomías o cesáreas
innecesarias. Dice que es una de las cosas que aprendió en
ñuñu, escuchando a una madre hablar de su parto en
el hogar. Las que estaban embarazadas se interesaron y empezaron
a trabajar en el proyecto: "Nacer mejor", que propone
el parto en casa con partera, médico a mano y que cada mujer
elija la posición que le resulte más cómoda
para parir: sentadas, de cuclillas, parada o arrodillada.
"El parto es un hecho natural que se ve alterado por la medicalización
y, muchas veces, termina en una cesárea que no hubiera ocurrido
si se dejaba seguir el curso normal. Sólo dos de cada cien
cesáreas son necesarias: las restantes son provocadas por
la impericia de los médicos", afirma Díaz Walker.
La Argentina es uno de los países con mayor índice
de cesáreas: 25 por ciento de los nacimientos en hospitales
públicos y 50 por ciento de los que ocurren en instituciones
privadas son por esa vía, según las estadísticas
nacionales de 1998. El doble de lo que considera aceptable la Organización
Mundial de la Salud (OMS).
En 1999, Cindy Crawford decidió parir en su casa con la ayuda
de su marido, una comadrona y una enfermera. Antes, Pamela Anderson
y la modelo Stella Tennant habían tomado la misma decisión.
De a poco aumentan los países que incluyen en sus servicios
de salud a parteras, pediatras y una ambulancia para atender los
nacimientos hogareños. El sistema, criticado y temido por
muchos, da excelentes resultados cuando se encara con profesionalidad,
como en Holanda y Japón: la tercera parte de los partos se
realiza en el hogar, tienen las tasas más bajas de mortalidad
materna y
porcentajes muy reducidos de cesáreas.
Para Díaz Walker, las estadísticas europeas indican
que es posible manejar los partos riesgosos en el hospital, sin
internar al 95 por ciento restante de las mujeres. "Al estar
en la casa, la mujer puede dar a luz en un ambiente familiar, elegir
la gente que la atienda, hacer cosas que la conformen o animen.
Y después del parto, puede descansar a su manera, comer lo
que quiere y relacionarse con su hijo sin los obstáculos
que ponen las instituciones", dice el médico, quien
confía en que si "cambiamos la forma de nacer, cambiaremos
la forma de vivir".
NO
A LAS VACUNAS
Díaz Walker aconseja no vacunar a los chicos porque "el
organismo recibe un virus, un tanto idiota por efecto de las manipulaciones,
que va a generar defensas contra la enfermedad que provoca, pero
además recibe el medio donde se crió ese virus (embrión
de pollo o riñón de mono). De modo que las vacunas
tienen proteínas y virus de esos animales, además
de sales de aluminio, antisépticos mercuriales y antibióticos
que pueden afectar el funcionamiento renal".
-¿Cómo
se vive sin las vacunas en esta realidad?
-Pregúnte a los laboratorios, que ofrecen "beneficios
adicionales" a los médicos por recetar vacunas no obligatorias.
Ningún hecho médico ha prolongado la vida en forma
significativa, excepto lavarse las manos antes del parto.
-¿Qué
pasa con un chico no vacunado en un ámbito como el colegio?
-¿Conoce a algún rico que haya muerto de sarampión?
La única vacuna obligatoria debería ser contra la
pobreza. Lamentablemente, todavía no existe.