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Animales en Cautiverio
Caza


Matar por jugar y juegos que matan:


Una mirada antropológica a la caza en una sociedad moderna
Por Heidi Dahles


La caza en la sociedad holandesa contemporánea

En la sociedad holandesa contemporánea, la caza forma un mundo aparte que se distingue a sí misma de la "vida ordinaria", por medio de un compleja diferenciación interna, organizaciones, diferentes clasificaciones y sensibilidades hacia la naturaleza, rituales específicos, una terminología particular y un código de honor. La caza ha caído últimamente en cuenta ,como un deporte sangriento, y ha sido duramente criticado por la opinión pública. Desde los años 70´s más y más voces se fueron levantando para abolirla por medio de leyes. Esto contribuyó a que se creen leyes más rígidas.

El número de cazadores holandeses ha crecido enormemente. Cada cazador dispone de 1.2 kilómetros cuadrados, lo que es la región más larga de Europa. En Dinamarca sólo es de 0.25, en Alemania: 1, en irlanda:0.6, y en el Reino Unido: 0.3 km2 La popularidad de la caza en los países altamente industrializados y densamente poblados del NO de Europa, no puede ser suficientemente explicada con factores externos como el crecimiento poblacional, o el incremento de la desocupación. Como lo he expresado en otro lado con más detalle, el gusto por la caza no creció en la sociedad holandesa en general, sólo en ciertos grupos a los que voy a llamar "la nueva clase desocupada": profesionales de clase media y mediana edad, que viven en comunidades rurales dónde ejercen una fuerte influencia sobre los políticos y la política local. El hecho de que esta actividad atraiga más a hombres que a mujeres está relacionado con la atracción intrínseca de lo que el juego ofrece.

Juego de clasificación

Los cazadores enfatizan en que practican la cacería "por el amor a los animales". Sin embargo, este "amor" está restringido a la categoría de animales de juego. En la terminología del cazador, juego denota animales "cazables", que se distinguen de los animales salvajes, y de la vida silvestre. La división se pone entre animales salvajes y mansos, entre vida silvestre y hacienda y mascotas. Lo que tienen en común el juego y la vida silvestre es el estado natural, vivir afuera de los establecimientos humanos. Sin embargo, a pesar de esta distancia física, el juego está protegido y cuidado por cazadores. Un aspecto importante de el manejo de la vida silvestre en este siglo, es que esta protección y cuidado es similar a la forma en que es tratado la hacienda. Los cazadores proveen al juego tierras para alimentación, y techo, diezman sus enemigos naturales y les "cubren la retaguardia" para aumentar la población del juego. Al igual que al ganad, el juego es considerado comestible. A pesar de que los consumen, los cazadores dicen tener lazos afectivos con los animales del juego, como otras personas a sus mascotas. De hecho, los cazadores matan y comen los animales que cuidan y aman, dando evidencia de la ambigua actitud que tienen hacia los animales que definen como juego.

El permiso para cazar estas especies es restringido. Sólo los licenciados están calificados para dispararle al juego, una licencia que se le entrega a personas mayores de 18 que han pasado el examen holandés de caza y que son dueños, o lo que es más común, alquilan por lo menos 99 acres de territorio de caza. La caza esta limitada por temporadas de caza que difieren de acuerdo a las especies involucradas. En algunos casos la temporada es totalmente cerrada, o abierta sólo a los que tienen una licencia especial que se la da el Ministerio de Cultura. Las especies que figuran como de juego, forman una pequeña parte de la vida silvestre de los Países Bajos. La mayoría de las otras especies están protegidas por leyes. Muchos pájaros, mamíferos que no son del juego, reptiles, anfibios, y algunos peces. Algunos animales no tienen protección legal, por ej. los insectos y algunas ratas y ratones. Los animales que son llamados exóticos o especies introducidas como el mapache, coipo y el visón, también son carentes de protección legal.

La caza y el argumento utilitarista

Tradicionalmente, distinguieron a los animales en comestibles y no-comestibles, servibles y dañinos. Sólo los hervíboros, animales comestibles) fueron llamados juego "noble" por los deportistas. Esta calificación de hecho, es una proyección de características sociales que distinguen a los deportistas de otros grupos sociales. El privilegio de la nobleza de cazar juego comestible es peculiar ya que esta clase social, depende menos de la carne que los pobres. A principios de siglo, la comestibilidad, y más generalmente la utilidad, fueron las razones por las que muchas especies fueron atrapadas por comida, pieles, y plumas. Antes de la 2º Guerra Mundial los cazadores profesionales vivían de capturar aves acuáticas y animales para pieles. Las aves eran una comida barata para la clase social baja. Sin embargo, la explotación de la vida silvestre dejó de ser lucrativa a medida que se desarrollaron las granjas modernas y la actitud hacia el consumo del juego cambiaron. En el presente, hay desacuerdos en cuanto al status de juego como comida. Por un lado, se lo trata como una carne natural sin las modificaciones del negocio agrícola. Por el otro lado, es tratado como una delicadeza innecesaria, o peor, una perversión culinaria. Sin dudas estas actitudes están conectadas con la sensibilidad moderna que concierne la forma en que el juego es disparado, siendo asociado con la violencia y el derramamiento de sangre. Sin embargo, la mayoría del juego comestible, es comido, por los mismos deportistas, o después de haber sido vendido a distribuidores de venados.

La mayoría de los cazadores se refieren al juego como una delicadeza. Las recetas que recomiendan los deportistas, enfatizan en algunas delicadezas, lo que a veces lo hacen más caro. De hecho, consumir el juego es una forma de consumo conspicuo. Un ejemplo es el snipe, que es preparado y comido en las entradas. Los cazadores de aves de siglos anteriores no se tomaban el trabajo de cazar a este pájaro, porque no tiene carne suficiente. Entre los cazadores "gentlemen", sin embargo, era (y es) mal visto evaluar al juego de acuerdo a la cantidad de carne que tiene. La categoría de cazadores que reclaman derechos exclusivos sobre el juego "noble", considera incivilizado cazar por la carne. Los términos "chutador", "peletero" y "cazador oportunista" son utilizados para denominar a los cazadores que ofenden los estandartes de buen comportamiento. Así como los cazadores que le dan prioridad a la carne son tratados despreciativamente por sus colegas, es improbable que el alimento forme un motivo sobresaliente para cazar.

Si la caza es una apropiada estrategia para reducir el daño por parte del juego, es una controversia. Game-damage es un interés recurrente, esto se puede ver en el monto de las compensaciones financieras que el Fondo para los Criadores de Juego le paga a los granjeros y protectores de la naturaleza por lo general consideran el disparar como una posible solución a este problema. La idea de que los cazadores son en parte responsables del daño producido por el juego, apareció después de la 2º Guerra Mundial. Siendo tan dependientes de la buena voluntad de los granjeros que alquilan a cazadores, los deportistas tienen que lidiar con los deseos de éstos. Cuando cuentan historias de cacerías de conejos, zorros y palomas, por ejemplo, no mencionan el daño que estos animales le hacen a la agricultura. En parte está conectado con el Acta de Juego que no diferencia entre especies que causan daño, y las que no. Por eso, el juego que es considerado dañino para los granjeros, no necesariamente ocupe ese status para los cazadores.

La actitud con los conejos puede ilustrar este punto. A pesar de que esas especies están consideradas como extremadamente dañinas para la silvicultura, cazar conejos está considerado como "la música de la cacería." Cuando hace algunos años, los conejos habían casi desaparecido de muchos campos de caza debido a una epidemia, los deportistas criaron y soltaron conejos jóvenes, aunque está prohibido por el Acta de Juego. Por otro lado, la obligación legal de prevenir el daño que ocasiona el juego no estimuló a los deportistas holandeses a cazar esas especies que por lo general le otorgan poco interés. Sus actitudes hacia los cuervos y grajillas son ilustrativas. El número de estos pájaros ha aumentado considerablemente durante las últimas 2 o 3 décadas ya que viven de los desechos de la sociedad moderna. Más aún, estos animales están amenazando la población de pájaros de juego al consumir sus huevos y hasta ejemplares jóvenes. Existe un aforismo entre los cazadores: "un cuervo no vale una bala". El zorro es considerado una peste, pero sin embargo se lo caza con gran pasión no por su efecto sobre la naturaleza, sino por que conforman un deporte excelente.

Ni el alimento, la utilidad o las formas de daño, son motivos válidos para explicar porqué los deportistas están interesados en especies de juego específicas. Esto es por no decir que estos criterios han perdido su significado completamente. Hoy en día, el juego es apreciado como una delicadeza y la prevención del daño que produce en la agricultura se ha convertido en una obligación legal para los cazadores. Sin embargo, estas son facetas subordinadas de la caza, no los puntos mayores.

El significado de la caza

Fuertes y luchadores:

Cuando los cazadores cuentan sus observaciones y experiencias en el campo, elaboran el comportamiento y las características del animal que están persiguiendo. Comúnmente los aprecian por su fuerza, belleza, perfección de la piel o plumas, percepción aguda e inteligencia, como trofeo, por sus rápidos e impredecibles movimientos, lucidez, estado de alerta y coraje. De acuerdo a cazadores estas características son las que hacen la caza atractiva. El común denominador de estas diferentes características es el espíritu de lucha. Sólo un juego de pelea es un desafío para los cazadores. En su opinión, dispararles a animales "indefensos" no merece ser llamado caza. De acuerdo a la opinión del diccionario de aforismos de los deportistas, el "espíritu de lucha" es característico de las especies del juego como oponentes. El opuesto, los indefensos, refiere a "estar sin armas para defenderse". Hay una especie del juego que sobresale por su espíritu de lucha. De acuerdo a algunos cazadores es la única especie indígena que merece este calificativo. Esto es porque el jabalí, el macho como la hembra, posee fuertes dientes caninos. Especialmente los machos desarrollan un par de colmillos que son visibles fuera de la trompa, como si fueran "armas". También se considera que tiene espíritu de lucha porque se dice que ataca a la gente.

Ser ofensivo y lucir "armas", es un signo de espíritu de lucha. Esto se aplica especialmente a los machos. Por esto los ciervos como el colorado y el gama, son los favoritos de muchos cazadores. Notablemente, la temporada de caza para estos animales coincide con la época de celo, ya que están en perfectas condiciones, tiene una cornamenta completa y son agresivos con sus rivales, a los que pelean con vigor. En esta época de celo, es cuando a estos animales les corresponde la imagen de "verdadero macho", siendo fuertes, agresivos y viriles. La preferencia por los machos se extiende hasta a los pequeños pájaros. De acuerdo a los deportistas esto es porque son más difíciles de disparar que a las hembras. El faisán, por ejemplo, al ser más alto y colorido que la gallina, se dice que es también más astuto. De hecho, si el macho no difiere de la hembra en apariencia externa, los deportistas dicen percibir diferencias comportamentales, siendo el macho más ofensivo y rápido que la hembra. Por ejemplo, se dice que esto pasa en las liebres.

La gran estima de los cazadores hacia el juego con "espíritu de lucha", no está relacionada con el Acta de Juego. No importa si el juego es comestible o dañino, la prioridad está en los "peleadores". Esto se aplica especialmente a las ultrajas bestias de presa, como el zorro. Los deportistas los tratan como competidores y tratan de matarlos de todas las formas legales, y a veces ilegales. Sin embargo, la astucia de los zorros, les tiene su respeto.

Lo manso y lo salvaje:

Mientras la vida silvestre existe independiente de la interferencia humana, los animales domesticados se degeneran viviendo cerca y siendo manipulados por los humanos. Esta concepción de la domesticación está fuertemente adherida en los cazadores. Los animales mansos han perdido su espíritu combativo y son considerados inadecuados para la caza. Sin embargo, los límites entre lo manso y lo salvaje no son fijos, y se están borroneando cada vez más. La interferencia humana en la naturaleza ha cambiado la forma de vivir de muchas especies. Como consecuencia, algunos han disminuido en número o desaparecido, mientras otros se han beneficiado con los cambios y aumentado en número al punto de ser una molestia para las personas. Esta última categoría pierde brillo y vive cerca de los establecimientos humanos. Se cruzan con las especies mansas del mismo tipo (como los patos) o los invitan a que escapen. Los cazadores sienten que los híbridos ponen en peligro la pureza del tipo, borroneando el claro corte de distinción entre lo manso y lo salvaje. Por lo que matan híbridos. Esta interferencia con la naturaleza, la perciben como un acto de extinción, no como uno de cacería.

La preocupación de los cazadores con el tema de la pureza explica su pasión por cazar aves migratorias ya que esas especies están menos sujetas a la interferencia humana. Debido a la asociación entre lo manso y lo degenerado, los cazadores muestran poco interés en dispararle a animales que son una molestia para los granjeros y la gente de la cuidad. A pesar de que el Acta de Juego impone menos restricciones en matar estas especies que las otras, los cazadores se niegan a hacerlo. "No somos los recolectores de basura de la sociedad", dicen. A pesar de que los cazadores están preocupados por el avance del juego domesticado, ellos mismo interfieren en la población del juego para aumentar su número e mejorar sus condiciones físicas. A través del manejo de la vida silvestre, los cazadores disponen comida en forma regular, protección y sueltan nuevas especies para enriquecer la variedad el juego. Algunos de los cazadores más prósperos hasta reconstruyen el paisaje y matan otras especies para crear el ecosistema perfecto para cazar, acechar o tirar a los pájaros. En la percepción del cazador, el concepto de manejo de la vida silvestre está aplicado sólo a la activa interferencia del ecosistema para el beneficio de sus especies de juego. En Holanda la dirección de la vida silvestre está conducida por los cazadores mismos, a veces en cooperación con un profesional pago o un cuidador del juego. Como fue propagado por asociaciones proteccionistas, la dirección de la vida silvestre no esta considerada una dirección propiamente dicha por los cazadores, porque no está dirigida hacia las especies de juego. Por lo contrario, muchos protectores de la naturaleza se quejaron frente a las formas artificiales de mantener ciertas especies de juego, como los faisanes, que son criados y soltados para disparar, y los ciervos gama y muflones.

A primera vista las medidas tomadas por los cazadores son difíciles de reconciliar con su preocupación por la pureza y el espíritu de lucha. Como los oponentes de los "deportes sangrientos" han notado, estas medidas pueden compararse con la cría intensiva de ganado en la agricultura. Sin embargo, en la percepción de los cazadores este manejo es incompatible con sus nociones de lo salvaje. Por el contrario, la mayoría de las medidas están dirigidas a esas especies que conforman su ideal de tipo de juego. Como está conducida la vida silvestre por los cazadores, significa una producción de animales más fuertes de mayor tamaño, con cuerpos más robustos y portando mayores trofeos. Por esto, para aumentar la población de liebres en los campos de caza holandeses, un número de individuos de Europa del Este fueron sueltos un par de años atrás. A la vez que estos "extranjeros" eran mayores y más fuertes que los locales, se supuso la cruza para aumentar la población de liebres más aptas para las exigencias de los deportistas.

Una pelea llena de juegos:

"Salvaje" y "peleador" son las características de los animales que ocupan un lugar especial en la percepción de los cazadores holandeses. Esto especialmente concierne a especies que se atreven a enfrentarse a sus atacantes humanos, comportándose como oponentes. Los animales más preciados son aquellos que pueden ser manipulados de tal forma que parezca que están jugando de acuerdo a las reglas de los cazadores. Los deportistas que les interesa el "buen deporte" son atraídos especialmente por los pájaros. De todos los pájaros de tiro, los faisanes son los que pueden ser manipulados más fácilmente. Los campos de caza holandeses son transformados en áreas de tiro con cinturones de árboles, maderas, y cobertizos. Cuando los faisanes son conducidos a través de estos obstáculos, tienen que "trepar" en el aire, lo que. Los deportistas han demostrado siempre una gran inventiva para desarrollar técnicas que hagan más atractivo el juego.

En este aspecto juego significa tanto algunas especies silvestres como formas de jugarlo. Este doble sentido revela lo que disparar significa para ellos. Antes que nada es un juego, por ejemplo una actividad estructurada que es implementada y explorada por su propio beneficio. En la caza no es la bolsa lo que importa, sino la forma de obtenerla. No es el hecho de matar, sino el esfuerzo que toma hacerlo lo que hace atractiva a la caza. Muchos de ellos consideran tener que matar, después de una desafíante y excitante persecusión, como el anti-climax del deporte. Transformar el paisaje, manipular el juego, ajustarse a restricciones infligidas por uno mismo son estrategias para demorar la matanza y aumentar la atracción del deporte. Cuanto más desafío exija el juego y cuanto más demande la experiencia del cazador con el rifle, más se aprecia. No es coincidencia que las características más apreciadas como agresión, coraje, vigor, fuerza estén asociadas el machismo de nuestra sociedad. Los cazadores, en su mayoría hombres, miden su fuerza o astucia comparándose con sus competidores animales. Por esta razón, los deportistas prefieren esos animales que se comportan como un igual oponente (humano), calzando "armas" y respondiendo a la pelea. Sus oponentes se convierten en enemigos mientras la caza es una metáfora de la guerra.

El juego y las relaciones de poder

Hoy en día, el juego es considerado una propiedad nacional que es cuidadosamente resguardada por la gente de Holanda. Muchos perciben la caza como una amenaza fatal para esta propiedad nacional. En los 70´s y 80´s la oposición contra la caza se llevó a una lucha entre los cazadores holandeses y los miembros de la Liga contra los Deportes Sangrientos. Ambos usaron la violencia contra personas y propiedad, demandaron cargos contra los otros, y compitieron por el apoyo de la media. Los cazadores perdieron la batalla, siendo denunciados como "asesinos" en público. Por esto es que los políticos hablan de manejo de la vida silvestre, regulación de la población del juego, conservación y prevención del peligro que pueda matar la vida silvestre. Una política y legislación verde prefieren la legitimación instrumental. Esta actitud no es compartida por los cazadores, entre los cuales las consideraciones utilitarias nunca jugaron un rol prominente. El stress se pone en los aspectos "en broma" de la cacería.

La manchada relación entre el público y la percepción de los cazadores coincide con el cambio de las relaciones de poder en la sociedad. Cuando a principio de siglo los cazadores "gentlemen" holandeses clamaban derechos exclusivos sobre el juego comestible, lo hacían no porque dependieran de esa carne, sino porque querían hacer notar su posición social. Controlando el acceso a las tierras de caza y el juego, ellos controlaban a la gente que dependía de estos recursos. Cuando las relaciones de poder cambiaron entre el patrón y los campesinos, estos cazadores fueron obligados a dejar su interés por la agricultura. Estos cambios fueron llevados a cabo por el Acta de Juego, pero en 1923 fue alterada por la presión de organizaciones agricultoras. Después de la 2º Guerra Mundial, otra vez, ocurrieron cambios radicales en la composición social del mundo de los cazadores. Con diferentes grupos sociales obteniendo acceso a la caza, al rico y poderoso terreno perdido. Con la protección de la naturaleza influenciando a los políticos, los deportistas fueron sujetos a más restricciones desde 1954 en adelante.

El cambio en la percepción del juego por parte de los cazadores holandeses refleja el proceso desmocratizante que ocurrió en la caza. Cuando en 1923 los granjeros obtuvieron influencia en el Acta de Juego, ganaron el derecho a matar las especies animales que clasificaban como pestes. Como consecuencia, estas especies obtuvieron un bajo status en la percepción de los cazadores. Con todo esto, durante la primera mitad de siglo, las diferencias sociales entre los granjeros y los cazadores "gentlemen" se expresaban con los términos "juego de los granjeros" y "juego noble". Sin embargo, por el Acta de Juego de 1954 todos los cazadores fueron forzados a cooperar con los granjeros en cuanto al daño ocasionado por el juego, mientras el subsidio del estado era sólo obtenido cuando ambas partes probaban su inhabilidad para prevenir el daño. Bajo estas condiciones la estricta distinción entre juego "noble" e "innoble" se disipó. Se usaron otros conceptos, algunos derivados de la biología (tales como "predadores"), para evitar implicaciones peyorativas.

En el presente, los cazadores son responsables de la protección de algunas especies que en tiempos anteriores no hubieran sido siquiera llamados juego. La Real Asociación Holandesa de Cazadores, que hasta los 60´s solía representar a la mayoría de los deportistas holandeses, está promocionando diferentes formas de caza. La preferencia por juego "peleador", se ocupa de agrandar la población del juego artificialmente, y la propagación del "arte de la caza" es tratada como "elitista" y "anacrónica". En vez de eso la asociación, que organiza 23 mil de las 33 mil licencias holandesas, pide modestia. Cazar, no disparar, es definido como una recolección de la cosecha, en este caso, de un pequeño monto de juego que ha sido mantenido mediante un inteligente manejo de los recursos de la naturaleza cultivada. Esta actitud encara formas de cazar que tradicionalmente han sido características de los granjeros y peones holandeses, pero que se les negó el status de "caza" por los deportistas nobles ejerciendo dominio cultural entre los cazadores holandeses. Las cambiantes actitudes entre los cazadores holandeses refleja la declinación de la población del juego y escasez de terrenos de caza en tiempos de aumento en el número de aspirantes a cazadores. Por esto, es que los cazadores modernos tienen que aceptar lo que les impone el Acta de Juego: se están convirtiendo en managers profesionales de la vida silvestre, ajustándose a las demandas de la moderna conservación de la naturaleza que no altera el hecho de que hay objetivos conflictivos entre el manejo de la vida silvestre y la conservación de la naturaleza. Por el otro lado, los cazadores holandeses tienen que mantener la población del juego con límites para prevenir daños a las cosechas, y por el otro lado, tienen que mantener una población de juego variada, estando conscientes de su responsabilidad ante una "propiedad nacional".

Los cazadores holandeses derivan una nueva identidad para esta asignatura legal, presentándose ellos mismos ante el mundo como managers de la vida silvestre. A la luz de un oposición contra la caza creciente, esta imagen conforma la fachada en la presentación de ellos mismos, una estrategia de supervivencia. Sin embargo, a esta nueva identidad le falta el trasfondo. Los cazadores holandeses aún tratan de evitar la obligación de matar pestes, se rehusan a eliminar los "animales molestos" y disparar a esos animales que consideran indefensos, débiles o mansos. Cazar "por placer" es considerado como realmente placentero si permite por lo menos un revés cognitivo de las asimétricas relaciones de poder entre los humanos y los animales, atribuyendo características humanas a las especies del juego.

En sus esquemas cognitivos, los cazadores miden su poder y habilidades contra fuertes, astutos y preferentemente oponentes machos. Los cazadores holandeses derivan su derecho a matar al juego desde el empañamiento de las fronteras humano-animal. Lo que hace a los animales ser juego es la ambivalencia de su estatus clasificador entre los humanos y lo animal, lo salvaje y lo manso, entre dominancia y afecto, y entre su significado instrumental y expresivo. Cazar "por placer" es justificado por esta ambivalencia.

 

Fuente: The Animal Rights Resource
Traducido por Martin Castro



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