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Buenos Aires... Qué lejos estás!!! (reportaje)
Durante el mes de septiembre
del año 2000, Buenos Aires ignoró, como suele hacerlo con quienes se
animan a denunciar : ”el Rey está desnudo...” al Dr. Steven Druker,
abogado estadounidense, quien nos brindó durante su breve estadía en
Argentina su vasta experiencia, sobre la revolución biotecnológica,
sus orígenes, sus amenazas a la civilidad, sus silencios engañosos.
Pero sobre todas las cosas nos dejó la gratificante certeza de que la
mundialización, no ha sido abandonada como propuesta de...(lucha
para lograr) relación racional y fraternal del ser humano, con la
tierra, y el desarrollo sustentable...(1). El Dr. Steven Druker, al
que seguimos en sus disertaciones y en algunos momentos pudimos dialogar
con él, nos trajo un cuestionamiento, tan dramático como sincero “no
sigan los dictámenes de la FDA (Administración de Drogas yAlimentos),
hace 8 años que esa Agencia nos está mintiendo, a nosotros los
norteamericanos y a Uds”... Lo que
sigue son aspectos salientes de sus numerosas conferencias que realizó
en su maratónica estadía. “Cuanto desearía que , así como la primavera, simboliza el
despertar de la naturaleza, hoy la Argentina despierte a la verdad
“. Preciso en
sus términos, enérgico en la postura que defiende, Druker es un experto
en el tema de ingeniería genética, sus respuestas son fundamentadas,
sólidas y minuciosas. “La temática
de los alimentos la conozco desde la época de la irradiación atómica”,
nos comenta, “desde entonces tengo el proyecto de escribir un libro
sobre la integración de la religión , ciencia y ética. Pero cuanto
mas investigaba con la idea del libro, mas comencé a preocuparme por
la manipulación genética de los alimentos... una mañana de agosto
1996, decidí abandonar todo el proyecto del libro y dedicarme de lleno
a la formación de la Alianza que formalizaría la demanda, que se concretó
el 27 de mayo de 1998, cuando la Alianza para la Bio-Integridad colocó
una demanda totalmente sin precedentes, contra la FDA “ “Con el aporte de científicos, profesionales de la salud,
lideres religiosos y consumidores, se demanda la realización de pruebas
obligatorias y etiquetado de todos los alimentos genéticamente modificados...el
juicio alega que la política actual de la FDA, que permite que tales
alimentos alterados genéticamente, sean comercializados sin pruebas
ni etiquetado, viola los mandatos estatutarios de la agencia, de proteger
la salud pública y brindar al consumidor información relevante sobre
los alimentos que come” “Como
consecuencia de la presentación judicial, se nos entregó un expediente
de 44.000 fojas con documentos internos, de los científicos de la
FDA, en esos registros se revela que la burocracia del FDA declaró
como seguros los alimentos GM, a pesar del amplio desacuerdo de sus
propios expertos, alegando además abrumadora mayoría entre los científicos.
Aparte de contradecir lo que proclama la FDA, que sus decisiones están
basadas en la ciencia, esta evidencia demuestra que la Agencia violó
la ley de los Estados Unidos, al permitir la comercialización de los
alimentos genéticamente modificados sin haber sido primero probados
como seguros, en la teoría de que son generalmente reconocidos como
seguros (GRAS)”. El
Dr. Druker historia el comienzo de esta revolución biotecnológica,
que en Argentina, en particular en ámbitos académicos, ha sido recibida
como panacea: “La FDA recibió ordenes
expresas de promover la industria biotecnológica. Esta política comenzó
bajo la administración Reagan – Bush ( 1981-1988) y ha continuado
con la de Clinton - Gore. Mas aun, cuando en 1991 la FDA creó una
posición nueva la de Delegado Comisionado para Política, para que
supervisara la ejecución de la política en alimentos genéticamente
modificados, para ese cargo se designa a Michael Taylor, un abogado
de Washington, D.C. que había estado representando a Monsanto y a
otros miembros de la industria biotecnológica, en temas regulatorios.
Durante el ejercicio como Delegado del Dr. Taylor, las advertencias
de los científicos de la FDA, fueron sistemáticamente ignorados y
los lineamientos políticos establecidos contradicen significativamente
sus afirmaciones sobre los riesgos de la ingeniería genética. (Subsecuentemente,
el señor Taylor fue contratado por Monsanto como Vice-Presidente de
Política Pública.) Además, cuando el Vice-Presidente Dan Quayle introdujo
la política definitiva de la FDA en 1992, él se refiere a ésta como
un alivio regulatorio para la industria biotecnológica”.
“Los mismos
científicos de la FDA, rechazan el intento de igualar la bioingeniería
con el mejoramiento convencional. La directiva de la Casa Blanca,
en el sentido de fomentar la biotecnología aboga por la premisa de
que los alimentos genéticamente alterados, son esencialmente los mismo
que otros. Sin embargo, los intentos de las agencia en acomodar su
política para conformar las directivas recibidas, encuentra fuerte
resistencia. Numerosos expertos de la agencia protestaron diciendo
que la propuesta que ellos habían sometido había sido ignorada, al
igual que el reconocimiento del potencial de la ingeniería genética
en producir toxinas inesperadas e impredecibles, carcinogénicos y
alergénicos, riesgos normalmente ajenos en el mejoramiento genético
convencional”. Algunos ejemplos que el Dr. Druker trae a colación,
el del Dr. Louis Pribyl, del Grupo de Microbiología de la FDA, quien
escribió : Hay una profunda diferencia
entre los tipos de efectos inesperados de la genética tradicional
y la ingeniería genética...algunos aspectos de la división de los
genes...pueden ser mas riesgosos”. “En el
caso del Dr. E.J. Matthews del Grupo de Toxicología, advirtió que
...las plantas genéticamente modificadas pueden contener toxinas
inesperadas de composición química singularmente diferente a las usuales...Otro
testimonio es el del Director del Centro de Medicina Veterinaria (CVM)
pidió que se demostrara que los productos genéticamente modificados
son seguros, ántes de la comercialización. Concretamente dijo...el
CVM cree que los alimentos animales derivados de plantas genéticamente
modificadas, representan una particular preocupación para la seguridad
animal y alimentaria. El explicó que residuos de sustancias inesperadas,
pueden hacer de la carne y leche productos dañinos para el ser humano”. “Las numerosas críticas domésticas, son resumidas por
la Dra. Linda Kahl, quien ofició de compiladora de la información
dentro de la agencia, protestó diciendo que la agencia estaba...tratando
de ajustar una cuña cuadrada en un agujero redondo...tratando de forzar
una conclusión última que no hay diferencia entre alimentos modificados
por ingeniería genética y alimentos modificados por mejoramiento tradicional.
Ella declaró: los procesos de ingeniería
genética y mejoramiento tradicional son diferentes y, de acuerdo a
los técnicos expertos en la agencia, conducen a riesgos diferentes..”
“La FDA
distorsiona la realidad, ya que la agencia no solo sabía de la preocupación
de sus propios expertos, también sabía que había mayoritario desacuerdo
en la comunidad científica sobre los alimentos modificados genéticamente.
Por ejemplo, el Coordinador en Biotecnología de la FDA reconocía en
una carta a un funcionario canadiense, el 23 de octubre de 1991, que
no había consenso científico con respecto a seguridad. También admitía,
Pienso que la cuestión que, potencialmente, algunas sustancias
causen reacciones alérgicas es particularmente difícil de predecir..”.
“Sin embargo,
en un despacho oficial FDA # 8217 de mayo 1992 declara: La agencia
no esta advertida de ninguna información mostrando que los alimentos
derivados de estos nuevos métodos difieren de los otros alimentos
en alguna manera significativa o uniforme (2) “ Mas
aun, la FDA distorsionó los Tes. que habían sido realizados. Por ejemplo,
si bien no eran requeridos para su aprobación, Calgene obtentor del
tomate Flavr Savr, el primer alimento completo genéticamente modificado
puesto a la venta en el mercado norteamericano, voluntariamente y
para ofrecer al público pruebas de inocuidad, lo sometió a estudios
de alimentación, y solicitó a la FDA revisar la información obtenida
por un laboratorio privado”. “Los científicos
de la FDA notaron un patrón de lesiones estomacales que originaron
reparos en la seguridad y reiteradamente solicitaron mas ensayos.
Ninguno fue realizado. “Consecuentemente, los expertos de la FDA concluyeron
... los datos son insuficientes para una demostración de seguridad...quedan
todavía cuestionamientos sin resolver... Sin embargo, la FDA no
solo aprobó el tomate, sino que además aseguraba que todos los aspectos
relevantes sobre seguridad habían sido resueltos satisfactoriamente
–y como consecuencia que el Flavr Savr anduvo tan bien, será innecesario
que cada alimento genéticamente modificado subsecuente pasar a través
de los mismos rigurosos test. A la fecha,
no hay evidencia confiable mostrando que alguno haya exitosamente
cumplimentado el estándar que el Flavr Savr no pudo satisfacer ”. “Además, el gobierno distorsiona consistentemente el hecho
que en 1989 un alimento genéticamente modificado mató docenas de americanos
y lisió permanentemente mas de 1.500. Ese producto (un suplemento
del aminoacido L-Tryptophan) containía al menos una toxina inusual,
nunca hallada en remesas producidas convencionalmente. Muchos expertos
piensan que el proceso de bioingeniería es el posible causante de
la toxicidad, y el coordinador en biotecnología admite que esta posibilidad
no puede excluirse (3) “Pero
en expresiones públicas, los funcionarios de la FDA han ocultado el
hecho que el producto fatal era resultado de bioingeniería y en cambio
culparon a los suplementos dietarios; y otros voceros gubernamentales
persistentemente proclaman que ningún alimento transgénico haya jamás
dañado un consumidor”. “Además de violar cánones básicos de ética, el comportamiento
de la FDA viola el Acta de Alimentos, Drogas y Cosméticos de los Estados
Unidos, el cual establece que los nuevos alimentos y aditivos sean
demostrados como seguros por medio de Tes., ántes de ser comercializados.
Mientras la FDA admite que los organismos de bioingeniería caen dentro
de esta provisión, esta asegura que están exentos de los Tes. porque
ellos son generalmente reconocidos como seguros (GRAS), aun
sabiendo que ni sus propios científicos los han reconocido como seguros”. “Mas allá
que el estatuto, prescribe que aditivos, tales como aquellos en alimentos
de ingeniería genética, solo pueden ser reconocidos como seguros,
sobre la base de tests que han establecido sean inofensivos. Pero
tales test no existen para los alimentos transgénicos. Así, si bien,
la excepción de GRAS, que fue entendida , para permitir la venta de
sustancias cuya seguridad había sido ya demostrada a través de ensayos,
la FDA está usándola para esquivar el testado y para aprobar nuevas
sustancias, basada mayoritariamente en conjeturas—conjetura que es
duda a los ojos de sus propios expertos y de muchos otros” “Consecuentemente, cada alimento genéticamente modificado en
los Estados Unidos está en el mercado ilegalmente y debe ser retirado
para testaje riguroso de seguridad. La FDA ha liberado deliberadamente un puñado de alimentos potencialmente dañinos, en la mesa de los americanos”.
Los científicos firmantes de la demanda y componentes
de la Alianza, son: Dr. Richard
Strohman, Profesor Emérito de Biología Molecular y Celular de la Universidad
de California, Berkeley. Dr. Philip
J. Regal, Profesor de Ecología, Comportamiento y Evolución de la Universidad
de Minnesota. Dr. John
Fagan, Profesor de Biología Molecular de la Universidad Internacional
Maharishi de Iowa. Dr. Liebe
Cavalieri, Biólogo Molecular, Profesor, División de Ciencias Naturales,
Universidad del Estado de New York at Purchase. Dr. David
Ehrenfeld, Profesor de Biología, Universidad de Rutgers. Dr. David
Fankhauser, Profesor de Biología y Química, Universidad de Hanif Khalak,
Biologista Computacional, Del Instituto para la Investigación Genómica,
Dr. Gary
Kaplan, Médico, PhD, Director de Clinica Neurofisiología, North Shore
University Hospital; Profesor Asociado de Clínica Neurológica,
NYU Escuela de Dr. Rama
Dwivedi, Director Asociado, Mutagénesis Dirigidas, Departmento de
El Dr Steven
Druker, de 53 años, se crió en una familia judía no muy practicante,
en Des Moines, Iowa , pero en su práctica de las leyes en Los Angeles,
se unió a un grupo de estudio del Torah, y se acercó así al Judaísmo
y a la idea de que “todos tenemos la misión de sostener la INTEGRIDAD
de la creación de Dios, de allí el nombre de la Alianza por la BIO-INTEGRIDAD”.
Fue su propósito entonces incluir en dicha alianza, también a líderes
religiosos, que objetaran el consumo de alimentos genéticamente modificados,
alguno de los firmantes son: Reverendo
Dr. Colin B. Gracey, (Episcopal) Jefe de la Oficina de Vida Religiosa
en la Universidad
del Nordeste en Boston y Universidad Chaplain. Reverendo
Dr. Donald B. Conroy, (Católico Romano) Presidente de la Coalición
Norteamericana de Religión y Ecología, Washington, D.C. Reverendo
Dr. Margaret Mitchell, (Bautista) El Instituto Olivet de Salud &
Educación Reverendo
Paul C. Kucynda, Pastor del Espíritu Santo Iglesia Ortodoxa, Wayne,
NJ. Reverendo
Samuel Kedala, Pastor del Espíritu Santo Iglesia Ortodoxa, Wantage,
NJ. Reverendo
Dr. John Reigstad, Pastor de la Iglesia Luterana Evangelica Americana
(ELCA), Jesup, Iowa; Lecturer in Religion at Wartburg College, Waverly,
Iowa. Reverendo
Dr. DeWitt Williams, Director de los Ministerios de la Salud (División
Norteamericana) de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Rabino Harold
S. White, (Reformista) Director of Jewish Chaplancy and Lecturer in
Rabino Alan
Green, (Conservador) Beth Israel Synagogue, Winnipeg (ciudadano estadounidense).
Rabino Jossi
Serebryanski, (Ortodoxo) Supervisor kosher para Laboratorios O.K.
, Dr. Ron Epstein,
Canciller de la Universidad Dharma Realm Budista de las Américas; Profesor
Investigador, Instituto para Religiones Mundiales, Berkeley, CA. Gayatri Pariwar-Yugnirman,
Organización de la religión Hindú en el área metropolitana de Chicago
con aproximadamente 1.000 miembros. Es importante
hacer un paralelismo entre lo que hemos escuchado por boca del Dr.
Druker y lo que nos toca escuchar y conocer que ocurre en Argentina,
donde los lineamientos procedimentales de la Administración de Drogas
y Alimentos son seguidos solidariamente por los entes reguladores
argentinos, que permanentemente profesan su admiración a la que consideran
“modelo” en el mundo como agencia de control y seguridad de alimentos. Mucho mas que eso, es sorprendente que las mismas palabras, expresiones y argumentos de la documentación que son cuestionados en la demanda de la Alianza por la Biointegridad, son repetidas en forma de documentos, notas y conferencias por funcionarios de la SAGPyA y SENASA.
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