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Animales en Cautiverio
Experimentación


¿Muertes necesarias ?




Corrían los años setenta, el regimen militar había tomado el poder, yo cursaba por aquel entonces mi tercer año en la facultad de medicina de la Universidad de Buenos Aires. Había comenzado a cursar farmacología, materia pesada pero interesante y útil yo sabía que existían trabajos prácticos que cumplir para aprobarla y éstos se realizaban con animales.
Indudablemente era una prueba muy fuerte para mí, pero debía pasarla por otro lado si todo el mundo lo hacia ¿cuál podría ser mi problema?. Yo también pasaría esa nueva prueba que me exigía la facultad para ser médico.

Llego el ansiado día, eramos aproximadamente cincuenta personas, y en el frente del aula estaba un pobre perro atado de las cuatro patas y una mordaza en la boca, panza arriba esperando su triste destino.
Yo no sé si sufría ,no estaba anestesiado ,solo inmóvil, sus ojos perdidos quizás por algún sedante que le habrían aplicado, no mucho ya que era necesario mantenerlo con vida sino no sería útil.
Estaba todo listo para que comienze el absurdo y macabro espectáculo, se le inyectaban no sé que drogas y se veía tampoco puedo saber que efecto, mi mente tan solo pensaba que ese perro de tamaño mediano marrón con algunas manchas blancas, era considerado el mejor amigo del hombre, sus ojos parecían pedirme ayuda.

Esa clase duró aproximadamente dos horas, hasta que cuando se enseño todo lo necesario, se le dio la estocada final con un cóctel lítico, dejo de respirar, el cuerpo caliente amordazado yacía sobre la estúpida mesa, el estúpido profesor había terminado su estúpida clase.

Yo me sentí complice junto con mis compañeros ninguno dijo nada, si se lo mataba seguro debería ser así, era tan solo un perro.
Muy acorde con la época que se estaba viviendo donde muchos argentinos eran torturados de la misma manera.

Nunca más volví a presenciar semejante macabra escena a pesar de ello aprobé la materia con notas máximas. Me cuestioné si debería ser médico, era un entrenamiento hacia la insensibilidad de la persona ¿Como alguien que estudiaba para salvar vidas podía despreciar la de otros seres que conviven con él?
En 1978 mientras en Argentina se festejaba el campeonato mundial, y se pregonaba que éramos derechos y humanos, yo me recibía de médico con diploma de honor, quizás la mejor forma de demostrar que no hace falta ningún sacrificio de animales para poder incorporar conocimientos.

En todo este tiempo transcurrido, ¿se puede decir hoy que se respeta los derechos de los animales y la salvaje matanza y tortura en pos de una investigación científica?
Quizás el hecho de poder escribirlo por primera vez, aliviará esa imagen que en momentos de profunda angustia llega a mi mente y nunca supe por que, que es la imagen de un perro marrón, con manchas blancas, mediano, jugando con un niño lleno de felicidad, que soñaba con ser médico cuando sea grande.


Dr. Alberto Barbagallo



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