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Las peleas de animales




Las peleas de gallos

Las peleas de gallos, como toda actividad ilegal, se lleva a cabo de forma sorpresiva.

Estas peleas terminan cuando uno de los animales muere o ambos. El "foso" donde se realizan no permite que los animales escapen, por lo que, a pesar de haber sido criados para pelear, muchas veces deben continuar a pesar de estar cansados o malheridos.

Los espectadores apuestan grandes cantidades de dinero. El dueño del gallo ganador suele recoger una buena suma, por lo que, muchos administran a los gallos esteroides y anfetaminas para que peleen más duro.

A pesar de que, en la naturaleza las aves se pican, nunca llegan a herirse. Sólo los gallos entrenados para pelear pueden provocar semejante dolor en otros gallos. Muchas veces los niños presencian estas peleas. Debido a que los adultos llevan a los niños a las peleas como una forma de iniciarlos, éstos terminan tornándose violentos con los animales. Existen estudios que revelan que la violencia hacia los animales es un precursor de la violencia hacia las personas.

Las peleas de gallos deben detenerse porque imponen una cruel y violenta muerte sobre inocentes animales, y dañan la salud mental de los niños que las presencian.




Las peleas de perros

Las peleas de perros son una práctica ilegal que se realizan de forma encubierta en muchas ciudades.

Los entrenadores preparan a los perros para pelear, imponiéndoles un cruel régimen desde que nacen. Se les limita el alimento para cambiarles el carácter, se les obliga a golpear a otros perros para hacerlos bravos, y forzados a correr durante largos períodos de tiempo, para volverlos más resistentes.

Para fomentar el instinto asesino, los entrenadores utilizan cachorros, gatos y otros animales pequeños como carnada. Estos animales pequeños son inmovilizados, y los perros que, anteriormente fueron castigados y privados de alimento, los matan.

Durante las peleas, los animales son obligados a pelear varias veces (a pesar de estar seriamente lastimados). El público los pincha con objetos filosos para que sigan peleando.

Los entrenadores prefieren los pitbulls porque tienen mandíbulas grandes, pero si estos animales son criados con cariño suelen ser animales de compañía muy fieles y afectivos. Hasta son muy buenos con los niños. Sólo los pitbulls criados para pelear se convierten en animales violentos y peligrosos.

Los criadores de perros de pelea contribuyen con la superpoblación de estos animales, los cuales llenan los refugios y perreras. En muchos sitios se debe aplicar la eutanasia debido a que no se le puede encontrar hogar a la gran cantidad de perros sueltos.


Fuente: In Defense of Animals
Traducido por Facundo Moyano




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