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GLIFOSATO
Glyphosate/glifosato
N-(phosphonylmethl) glycine/N-(fosfonometil) glicina

Toxicología
del Glifosato: Riesgos para la salud humana
Por el Dr. Jorge Kaczewer
El presente
artículo pasa revista a los riesgos que esa sustancia conlleva
para la salud humana (toxicidad, efectos cancerígenos y reproductivos,
acción mutagénica y contaminación de alimentos),
al tiempo que alerta sobre las debilidades en los sistemas nacionales
que regulan sobre la bio-seguridad.
Los herbicidas más
comercializados en la República Argentina incorporan dentro de
su fórmula al glifosato, en razón de que algunos cultivos
transgénicos, como la soja por ejemplo, están manipulados
genéticamente para desarrollar una resistencia a esa sustancia
química. El presente artículo pasa revista a los riesgos
que esa sustancia conlleva para la salud humana (toxicidad, efectos
cancerígenos y reproductivos, acción mutagénica
y contaminación de alimentos), al tiempo que alerta sobre las
debilidades en los sistemas nacionales que regulan sobre la bio-seguridad.
Glifosato y herbicidas compuestos:
Los argentinos deberemos enfrentar durante las próximas décadas
las consecuencias de haber convertido al glifosato en el herbicida más
vendido y utilizado en el país. Recientes estudios toxicológicos
conducidos por instituciones científicas independientes parecen
indicar que el glifosato ha sido erróneamente calificado como
"toxicológicamente benigno", tanto a nivel sanitario
como ambiental. Por ende, los herbicidas en base a glifosato pueden
ser altamente tóxicos para animales y humanos. Estudios de toxicidad
revelaron efectos adversos en todas las categorías estandarizadas
de pruebas toxicológicas de laboratorio en la mayoría
de las dosis ensayadas: toxicidad subaguda (lesiones en glándulas
salivales), toxicidad crónica (inflamación gástrica),
daños genéticos (en células sanguíneas humanas),
trastornos reproductivos (recuento espermático disminuido en
ratas; aumento de la frecuencia de anomalías espermáticas
en conejos), y carcinogénesis (aumento de la frecuencia de tumores
hepáticos en ratas macho y de cáncer tiroideo en hembras).
A nivel eco-tóxico-epidemiológico, la situación
se ve agravada no sólo porque son pocos los laboratorios en el
mundo que poseen el equipamiento y las técnicas necesarios para
evaluar los impactos del glifosato sobre la salud humana y el medioambiente.
También porque los que inicialmente realizaron en EE.UU. los
estudios toxicológicos requeridos oficialmente para el registro
y aprobación de este herbicida, han sido procesados legalmente
por el delito de prácticas fraudulentas tales como falsificación
rutinaria de datos y omisión de informes sobre incontables defunciones
de ratas y cobayos, falsificación de estudios mediante alteración
de anotaciones de registros de laboratorio y manipulación manual
de equipamiento científico para que éste brindara resultados
falsos. Esto significa que la información existente respecto
de la concentración residual de glifosato en alimentos y el medio
ambiente no sólo podría ser poco confiable, sino que además
es sumamente escasa.
Ante la inminente universalización de un sistema de tratamiento
pesticida basado en una única sustancia cuyos impactos tóxicológicos
y ecológicos parecen no haber sido evaluados con la profundidad
y el rigor suficientes, se hace evidente la urgencia de multiplicar
localmente estudios toxicológicos a mediano y largo plazo y dosajes
y bio-ensayos en aguas y suelos de nuestra región pampeana, no
sólo con respecto al principio activo y el producto tal como
sale a la venta, sino también sobre cada uno de los coadyuvantes.
El glifosato, N-(fosfonometil) glicina, es un herbicida de amplio espectro,
no selectivo, utilizado para eliminar malezas indeseables (pastos anuales
y perennes, hierbas de hoja ancha y especies leñosas) en ambientes
agrícolas, forestales y paisajísticos. El uso de herbicidas
había evolucionado hacia sustancias cada vez más selectivas
a fin de evitar los daños que éstos producen al conjunto
de la biota. Sin embargo, debido al progresivo encarecimiento de su
investigación y desarrollo, se retornó al consumo masivo
de este herbicida no selectivo creado en la década de 1960.
El glifosato ejerce su acción herbicida a través de la
inhibición de una enzima, enol-piruvil-shikimato-fosfato-sintetasa
(EPSPS), impidiendo así que las plantas elaboren tres aminoácidos
aromáticos esenciales para su crecimiento y supervivencia. Debido
a que la ruta metabólica del ácido shikímico no
existe en animales, la toxicidad aguda del glifosato es baja. El glifosato
puede interferir con algunas funciones enzimáticas en animales,
pero los síntomas de envenenamiento sólo ocurren con dósis
muy altas. Sin embargo, los productos que contienen glifosato también
contienen otros compuestos que pueden ser tóxicos.
Todo producto pesticida contiene, además del ingrediente "activo",
otras sustancias cuya función es facilitar su manejo o aumentar
su eficacia. En general, estos ingredientes, engañosamente denominados
"inertes", no son especificados en las etiquetas del producto.
En el caso de los herbicidas con glifosato, se han identificado muchos
ingredientes "inertes". Para ayudar al glifosato a penetrar
los tejidos de la planta, la mayoría de sus fórmulas comerciales
incluye una sustancia química surfactante. Por lo tanto, las
características toxicológicas de los productos de mercado
son diferentes a las del glifosato solo. La formulación herbicida
más utilizada (Round-Up) contiene el surfactante polioxietileno-amina
(POEA), ácidos orgánicos de glifosato relacionados, isopropilamina
y agua.
La siguiente lista de ingredientes inertes identificados en diferentes
fórmulas comerciales en base a glifosato se acompaña con
una descripción clásica de sus síntomas de toxicidad
aguda. Los efectos de cada sustancia corresponden, en algunos casos,
a síntomas constatados en el laboratorio mediante pruebas toxicológicas
a altas dosis. La mayoría de síntomas se compiló
a partir de informes elaborados por los fabricantes de las diferentes
fórmulas.
- Sulfato de amonio:
Irritación ocular, náusea, diarrea, reacciones alérgicas
respiratorias. Daño ocular irreversible en exposición
prolongada.
- Benzisotiazolona:
eccema, irritación dérmica, fotorreacción alérgica
en individuos sensibles.
- 3-yodo-2-propinilbutilcarbamato:
Irritación ocular severa, mayor frecuencia de aborto, alergia
cutánea.
- Isobutano: náusea,
depresión del sistema nervioso, disnea.
- Metil pirrolidinona:
Irritación ocular severa. Aborto y bajo peso al nacer en animales
de laboratorio.
- Acido pelargónico:
Irritación ocular y dérmica severas, irritación
del tracto respiratorio.
- Polioxietileno-amina
(POEA): Ulceración ocular, lesiones cutáneas (eritema,
inflamación, exudación, ulceración), náusea,
diarrea.
- Hidróxido
de potasio: Lesiones oculares irreversibles, ulceraciones cutáneas
profundas, ulceraciones severas del tracto digestivo, irritación
severa del tracto respiratorio.
- Sulfito sódico:
Irritación ocular y dérmica severas concomitantes con
vómitos y diarrea, alergia cutánea, reacciones alérgicas
severas.
- Acido sórbico:
Irritación cutánea, náusea, vómito, neumonitis
química, angina, reacciones alérgicas.
- Isopropilamina:
Sustancia extremadamente cáustica de membranas mucosas y tejidos
de tracto respiratorio superior. Lagrimeo, coriza, laringitis, cefalea,
náusea.
Toxicidad y efectos indeseables:
Toxicidad aguda: La Agencia de Protección Medioambiental (EPA)
ya reclasificó los plaguicidas que contienen glifosato como clase
II, altamente tóxicos, por ser irritantes de los ojos. La Organización
Mundial de la Salud, sin embargo, describe efectos más serios;
en varios estudios con conejos, los calificó como "fuertemente"
o "extremadamente" irritantes. El ingrediente activo (glifosato)
está clasificado como extremadamente tóxico (categoría
I).
Las fórmulas conteniendo glifosato producen mayor toxicidad aguda
que el glifosato solo. La cantidad de Round-Up (glifosato + POEA) requerida
para ocasionar la muerte de ratas es tres veces menor que la de gifosato
puro. En cuanto a las formas de exposición, la toxicidad de ambas
presentaciones (glifosato puro, fórmulas compuestas) es mayor
en casos de exposición dérmica e inhalatoria (exposición
ocupacional) que en casos de ingestión.
En humanos, los síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones
dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar,
descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas,
dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal,
vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos
rojos, electrocardiogramas anormales y daño o falla renal.
Son frecuentes los accidentes laborales con agroquímicos en todo
el mundo. Según un reciente estudio realizado por la Organización
Mundial de la Salud, de un total anual mundial de 250 millones de accidentes
laborales, 335.000 fueron accidentes mortales. 170.000 de estas muertes
ocurrieron en el sector agrícola, resultando en una tasa de accidentes
mortales dos veces mayor que las de cualquier otra actividad. Siendo
habitual la exposición laboral a altas dosis de estas sustancias,
debería protegerse en forma especial a los aplicadores del producto
a los cultivos en lugar de seguir insistiendo las empresas productoras
en su argumento respecto de la baja toxicidad del glifosato.
Estudios realizados por científicos independientes han demostrado
que el glifosato ha sido erróneamente calificado como "toxicológicamente
benigno". La revisión de la toxicología del glifosato
conducida por un equipo norteamericano de científicos independientes,
Northwest Coalition for Alternatives to Pesticides (NCAP), identificó
efectos adversos en todas las categorías estándar de estudios
toxicológicos (subcrónicos, crónicos, carcinogenéticos,
mutagénicos y reproductivos). Los hallazgos de la NCAP fueron
cuestionados mediante el argumento de que estos efectos se constataron
debido a que el estándar protocolar exige hallar efectos adversos
a la mayor dosis estudiada. Sin embargo, un trabajo sobre glifosato
publicado en noviembre de 1998 por Caroline Cox, editora del Journal
of Pesticide Reform, describe efectos adversos que no resultaron de
este requerimiento: todos fueron constatados a dosis menores a la mayor
dosis estudiada.
Por otro lado, los estudios toxicológicos sobre el glifosato
requeridos oficialmente para su registro y aprobación han sido
asociados con prácticas fraudulentas. En 1976, una auditoría
realizada por la EPA descubrió serios errores y deficiencias
en estudios conducidos por uno de los más importantes laboratorios
norteamericanos involucrados en la determinación toxicológica
de pesticidas previa a su registro oficial. La EPA acusó públicamente
a Industrial Biotest Laboratories (IBT), laboratorio que condujo 30
estudios sobre glifosato y fórmulas comerciales en base a glifosato
(entre éstos, 11 de los 19 estudios realizados respecto de su
toxicidad crónica), de falsificación rutinaria de datos
y omisión de informes sobre incontables defunciones de ratas
y cobayos. La EPA denunció el episodio con 7 años de demora
(1983) y escasa repercusión mediática. Sin embargo, informes
del Comité de Operaciones Gubernamentales del Congreso norteamericano
y sumarios de la Oficina de Pesticidas y Sustancias Tóxicas de
la EPA confirman detalladamente la fraudulencia y pobre calidad científica
de los estudios de IBT.
Además, la EPA denunció en 1991 que Craven Laboratories,
empresa que condujo determinaciones para 262 compañías
fabricantes de pesticidas, había falsificado estudios, recurriendo
a "trucos" tales como falsificar anotaciones de registros
de laboratorio y manipular manualmente el equipamiento científico
para que éste brindara resultados falsos. Estudios sobre residuos
de Round-up en papas, uvas y remolachas fueron parte de las pruebas
cuestionadas. En 1992, el dueño de Craven Laboratories y tres
de sus empleados fueron declarados culpables de 20 diferentes causas
penales. El dueño fue sentenciado a 5 años de prisión
y una multa de 50.000 dólares; la multa para Craven Laboratories
fue de 15,5 millones de dólares. Pese a que los estudios toxicológicos
del glifosato identificados como fraudulentos ya han sido reemplazados,
estos hechos arrojan una sombra de dudas sobre la totalidad de los procedimientos
oficiales de registro de pesticidas.
Toxicidad subcrónica: En estudios a mediano plazo con ratas,
el glifosato produjo lesiones microscópicas de las glándulas
salivales en todo el espectro de dosis ensayado. También se constató
aumento de dos enzimas hepáticas, disminución del incremento
de peso normal, diarrea y aumento de niveles sanguíneos de potasio
y fósforo.
Toxicidad crónica: Estudios a largo plazo con animales demuestran
que el glifosato es tóxico. Con dosis altas en ratas (900-1.200
mg/kg/día), se observó disminución del peso del
cuerpo en hembras, mayor incidencia de cataratas y degeneración
del cristalino y mayor peso del hígado en machos. En dosis bajas
(400 mg/kg/día), ocurrió inflamación de la membrana
mucosa estomacal en ambos sexos. Estudios en ratones con dosis altas
(alrededor de 4.800 mg/kg/día) mostraron pérdida de peso,
excesivo crecimiento, posterior muerte de células hepáticas
e inflamación renal crónica en machos; en hembras, excesivo
crecimiento de células renales. A dosis bajas (814 mg/kg/día),
se constató excesiva división celular en la vejiga urinaria.
Efectos cancerígenos: Los estudios científicos públicamente
disponibles fueron todos conducidos por o para sus fabricantes. La EPA
clasificó inicialmente al glifosato como clase "D"
(no clasificable como carcinógeno humano). Posteriormente, a
comienzos de la década de 1990, lo ubicó en clase "C"
(Posible carcinógeno humano). Actualmente lo clasifica como Grupo
E (evidencia de no carcinogénesis en humanos) ante la falta de
evidencias según la información disponible. Sin embargo,
la controversia respecto del potencial cancerígeno del glifosato
todavía continúa.
En sucesivos estudios realizados desde 1979 se encontró: Incremento
en tumores testiculares intersticiales en ratas machos a la dosis más
alta probada (30 mg/kg/día), incremento en la frecuencia de un
cáncer de tiroides en hembras; incrementos relacionados con la
dosis en la frecuencia de un tumor renal raro; incremento en el número
de tumores de páncreas e hígado en ratas machos. La EPA
no relacionó ninguno de estos tumores con el glifosato: consideró
que las estadísticas no eran significativas, que no era posible
definir los tumores tiroideos como cáncer, que no había
tendencia que lo relacionara con la dosis o que no había progresión
a la malignidad.
Las dudas sobre el potencial carcinogenético del glifosato persisten,
porque este ingrediente contiene el contaminante N-nitroso glifosato
(NNG) a 0.1 ppm o menos, o este compuesto puede formarse en el ambiente
al combinarse con nitrato (presente en saliva humana o fertilizantes),
y se sabe que la mayoría de compuestos N-nitroso son cancerígenos.
Adicionalmente, en el caso del Round-up, el surfactante POEA está
contaminado con 1-4 dioxano, el cual ha causado cáncer en animales
y daño hepático y renal en humanos. El formaldehido, otro
carcinógeno conocido, es también producido durante la
descomposición del glifosato.
Un estudio reciente, publicado en el Journal of American Cancer Society
por eminentes oncólogos suecos, reveló una clara relación
entre glifosato y linfoma no Hodgkin (LNH), una forma de cáncer.
Los investigadores sostienen que la exposición al herbicida incrementa
los riesgos de contraer LNH y, dado el creciente aumento de su uso mundial
(en 1998, 112.000 toneladas) desde que se hizo este estudio, urge la
necesidad de realizar nuevos estudios epidemiológicos. El hallazgo
se basó en un estudio/control de casos poblacionales conducido
en Suecia entre 1987 y 1990. Sus autores concluyeron que "la exposición
al herbicida incrementa el riesgo de padecer LNH". El aumento en
la incidencia de este cáncer detectado en las últimas
décadas en países occidentales, ahora también se
está viendo en muchos otros países. Según la American
Cancer Society, tal incremento alcanzó, desde 1970, la alarmante
cifra de un 80%.
Por otro lado, un un informe publicado el 1 de agosto de este año
en el boletín digital del Institute of Science in Society de
Inglaterra, el Profesor Joe Cummins revela que el alerta sanitario reciente
respecto de la presencia de acrilamida tóxica en alimentos cocidos
está relacionado causalmente con el glifosato, el herbicida que
es tolerado por las cultivos transgénicos más difundidos,
tales como la soja Round-Up Ready.
La acrilamida es el ladrillo para la construcción del polímero
poliacrilamida, un material muy conocido en los laboratorios de biología
molecular por su uso como gel matricial para descomponer fragmentos
de ADN en el análisis de secuencias y la identificación
de proteínas, procesos que se realizan bajo la influencia de
campos eléctricos. A nivel mundial, la poliacrilamida se utiliza
en la purificación de aguas para flocular la materia orgánica
en suspensión. Recientemente, la Organización Mundial
de la Salud convocó a una reunión a puertas cerradas para
examinar el hallazgo de niveles significativamente altos de acrilamida
en vegetales cocidos. El hallazgo tuvo una repercusión masiva
porque la acrilamida es un potente tóxico neural en humanos y
también afecta la función reproductiva masculina y causa
malformaciones congénitas y cáncer en animales. Los informes
de prensa de esa Organización trasuntaron que el hallazgo de
acrilamida fue sorpresivo y dedujeron que la contaminación surgió
probablemente por la cocción de los vegetales.
Extrañamente, las gacetillas informativas de la Organización
Mundial de la Salud no mencionaron el hecho de que la poliacrilamida
es un reconocido aditivo de productos herbicidas comerciales (soluciones
al 25-30%), agregado para reducir la deriva en el rociado y actuar como
surfactante. Los herbicidas en base a glifosato de la corporación
Monsanto (por ejemplo, el Round-Up) constituyen un particular motivo
de inquietud, ya que el herbicida interactúa con el polímero.
La experimentación demostró que el calor y la luz contribuyen
a la liberación de acrilamida a partir de la poliacrilamida,
y se descubrió que el glifosato influye en la solubilidad de
la poliacrilamida, razón por la cual se aconsejó sumo
cuidado al mezclar estas dos sustancias.
Las evidencias parecen indicar con precisión que la acrilamida
es liberada por la poliacrilamida ambiental, cuya fuente principal se
halla en las fórmulas herbicidas en base a glifosato. La cocción
de vegetales que han estado expuestos al glifosato utilizado en cultivos
transgénicos tolerantes a herbicidas, o usados durante la preparación
del suelo en cultivos convencionales resultaría en una adicional
liberación de acrilamida. La situación se ve empeorada
por el hecho de que, en los EE.UU., los aditivos tipo poliacrilamida
se consideran "secreto comercial" y la información
sobre la composición de las fórmulas herbicidas no están
al alcance del público.
Acción mutagénica: Ninguno de los estudios sobre mutagénesis
requeridos para el registro del glifosato ha mostrado acción
mutagénica. Pero los resultados son diferentes cuando los estudios
se realizan con formulas comerciales en base a glifosato: en estudios
de laboratorio con varios organismos, se encontró que el Round-Up
y el Pondmaster (otra formulación) incrementaron la frecuencia
de mutaciones letales recesivas ligadas al sexo en la mosca de la fruta;
el Round-Up en dosis altas, mostró un incremento en la frecuencia
de intercambio de cromátidas hermanas en linfocitos humanos y
fue débilmente mutagénico en Salmonella. También
se reportó daño al ADN en pruebas de laboratorio con tejidos
y órganos de ratón.
Efectos reproductivos: En pruebas de laboratorio con ratas y conejos,
el glifosato afectó la calidad del semen y la cantidad de espermatozoides.
Según la EPA, exposiciones continuadas a residuos en aguas en
concentraciones superiores a 0.7 mg/L pueden causar efectos reproductivos
en seres humanos.
Contaminación de alimentos: El peso de las actuales evidencias
científicas permite aseverar que la incidencia y severidad de
diversos tipos de cáncer, malformaciones congénitas y
trastornos neurológicos sería mucho menor si la población
no estuviera expuesta a pesticidas a través de la dieta, el agua
y el hábitat.
En cualquier
país cuyo sistema preventivo sanitario se precia de cuidar realmente
la salud de la población, los límites máximos de
residuos de pesticidas en los alimentos son vigilados estrictamente.
El objetivo de este control es asegurar que los niveles de residuos
se mantengan tan bajos como sea posible, reconociendo que ciertos sectores
de la población, tales como los niños y los ancianos,
pueden poseer una susceptibilidad incrementada y notando que cualquier
pesticida puede utilizarse simultáneamente en más de un
cultivo. Estudios conducidos por la EPA para evaluar la magnitud de
exposición no laboral a pesticidas entre la población
general, concluyen que la exposición dietaria es la ruta que
genera el mayor impacto.
La exposición dietaria ocurre a través del consumo de
alimentos domésticos e importados conteniendo residuos de pesticidas
y de la ingestión de agua potable contaminada. La mayoría
de expertos sostiene que los residuos de pesticidas en la dieta plantean
un muy modesto riesgo para el individuo promedio. El término
"promedio" significa una persona adulta, con un estado de
salud razonable, que consume una dieta razonablemente apropiada, y que
no tiene una predisposición genética, sanitaria o medioambiental
ni factores de riesgo inusuales que incrementen su vulnerabilidad a
la enfermedad. Esta definición corresponde a aproximadamente
dos tercios de la población. Para el otro tercio, los residuos
de pesticidas en la dieta incrementan los riesgos de padecer diversos
problemas de salud.
Hasta el advenimiento de los cultivos transgénicos tolerantes
al glifosato, el límite máximo de glifosato residual en
soja establecido en EE.UU. y Europa era de 0,1 miligramos por kilogramo.
Pero a partir de 1996, estos países lo elevaron a 20 mg/kg, un
incremento de 200 veces el límite anterior. Semejante aumento
responde a que las empresas productoras de glifosato están solicitando
permisos para que se apruebe la presencia de mayores concentraciones
de glifosato en alimentos derivados de cultivos transgénicos.
Monsanto, por ejemplo, ya fue autorizado para un triple incremento en
soja transgénica en Europa y EE.UU. (de 6 ppm a 20 ppm).
Estos vestigios de glifosato y sus metabolitos en la soja transgénica
están presentes también en alimentos elaborados en base
a la leguminosa. Los análisis de residuos de glifosato son complejos
y costosos, por eso no son realizados rutinariamente por el gobierno
en Estados Unidos (y nunca realizados en Argentina). Pero existen investigaciones
que demuestran que el glifosato puede ser absorbido por las plantas
y concentrarse en las partes que se usan como alimento. Por ejemplo,
después de su aplicación, se ha encontrado glifosato en
fresas, moras azules, frambuesas, lechugas, zanahoria y cebada. Según
la Organización Mundial de la Salud, su uso antes de la cosecha
de trigo para secar el grano resulta en "residuos significativos"
en el grano; el afrecho contiene residuos en concentraciones 2 a 4 veces
mayores que el grano.
Conclusiones:
Merece ser examinado un riesgo adicional para la salud humana planteado
por la utilización de este tipo de herbicidas en base al glifosato:
nuestra sociedad no ha desarrollado ninguna política o aparato
para restringir efectivamente la competitiva carrera biotecnológica,
o para regular apropiadamente sus productos o para guiarlos hacia rumbos
más seguros o productivos. Esta deficiencia se relaciona también
con la falta de criterio científico en la toma de decisiones
y en el establecimiento de estándares en la reglamentación
sobre bioseguridad. Es el riesgo sanitario resultante de la estrategia
implementada por la industria de la transgénesis (basada en la
ingeniería genética) para minimizar en el público
los miedos ante los diversos riesgos aquí analizados y lograr
rápidamente que la gente se acostumbre a comer alimentos transgénicos,
una estrategia que en Argentina hoy se materializa bajo la forma de
un plan denominado "Soja Solidaria".
Junto con la ayuda alimentaria de enormes raciones de soja elaborada
como milanesa, hamburguesa, albóndiga, fideo, raviol, leche,
yogur, y queso "de soja", ahora, casi 17 millones de argentinos
empobrecidos y hambrientos también recibirán su dosis
masiva de glifosato.... La implacable estrategia comercial de la industria
nos permite anticipar cómo ésta visualiza su camino hacia
un próspero futuro.... a costa de la salud de millones de personas
ni siquiera todavía informadas de la existencia de este tipo
de productos.
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Dr. Jorge
Kaczewer
Universidad Nacional de Buenos Aires
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