
LA
CARNE CONTAMINA
por manuel alfredo martí*
En
un mundo donde la naturaleza es la madre de la vida, y el ser humano
su mayor destructor, no queda mucho por decir, a simple vista vemos
la devastadora situación a la que hemos llegado de la mano
de la avaricia y la ignorancia.
El
listado de situaciones adversas que son producidas por la característica
suicida de la actual humanidad, es demasiado largo, en casi todas
las áreas donde el desarrollo de la civilización tiene
injerencia, se producen problemas de todo tipo, entre los que encontramos
dos variantes, los que se pueden solucionar y los de dudosa solución,
entre estos últimos podemos citar a los residuos radioactivos,
los que necesitan tantos miles de años para biodegradarse que
hasta cuantificar esos tiempos resulta digno de una película
de ciencia ficción, lo cierto es que la falta de escrúpulos
es lo que ha llevado al planeta a los riesgos sin antecedentes que
hoy nos tocan vivir, seguramente una de las épocas más
desastrosas en la historia de la humanidad.
Entre
otros flagelos no tan irremediables como el anterior, se encuentran
infinidad de actividades que los humanos realizan con el solo fin
de acumular riquezas y poder, entre ellas se podrían mencionar
a casi todas las industrias que existen, unas más, otras menos,
pero casi todas contaminantes, hoy mencionaremos una de las más
perjudiciales que existen y al mismo tiempo una de las más
fáciles de neutralizar, la de la carne.
Desde
la antigüedad han existido sabios y estudiosos que han alertado
sobre los distintos problemas que puede acarrear una alimentación
deficiente y sus nefastas consecuencias para la salud, entre ellos,
en occidente, podemos mencionar a gran Hipócrates, quien siempre
resaltaba la poderosa fuerza de la naturaleza, seguramente si él
viviera en estos tiempos actuales, no dejaría de advertir además,
los graves problemas de contaminación que genera la producción
industrial de alimentos de origen animal y todas las industrias que
derivan de la misma, si bien la información que hoy se maneja
a nivel mundial sobre este tema es muy amplia y definitoria, no vamos
a detenernos en mencionarla detalladamente, pues ya lo hemos hecho
en varias oportunidades mediante la publicación de artículos
e informes específicos.
Este
es un tema que los vegetarianos conocemos desde hace mucho y que se
viene difundiendo desde hace bastante tiempo, obviamente sin un reconocimiento
oficial de parte de los gobiernos que regulan las actividades industriales,
ni por parte de los organismos internacionales que dicen realizar
un contralor en esas áreas a nivel global, por lo que estas
actividades altamente contaminantes vienen contando desde siempre
con la complicidad de quienes deberían trabajar para cuidar
la salud de la población y preservar la naturaleza.
Pero
como dice el refrán, no hay mal que dure para siempre. La humanidad
está ingresando en los umbrales de un cambio sin precedentes,
y justamente el destino nos ha regalado la posibilidad de poder estar
viviendo la experiencia de un reordenamiento profundo como nunca había
sucedido, el advenimiento de una nova conciencia planetaria, una nueva
era que comienza, un nuevo rumbo para nuestro planeta.
Ya
se perciben gran cantidad de señales que reflejan la llegada
de un nuevo modelo de estructuras mentales que tienden a priorizar
objetivos diferentes, entre los que se encuentran: la preservación
del ambiente, el cuidado de la salud, los derechos de los animales
y el respeto por la vida.
Justamente
acaba de suceder algo que además de ser altamente significativo,
manifiesta inobjetablemente el inicio de este cambio global mencionado,
el 29 de noviembre último, la Organización de las Naciones
unidas para la Alimentación y la Agricultura conocida como
FAO por sus siglas en inglés (
Food and Agriculture Organization)
una organización específica de la ONU, ha publicado
un informe que reconoce y describe contundentemente la contaminación
que produce la carne.
Ante de pasar al informe mismo, quiero comentarles que la FAO fue
creada el 16 de octubre de 1945, en la ciudad de Québec, agrupa
188 miembros compuestos por 187 estados más la Unión
Europea.
Su objetivo principal es Ayudar a construir un mundo sin hambre.
En conmemoración a la creación de este organismo internacional,
desde 1981 se considera el 16 de octubre como Día Mundial de
la Alimentación.
Este organismo prepara a las naciones en desarrollo para hacer frente
a situaciones de emergencia alimentaria y, en caso necesario, presta
socorro emergente.
La FAO tiene su sede en la ciudad de Roma, Italia y sus 4 principales
objetivos son: ofrecer Información, compartir conocimientos
especializados en materia de políticas, ofrecer un lugar de
encuentro para los países y llevar conocimiento al campo.
Llamativamente
esta área de la ONU desde hace un tiempo ha empezado a reconocer
ciertas cuestiones que hasta hace poco no se tenían en cuenta
en lo más mínimo, entre las que podemos mencionar el
reconocimiento de la importancia del consumo de frutas y verduras
en la alimentación humana y ahora también, a través
de este informe, la contaminación que produce la industria
de la carne.
Informe FAO
LA
GANADERÍA AMENAZA EL MEDIO AMBIENTE
Es necesario encontrar soluciones urgentes
29 de noviembre de 2006, Roma, Italia
¿Qué
produce más emisiones de gases causantes del efecto invernadero,
criar vacas o conducir automóviles?. La respuesta puede suponer
una sorpresa para muchos:
Según
un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el sector ganadero
genera más gases de efecto invernadero -el 18 por ciento, medidos
en su equivalente en dióxido de carbono (CO2)- que el sector
del transporte. También es una de las principales causas de
la degradación del suelo y de los recursos hídricos.
"El
ganado es uno de los principales responsables de los graves problemas
medioambientales de hoy en día. Se requiere una acción
urgente para hacer frente a esta situación", asegura Henning
Steinfeld, Jefe de la Subdirección de Información Ganadera
y de Análisis y Política del Sector de la FAO, y uno
de los autores del estudio.
Como
señal de prosperidad, cada año la humanidad consume
más carne y productos lácteos. Está previsto
que la producción mundial de carne se duplique desde los 229
millones de toneladas en 1999/2001 a 465 millones de toneladas en
2050, al tiempo que la producción lechera se incrementará
en ese período de 580 a 1 043 millones de toneladas.
Un
precio elevado
El
sector pecuario es el de crecimiento más rápido en el
mundo en comparación con otros sectores agrícolas. Es
el medio de subsistencia para 1 300 millones de personas y supone
el 40 por ciento de la producción agrícola mundial.
Para muchos campesinos pobres en los países en desarrollo,
el ganado es también una fuente de energía como fuerza
de tiro y una fuente esencial de fertilizante orgánico para
las cosechas.
Pero
este rápido desarrollo tiene un precio elevado para el medio
ambiente, según el informe de la FAO La sombra alargada de
la ganadería-aspectos medioambientales y alternativas. "El
coste medioambiental por cada unidad de producción pecuaria
tiene que reducirse a la mitad, tan sólo para impedir que la
situación empeore", advierte el documento.
Si
se incluyen las emisiones por el uso de la tierra y el cambio del
uso de la tierra, el sector ganadero es responsable del 9 por ciento
del CO2 procedente de la actividades humana, pero produce un porcentaje
mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más
perjudiciales. Genera el 65 por ciento del oxido nitroso de origen
humano, que tiene 296 veces el Potencial de Calentamiento Global (GWP,
por sus siglas en inglés) del CO2. La mayor parte de este gas
procede del estiércol.
Y
también es responsable del 37 por ciento de todo el metano
producido por la actividad humana (23 más veces más
perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema
digestivo de los rumiantes, y del 64 por ciento del amoniaco, que
contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.
El
informe de la FAO explica que la ganadería utiliza hoy en día
el 30 por ciento de la superficie terrestre del planeta, que en su
mayor parte son pastizales, pero que ocupa también un 33 por
ciento de toda la superficie cultivable, destinada a producir forraje.
La tala de bosques para crear pastos es una de las principales causas
de la deforestación, en especial en Latinoamérica, donde
por ejemplo el 70 por ciento de los bosques que han desaparecido en
el Amazonas se han dedicado a pastizales.
Tierra
y agua
Los
rebaños provocan al mismo tiempo daños en el suelo a
gran escala, con cerca del 20 por ciento de los pastizales degradados
a causa del sobrepastoreo, la compactación y la erosión.
Esta cifra es aún mayor en las tierras áridas, en donde
unas políticas erróneas y una gestión ganadera
inadecuada han contribuido al avance de la desertificación.
La
actividad ganadera figura entre los sectores más perjudiciales
para los cada día más escasos recursos hídricos,
contribuyendo entre otros aspectos a la contaminación del agua,
la eutrofización (proliferación de biomasa vegetal debido
a la excesiva presencia de nutrientes, ndr) y la destrucción
de los arrecifes de coral. Los principales agentes contaminantes son
los desechos animales, los antibióticos y las hormonas, los
productos químicos utilizados para teñir las pieles,
los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos
forrajeros.
El
sobrepastoreo afecta al ciclo del agua, e impide que se renueven los
recursos hídricos tanto de superficie como subterráneos.
La producción de forraje obliga a desviar importantes cantidades
de agua.
Se
considera que la ganadería es la principal fuente terrestre
de contaminación de fósforo y nitrógeno en el
Mar del Sur de China, contribuyendo a la pérdida de biodiversidad
en los ecosistemas marinos.
Los
animales para la producción de carne y leche suponen ya el
20 por ciento de toda la biomasa animal terrestre. La presencia de
ganado en grandes extensiones de tierra y la demanda de cultivos forrajeros
también contribuyen a la pérdida de biodiversidad. En
la lista de 24 tipos de ecosistemas importantes, los estudios indican
que hay 15 que se encuentran amenazados por esta causa.
Soluciones
El
informe, que ha sido producido con la ayuda de la Iniciativa para
la Ganadería, Medio ambiente y Desarrollo (LEAD, por sus siglas
en inglés), propone de forma clara que se tengan en consideración
estos elevados costes mediombientales y sugiere una serie de medias
para enderezar la situación, entre ellas:
Degradación
del suelo- Controlar los accesos y eliminar los obstáculos
a la movilidad en los pastos comunales. Utilizar métodos de
conservación del suelo y el silvopastoreo, junto la exclusión
controlada del ganado en áreas delicadas y el pago por servicios
medioambientales en el uso del suelo para la ganadería para
limitar su degradación.
Atmósfera
y clima- Incrementar la eficiencia de la producción ganadera
y de la agricultura forrajera. Mejorar la dieta de los animales para
reducir la fermentación intestinal y las consiguientes emisiones
de metano. Establecer plantas de biogas para reciclar el estiércol.
Agua-
Mejorar la eficacia de los sistemas de riego. Hacer pagar el coste
total del agua e introducir impuestos para desincentivar la concentración
de la industria ganadera a gran escala junto a las ciudades.
Estas
cuestiones centran los debates en una reunión que organiza
la FAO esta semana en Bangkok, que deberá marcar las pautas
para la industria ganadera a nivel mundial. El encuentro servirá
también para debatir los riesgos para la salud pública
relacionados con el rápido crecimiento del sector ganadero,
ya que las enfermedades animales afectan en forma creciente a los
humanos. Otro riesgo potencial de este crecimiento veloz es el de
dejar fuera del mercado a los pequeños campesinos.
fuente
FAO del informe en español http://www.fao.org/newsroom/eS/news/2006/1000448/index.html
Informe completo en inglés ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/010/A0701E/A0701E00.pdf
Contacto
FAO:
Christopher Matthews
Oficina de prensa, FAO
christopher.matthews@fao.org
(+39) 06 570 53762
Comentarios
Si
bien las soluciones que ofrece la FAO, como se pueden leer en el informe,
no son otra cosa que tibios paños que poco lograrán
para semejante problemática como ellos mismos la describen
en este informe, pues, igualmente podemos rescatar que estar reconociendo
el problema, puede sin lugar a dudas ser un primer paso en la búsqueda
de una solución real y concreta.
Vale
aclarar que este informe no fue confeccionado por una agrupación
vegetariana, ni por una organización de médicos naturistas,
ni por un grupo de defensores de los derechos de los animales, ni
tampoco por una asociación ecológista o ambientalista,
muy por el contrario, ha sido realizado nada menos que por la FAO,
organización específica de la Naciones Unidas (ONU) para la Alimentación
y la Agricultura.
Como se puede leer más arriba, el problema no es menor, pues
esta contaminación es gran productora del temido efecto invernadero,
y es producida por una actividad que está muy extendida y arraigada
en la sociedad mundial actual, una tradición alimentaria de
larga data que seguramente no sería muy fácil poder
modificar, ni tampoco reestructurar las áreas que producen
la problemática.
Es
conocida la característica retrograda que tiene el ser humano
con respecto a reconocer ciertos problemas que genera, como por ejemplo
aceptar que el mayor problema que existe en el planeta, es él
mismo, lo que ha llevado a toda la humanidad a la instancia que hoy
hace peligrar la continuidad de la vida en el mundo, tampoco hay que
ocultar que esta no es la única causa que ha producido esta
situación, existen otras industrias y actividades que el ser
humano desarrolla y que en general se empecina en defender, como la
energía nuclear, la utilización de energias no renovables,
las fumigaciones en el agro, las quemas de residuos, la tala de bosques
nativos, etc. etc. etc.que son todas actividades destructoras del
único hábitat que disponemos para vivir, lo que denota
la extraña forma de amar a sus hijos que tenemos los humanos,
pues siguiendo los parámetros actuales de desarrollo global,
nuestros hijos y nietos están sentenciados a encontrarse con
un panorama de destrucción irreversible e irrcuperable.
Seguramente
en algún momento, en el futuro, hijos, nietos y descendientes
en general, se preguntarán, que les paso a mis padres, abuelos,
no se daban cuenta que estaban destruyendo todo ? porque lo permitieron
? que pasó ?
Esta
falta de conciencia ambiental global, es la más clara señal
de que vamos por mal camino, y la naturaleza tarde o temprano reaccionará
con situaciones depurativas a gran escala, hoy ya se perciben en todas
las latitudes muestras menores de lo que vendrá, grandes inundaciones,
pronunciadas sequias, desertificación de áereas que
erán productivas, tornados, granizos, tsunamis, aparición
de nuevas enfermedades como el Sindrome de Inmuno Deficiencia Adquirida,
el mal de la Vacas Locas, la Gripe Aviar, etc. etc. etc.
El
cambio climático no es el titulo de una novela, es una realidad
que por su contundencia será el principal problema a resolver
por esta sociedad que se cree dueña del universo.
Los
reacomodamientos que ensayará la naturaleza, abarcarán
a todo el globo terraqueo y a todas las clases sociales por igual,
por lo que tomar conciencia y reorientar el rumbo de la humanidad
cuanto antes, sería de suma importancia para intentar paliar
de algún modo la reacción que ya se percibe tendrá
la naturaleza.
Sugerimos difundir esta información por todos lo medios posible,
es necesario que la mayor cantidad de la población mundial
sepa lo que está pasando y que las personas reflexionen sobre
el mundo que dejaran a sus descendencias.
Indudablemente
el vegetarianismo podría ser una solución a estas problemáticas,
evitaría la principal contaminación que además
es la mayor productora del efecto invernadero, cuidaría la
salud de la población y además evitaría el innecesario
sufrimiento de tantos miles de millones de animales que mueren por
año, para ser usados como alimento, por lo que alentamos y
esperamos que poco a poco se vaya aceptando esta forma de vida como
una herramienta válida para salvar el planeta.
*manuel
alfredo martí - Periodista, escritor, editor, webmaster
de la Unión Vegetariana Argentina, director de la revista El
Vegetariano,