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"Estimo
que el 30 % de las vacas no son propiamente aturdidas, por
lo que están vivas durante la primera fase del procedimiento
que se lleva a cabo en el matadero. Esto significa que han
estado concientes desde que se encuentran con el matarife
hasta que llegan al operador que corta las patas delanteras;
pasando por el que corta el abdomen (belly ripper), el que
abre el recto (tail ripper), y otros dos operadores que
se encargan de despellejarlas. Esas vacas pasan luego por
otro trabajador que las cuelga de un gancho (trolley hook),
para continuar con la segunda fase. Diecisiete
empleados de la planta han provisto de declaraciones juradas
a gail Eisnitz, de la Humane farming Association (HFA),
quien recientemente finalizó una investigación sobre mataderos
de Estados unidos. Sus descubrimientos son espantosos. Entre
las violaciones a la ley, registró torturas al ganado, fallas
en los sistemas de aturdimiento, condiciones peligrosas
para los trabajadores, y contaminación de la carne destinada
al consumo humano.
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