Otros usos de los animales
Fragmento
del libro "La Dieta
Ética" de David Román y Estrella
Vilaplana

En la práctica,
el paso más importante para desterrar el especismo en nuestra
vida es no comer alimentos de origen animal. Pero para ser consecuentes,
también deberíamos dejar de utilizar otros productos que
requieren que se mate o se haga sufrir a los animales.
No debemos vestirnos
con pieles de animales. La aparición de granjas no ha hecho desaparecer
la captura de animales silvestres. Anualmente, esta industria mata 60
millones de animales (casi el doble de la población española),
40 millones provienen de granjas y los 20 millones restantes de animales
en libertad. Además, otros 60 millones de animales no útiles
para la peletería (aves principalmente) caen accidentalmente
en las trampas. Los animales que son criados en granjas específicas,
viven en estrechas jaulas de alambre y bajo unas condiciones inhumanas,
y recibiendo una muerte cruel y dolorosa, por gaseado, electrocución,
inyección letal o desnucados. Según el tipo de animal,
para fabricar un único abrigo de pieles se necesita matar a:
- 12-15 linces,
- 10-15 lobos o
coyotes,
- 15-20 zorros,
- 60-80 visones,
- 27-30 mapaches,
- 10-12 castores,
- 60-100 ardillas.
Las pieles se consideran
como un cruel símbolo de status lujoso y poco más. En
nuestros días una gran parte de la opinión pública
condena ya rotundamente el uso de animales por su piel.
Pero el cuero no
siempre recibe tal condena. De hecho a menudo se considera como un práctico
subproducto de la industria cárnica; ecológicamente correcto;
un producto de calidad fácilmente disponible para todos. Sin
embargo, el mito y la ignorancia rodean su producción.
Quienes compran
productos de cuero pueden intentar tranquilizarse pensando que el animal
del cual proceden ya había muerto para carne, de modo que poco
importa que "utilicen" la piel restante para hacer un par
de zapatos o una chaqueta. Sin embargo, sí importa porque haciendo
esto estarán ayudando a subvencionar la industria cárnica.
Comprar cuero asegura la continuidad de una industria masiva basada
en el sufrimiento animal. No sólo el cuero, sino hasta la última
parte del animal es vendida para hacer posible el sangriento negocio
en su conjunto. La sangre se convierte en fertilizante o se usa como
ingrediente de alimentos para mascotas y ganado. El pelo se saca para
fabricar pinceles. Los huesos, pezuñas y cuernos se hierven para
obtener la gelatina que se usará para elaborar jalea, cápsulas
para medicamentos y vitaminas, dulces, galletas, película fotográfica,
artículos de tocador, cosméticos y fósforos.
La industria del
cuero intenta hacernos creer que su producto es biodegradable y una
compra realmente positiva en comparación con los materiales sintéticos,
para los que se preocupan por el medio ambiente. Sin embargo, lo que
la industria del cuero no menciona es que en su estado natural el cuero
no podría ser utilizado para hacer zapatos, botas, bolsos o cualquier
cosa parecida, porque como materia orgánica que es se pudriría
extremadamente deprisa, e incluso antes de que se descompusiera, tampoco
podría ser usado porque en invierno se quedaría rígidamente
duro y se rompería, o en verano excesivamente suave y flexible,
con lo que esos zapatos de cuero no durarían mucho tiempo. ¿Qué
hacen los fabricantes de cuero para evitar esto? Tratan el cuero de
diversas formas anti-ecológicas para asegurarse de que no se
pondrá rígido con el frío o flácido con
el calor y, lo que es más importante, que no se pudrirá.
La arqueología ha encontrado muestras de cuero con una antigüedad
de 12.000 años, y utensilios de cuero que se cree que datan del
Neolítico y la Edad del Bronce en Europa.
Dejando a un lado
que la industria del cuero usa una tremenda cantidad de energía,
y que las granjas que crían los animales son de hecho un problema
ambiental por sí mismas, la cantidad de residuos y contaminación
generada por la industria de elaboración de cuero es sorprendente.
El hedor de una curtiduría es insoportable. No sólo contaminan
el aire, sino que también contaminan el resto del entorno con
el uso de una multitud de sustancias químicas muy tóxicas
que requieren plantas de tratamiento de aguas residuales. Entre las
sustancias usadas en la confección del cuero están: cal,
sulfato sódico, emulsionantes, agentes desengrasantes no solventes,
sal, ácido fónnico, ácido sulfúrico, sales
de sulfato de cromo, plomo, zinc, formaldehído, grasas, alcohol,
bicarbonato sódico, tintes, colas de resina, ceras, derivados
de alquitrán vegetal y acabados basados en cianuro. Las aguas
residuales de una curtiembre también contienen grandes cantidades
de otros contaminantes como proteínas, pelo y sal.
El público
en general compra millones de toneladas al año de productos plásticos
sin pararse mucho a pensarlo, en términos ecológicos.
En comparación con la cantidad de bolsas y botellas de plástico
que usa cada familia en un mes, un par de zapatos sintéticos
de buena calidad en realidad no es algo tan malo. Esos zapatos o botas
pueden durar varios años de desgaste intenso antes de tener que
ser sustituidos. Por supuesto, el mejor factor sobre el calzado sin
cuero es que ningún animal sufrió para producirlo.
Antiguamente no
era fácil, pero en la actualidad se pueden adquirir zapatos y
botas de material sintético en muchas tiendas, así como
zapatillas de lona y goma. Cinturones, bolsos y otros artículos
que antes sólo se hacían con cuero se pueden encontrar
fácilmente en otros materiales. En el Reino Unido ya hay varias
firmas dedicadas a elaborar calzado vegano y accesorios sin cuero, como
por ejemplo Vegetarian Shoes o también Ethical Wares
La mayoría
del cuero se obtiene de pellejos de vacuno, ternera, oveja, cabra y
cerdo. Sin embargo, muchas otras especies son cazadas y matadas en todo
el mundo específica mente por sus pieles. Entre ellas las cebras,
bisontes, búfalos, jabalíes, ciervos, canguros, caimanes,
elefantes, anguilas, tiburones, delfines, focas, morsas, ranas, cocodrilos,
lagartos y serpientes. Algunas especies de estos animales están
en peligro de extinción (se estima que el 25-30% ) y son capturadas
y despellejadas ilegalmente, únicamente para obtener su piel.
Para vestir, no
hay ninguna necesidad de comprar prendas de cuero, y existe una amplia
gama de tejidos vegetales y sintéticos. Lo mejor son las fibras
naturales como el algodón, para las prendas de vestir más
comunes, especialmente las que estén en contacto directo con
la piel. La lana también es un producto animal, aunque no se
mata a las ovejas para obtenerla. Sin embargo, a los corderos se les
corta el rabo, se les perforan las orejas con marcas y números
y se les castra; también sufren frecuentes heridas al esquilarlas.
Es cierto, que estos animales suelen vivir en condiciones menos intensivas,
con un mayor contacto con el campo abierto, pero igualmente siguen sujetos
a las necesidades productivas del ganadero.
La seda es otro
producto de origen animal totalmente prescindible. Millones de gusanos
de seda son sacrificados por la industria de la seda: para obtener un
gramo de seda hilvanada mueren 15 gusanos. Es costumbre hervir los capullos
que contienen la larva viva de la mariposa para obtener la seda. De
esta manera se obtienen hilos de seda mucho más largos que si
se permitiera salir a la mariposa. Los gusanos de seda indudablemente
sienten dolor.
Aquí esta
pequeña guía de ingredientes animales utilizados en productos
de uso común, que puede servir para detectarlos en sus etiquetas:
ACEITES: En cosmética,
los aceites de origen animal pueden proceder del bacalao, las tortugas
(cremas nutritivas) o los visones (productos antiarrugas ) .
ALMIZCLE: (En inglés
MUSK). Aceite obtenido dolorosamente del ciervo almizcleño, castores,
rata almizcleña, jineta y de los genitales de la nutria. Las
jinetas viven cautivas en condiciones terribles, los castores caen en
las trampas, los ciervos son abatidos y las nutrias reciben golpes en
los genitales para que segreguen el aromático aceite que se usa
en perfumería.
COLÁGENO:
Proteína fibrosa presente en los vertebrados. Suele obtenerse
de tejido animal, principalmente bovino. Se utiliza ampliamente en cosmética.
GELATINA: Proteína
animal que se obtiene del ganado vacuno, caballos y cerdos mediante
el procedimiento de hervir en agua piel tendones, ligamentos y huesos.
Se usa como espesante de gelatinas de fruta y budines, y está
presente en numerosas golosinas, pastelillos, helados y en algunos casos
yogures. Puede constituir un ingrediente de champúes, máscaras
faciales y otros cosméticos. También aparece como capa
protectora de la película fotográfica, tabletas de vitaminas
y en cápsulas de medicamentos.
LACTOSA: Azúcar
de la leche de los mamíferos. Presente en preparados oculares,
alimentos, pastillas, cosméticos, productos cocidos y medicinas.
MANTECA: Grasa del
abdomen del cerdo. Aparece a menudo en patatas fritas, alimentos previamente
cocinados y otros productos. También en cremas de afeitar, jabones
y cosméticos.
PLACENTA: Masa que
envuelve el feto y que se elimina con el parto. Se utiliza ampliamente
en cremas cutáneas, champúes, máscaras faciales
y otros cosméticos; procede del útero de animales de matadero.
SUERO: Subproducto
lácteo que se emplea en pastelería, galletas y dulces,
y en algunos panes y quesos.
OTROS INGREDIENTES:
Queratina, lecitina, estrógeno, progesterona, adrenalina, esteroides,
ácidos grasos, insulina de origen animal y diglicéridos.
Según informa
la UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos), en
relación con la crisis de las vacas locas, el riesgo de transmisión
de la enfermedad se extiende más allá del consumo directo,
puesto que muchos productos contienen ingredientes procedentes del ganado
vacuno. Entre ellos citan:
- Medicamentos:
cerca de un 70% de los medicamentos comercializados contienen diversos
ingredientes que proceden del ganado vacuno (y especialmente, las
vacunas, como su nombre indica). Durante su fabricación, pasan
por distintos procesos que los someten a las temperaturas que garantizan,
en principio, la eliminación del prión.
- Cosméticos:
la mayoría contiene sebo como integrante básico de sus
componentes grasos. Pese a ello, son considerados seguros debido a
diferentes razones: en primer lugar, reciben un tratamiento que permite
garantizar la inactividad del prión, en caso de que exista;
en segundo lugar, se asegura que no existen casos conocidos de contagio
por contacto a través de la piel.
- Golosinas: varias
golosinas infantiles tienen entre sus componentes gelatinas y restos
procedentes del ganado vacuno. Se asegura que no se han detectado
riesgos en su consumo.
- Pieles y curtidos:
al igual que en el caso de los cosméticos, las pieles y curtidos
de vaca no representan ningún peligro. El prión no ha
demostrado capacidad de contagio a través de la piel en principio.
David Román y Estrella Vilaplana
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