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Muchas
veces escuchamos que comprar abrigos de piel de animales
de criaderos es una alternativa más "humana" frente a
las matanzas descabelladas que llevan a cabo los cazadores
furtivos con sus armas y cepos. Se nos cruza por la mente
la frase "uso sustentable" para aliviar culpas. Millones de animales mueren anualmente en manos de la industria peletera, por medio de trampas que les provocan una lenta agonía, pero también por medio de criaderos donde se "fabrican" en serie dentro de diminutas jaulas y viven años de desesperante hacinamiento antes de una muerte tremendamente dolorosa. Los criadores tienen que lidiar con el canibalismo y la automutilación por parte de los animales, como consecuencia de la insoportable tensión que sufren: no se les permite comportarse de forma natural, tanto animales que recorren varios kilómetros por día, como otros que los nadan, son restringidos de moverse, domesticados y manipulados genéticamente. Para fabricar un abrigo son necesarios: 8 lobos, 8 pumas, 8 focas, 15 zorros, 15 nutrias, 15 linces, 15 ocelotes, 25 canguros, 30 castores, 35 mapaches, 50 hurones, 55 martas, 60 visones, 250 ardillas, y 300 chinchillas. En
la calle todavía se pueden ver abrigos de piel auténtica,
para orgullo de sus dueñas, e indignación de la gran mayoría,
que no ve en los tapados de piel un estandarte de poder
y prestigio, sino una prueba más del atraso intelectual
del Hombre, una vuelta a la época de las cavernas; la
valiosa vida de un animal, malgastada como artículo de
decoración. ¿Qué se puede hacer? El
mejor argumento es el boicot. No compre pieles auténticas
sino sintéticas. No se deje engañar por la propaganda
peletera consistente en mencionar "piel de origen controlado"
o "ecológica". Ya se ha visto que los criaderos son extremadamente
crueles, y que "ecológico" no es sinónimo de benevolente.
Nuestra vanidad no puede justificar semejante nivel de
tortura física y psicológica sobre inocentes animales.
La tortura y la muerte de seres sintientes no puede, ni
debe, medirse con parámetros ecológicos. Digan lo que
digan, con las pieles no hay excusas.
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