SIGUIENDO
LA NO-VIOLENCIA DE JESÚS
por Fr. John Dear, S.J.
Mi nombre es John Dear y soy sacerdote católico,
pacifista, escritor y vegetariano. He viajado por el mundo promoviendo
la paz y la no-violencia y he servido como director ejecutivo de Fellowship
of Reconciliation (Asociación de la Reconciliación),
la mayor y más antigua organización pacifista de fe
de los Estados Unidos. Me gustaría reflexionar contigo acerca
del Cristianismo y del vegetarianismo.
Cuando miro el mundo actual, veo una cultura adicta a la violencia.
Mientras estoy escribiendo, hay más de 30 guerras en marcha.
Hay más de 1 millón de personas sufriendo malnutrición
y sus efectos. Hay más de 2 millones de personas sin acceso
a agua potable, apenas sobreviviendo en absoluta pobreza. Según
Naciones Unidas, alrededor de 60000 personas, la mayoría mujeres
y niños, mueren diariamente de inanición y de enfermedades
relacionadas con el hambre. Aquí, en USA, vemos ejecuciones,
aumento de gente sin hogar e injusticias de todo tipo, incluyendo
racismo y sexismo. Y sólo en USA, matamos más de 9 millones
de animales terrestres cada año degollándolos, a veces
mientras aún están conscientes. También matamos
más de 15000 millones de animales marinos, generalmente por
asfixia, descompresión, o aplastados, cada año.
Yo estoy de acuerdo con Mahatma Gandhi, Dorothy Day del movimiento
Catholic Worker, y con el reverendo Dr. Martin Luther King Jr., en
que el único camino para salir de esta cultura de violencia
es a través de la antigua sabiduría de la no-violencia.
Recuerdo que el Dr. King dijo la noche antes de su asesinato: "La
elección que tenemos delante de nosotros no es mucha violencia
o no-violencia; es no-violencia o no-existencia."
La no-violencia empieza con la visión clara de que todo tipo
de vida es sagrado, que todos los seres humanos son hijos del dios
de paz, y que como hijos de Dios, tenemos ciertas obligaciones. Por
supuesto, no debemos robar ni matar a otro ser humano, estar en guerra,
construir armas nucleares, o permanecer indiferentes mientras millones
de seres humanos mueren de hambre cada año. La no-violencia
nos invita también a reconsiderar el modo en que tratamos a
los animales en nuestra sociedad. Mientras nos opongamos a la violencia,
la injusticia, la guerra, y practiquemos la no-violencia, buscando
la paz y luchando para que haya justicia para los pobres, estamos
también en el camino de romper la barrera del especismo, extendiendo
nuestras creencias en la compasión cristiana hacia el reino
animal, adoptando una dieta vegetariana, entre otras cosas.
Cuando miro al mundo y reflexiono acerca de esta urgente cuestión
de violencia y no-violencia, me fijo, como cristiano, en Jesús.
Gandhi dijo que Jesús fue el mayor practicante de la no-violencia
conocido en la historia. Si sabemos algo sobre Jesús, es que
rechazó y sufrió violencia y practicó la no-violencia.
Cuando los soldados lo apresaron para torturarlo y ejecutarlo, otra
víctima de la pena de muerte, sus últimas palabras hacia
sus amigos fueron, "Guardad la espada". Después de
su ejecución, Dios resucitó y volvió con sus
amigos con saludos de paz, invitándolos a seguirle en el reino
de paz y justicia de Dios. Él nos invita a seguirle también.
Desde 1982, he estado intentando escuchar seriamente la llamada de
Jesús de la no-violencia. He organizado manifestaciones, siendo
arrestado por actos de desobediencia civil, y he hablado en público
cada vez que he tenido oportunidad, en libros y artículos,
desde auditorios de institutos y ciudades de interior hasta púlpitos,
cruzando el país, acerca de la no-violencia cristiana. También
he viajado a zonas de guerra del Este medio, El Salvador, Guatemala,
Nicaragua, Haití, Irlanda del Norte e Irak, para aprender de
ellas y hablar contra las injusticias que ocasionan sobre tanta gente.
Cuando empecé mi viaje de pacificación cristiana hace
20 años, leí muchos libros sobre Mahatma Gandhi, el
gran maestro de la paz y líder del movimiento revolucionario
de no-violencia. Gandhi fue un buscador de la integridad personal
y espiritual. El había vivido y trabajado por la justicia en
el sur de Africa, y luchó sin violencia por la independencia
de la India. Pasaba dos horas diarias meditando y rezando. Se dedicó
a vivir simplemente, diciendo la verdad y practicando la noviolencia.
Rehusó comer carne, declarando que "la vida de un cordero
no es menos valiosa que la de un ser humano."
Yo me inspiré en Gandhi para profesar un voto de no-violencia,
como él hizo, así podría tomar este compromiso
espiritual seriamente para el resto de mi vida. Y en 1982, me hice
vegetariano. Siento que Gandhi y su ejemplo me han ayudado a ser un
mejor seguidor de Jesús, a andar por el camino de la no-violencia,
y a llegar a tener una mayor integridad como ser humano.
El vegetarianismo como vía para ayudar a terminar con el hambre
en el mundo
Cuando estuve estudiando a Gandhi, leí un poderoso libro de
Frances Moore Lappé llamado Diet for a Small Planet (Dieta
para un pequeño planeta). Lappé argüía que
podríamos ayudar a acabar con el hambre del mundo redistribuyendo
nuestra riqueza y recursos con la gente pobre del mundo, recortando
gastos militares, y siendo vegetarianos. Ella hacía hincapié
en que, y cada vez más, el grano de todo el mundo, incluso
el de los pueblos malnutridos, es cultivado y dado a animales que
serán destinados a producir leche o huevos y más tarde
matados, o bien serán criados sólo para comer su carne.
En ambos casos, los productos animales son consumidos por la gente
del desarrollado "Primer" mundo y por los pocos ricos de
los países en desarrollo, en vez de por la población
que muere de hambre.
Hace diez años, China era exportadora de grano y parecía
que podría continuar exportando grano. Pero en cambio, como
consecuencia directa del incremento de consumo de productos animales,
principalmente cerdos, China es ahora uno de los máximos importadores
de grano. El efecto práctico en la población sólo
está empezando a sentirse en China. De acuerdo con grupos como
el Instituto Worldwatch, todos los países en desarrollo que
cuentan con agricultura para alimentar animales para consumo experimentarán
similares consecuencias, y el incremento dará como resultado
hambre y miseria.
Es profundamente descorazonador recordar que durante la hambruna en
Etiopía a mediados de los años 80, y en Somalia cerca
de los 90, estos países continuaban exportando grano a Europa
para alimentar sus vacas, cerdos y pollos para que la gente del "Primer
mundo" pudiera comer carne. Del mismo modo, mientras la gente
sufría y moría en América central y del sur,
estos países embarcaban su grano a USA para alimentar nuestros
cerdos, vacas y pollos que satisfacían nuestro deseo de carne,
leche y huevos.
Frances Moore Lappé argumenta justamente que deberíamos
trabajar para eliminar el hambre y proteger el medio ambiente, y que
un importante paso que cada uno puede dar es hacerse vegetariano.
Para mí, trabajar para acabar con el hambre, la guerra y la
no-violencia es una moral básica y éticamente un deber
para cada uno. Además, para mí, como cristiano, esto
es básico para mi religión y una obligación espiritual
-un mandamiento requerido por Dios. Frances Moore Lappé me
ayudó a encontrar la conexión entre justicia, solidaridad
y una vida de no-violencia, y a convertirme en vegetariano rápidamente.
Desearía que otros también lo hicieran, y que podamos
dar otro paso hacia un mundo no violento, mucho más justo.
La visión bíblica de la compasión y la no-violencia
Hay otras buenas razones para hacerse vegetariano y me gustaría
repasar algunas de ellas, incluyendo el testimonio de las escrituras,
una reverencia básica y de compasión hacia las criaturas
de Dios, responsable de la Tierra, y respecto de la salud propia de
cada uno.
En el mundo inicial e ideal de Dios, representado en el libro del
Génesis por el jardín del Edén, no había
sufrimiento ni explotación, ni violencia en absoluto. Las personas
y los animales eran vegetarianos, como leemos en el primer capítulo
del Génesis: "Dios dijo 'Mirad, os he dado cada planta
con su semilla de todas las que hay sobre la faz de la Tierra, y cada
árbol con semilla en su fruto; vosotros las tenéis para
comer'" (1:29). Inmediatamente después de crear este mundo
bello, no violento, sin explotación, Dios lo describe como
"muy bueno". Esta es la única vez en la narración
en la que Dios dice "muy bueno" en vez de meramente "bueno"
-y esto inmediatamente después del mandamiento de Dios de mirar
hacia el vegetarianismo.
Pero después de la expulsión del paraíso, la
gente hizo guerras, tomó a otros como esclavos, comió
carne y cometió todas las atrocidades imaginables. Dios permitió
a los humanos comer carne. Los eruditos argumentan que dentro del
contexto de la historia, fue solo un permiso temporal, basado en la
violencia y pecaminosidad humanas: Dios nos hace libres y nos permite
la libertad de rechazarle a El y a su camino de no-violencia, pero
Dios intentó ayudarnos para que llegáramos a ser menos
violentos mediante los mandamientos de las leyes de Dios. En el sistema
del Mosaico legal, hay más de 150 leyes acerca de comer carne,
pero la visión del Edén es aún el ideal y la
meta. De hecho, Leviticus prohibe estrictamente la comida con grasa
o sangre, y muchos argumentan que la ley de Moisés prohibe
comer carne por completo, ya que es imposible quitar la sangre por
completo de la carne.
El mejor ejemplo de un vegetariano en la Biblia es Daniel, el resistente
no violento que rehusó mancharse comiendo la carne de su rey.
De hecho, él y tres amigos tuvieron mejor salud que cualquiera
aunque su dieta fuera vegetariana. También llegaron a ser 10
veces más listos, y "Dios los recompensó con conocimientos
y destreza en todos los saberes y sensatez." A través
de las maravillosas historias que siguen escucharemos a gente que
permanece fiel a Dios, rechazando asociarse a los falsos dioses del
emperador y a sus caminos injustos, y que practica siempre la no-violencia.
Y esta maravillosa historia comienza con la aprobación divina
del vegetarianismo.
El libro del profeta Isaías proclama la visión de un
reino pacífico, un nuevo reino de Dios donde todos usarán
sus espadas como arados, rehusarán practicar la guerra, disfrutarán
de su vid y su higuera, y no volverán a tener miedo. Muchos
pasajes condenan el consumo de carne y prevén un día
en el que humanos y animales adoptarán una dieta vegetariana,
donde "el lobo vivirá con el cordero y el leopardo dormirá
con el chico... Ellos no practicarán la violencia, ni se dañarán,
en toda mi montaña sagrada" (Is.11:6-9). Por supuesto,
el pacto de Dios es siempre con "toda la carne" animal y
humana, y en conclusión de Isaías, Dios equipara matar
animales con asesinar personas y anuncia el nacimiento de un nuevo
día de paz.
De acuerdo con el profeta Hosea, Dios dice, "Haré un pacto
en nombre de Israel con las bestias salvajes, las aves del aire, y
las cosas que se arrastran por el suelo, y romperé todo arco
y espada y arma de guerra y las barreré de la tierra, para
que todas las criaturas vivientes puedan descansar sin pasar miedo."
Todas estas bellas visiones de los profetas alcanzan su realización,
de acuerdo con el cristianismo, en la vida de Jesús. Jesús
es "el nuevo Adán", que nos devuelve el Jardín
del Edén totalmente pacífico. Él es "el
Príncipe de la Paz", quien nos introduce en la visión
de Dios de no-violencia, piedad y justicia. Jesús pasó
su vida curando a los heridos, liberando a los oprimidos, pidiendo
justicia, practicando la no-violencia, y enfrentándose a las
estructuras de la opresión para dar la vuelta a las tablas
de la injusticia. Cuando tenía 33 años, por decisión
de la s autoridades fue ejecutado.
Lo que yo considero que significa ser cristiano hoy en día,
se refleja en la radical vida de no-violencia de Jesús. Yo
creo que hoy Jesús estaría al lado de los hambrientos,
de los sin hogar, de los refugiados, y de los niños de todo
el mundo que continúan aplastados por la codicia del primer
mundo y de los que crean las guerras. Si Jesús viviera en nuestra
cultura de violencia, haría todo lo posible para enfrentarse
a las estructuras de muerte y haría un llamamiento hacia una
nueva cultura de paz y vida. El cambiaría cada aspecto de nuestras
vidas, buscando la integridad total física, espiritual, emocional
y ética, hasta llegar a ser personas no violentas, hijos del
Dios de paz. El sacerdote anglicano, teólogo y profesor en
Oxford, el reverendo Dr. Andrew Linzey sugiere que seguir a Cristo
significa repartir nuestras riquezas con los más oprimidos.
En su libro Animal Theology, dice que no hay seres más oprimidos
que los animales que son tratados tan mal en las granjas industriales.
En conclusión, yo pienso que, como cristianos, debemos estar
del lado de la gente pobre y oprimida del mundo, y de los animales.
De hecho, los evangelios hacen muchas referencias favorables hacia
los animales y revelan que Jesús tenía una gran reverencia
hacia los animales y la naturaleza. Como Lewis Regenstein señala
en su libro Replenish the Earth: A History of Organized Religions'
Treatment of Animals and Nature, Jesús llama a sus seguidores
"corderos". Compara su preocupación por Jerusalem
con el cuidado de una gallina con sus pollitos. A él le gusta
compararse con animales, tales como corderos o palomas, por su inocencia
y mansedumbre. "Contemplad las aves del aire", dice Jesús,
"ellos no siembran, no cosechan, no se recogen en graneros, su
padre celestial las alimenta" (Mt.6:26). ¿No venden cinco
gorriones por dos peniques?" Jesús respondió: "Y
ninguno de ellos es olvidado por Dios" (Lk.12:6).
De hecho en el evangelio según San Juan, Jesús se describe
a sí mismo como un "Dios pastor" y señala
que un buen pastor dedica su vida a su rebaño de ovejas. ¿Sería
osado concluir que Jesús tiene el último acto de compasión
y amor, el morir no violentamente, incluso para proteger a los animales?
Jesús engloba la no-violencia y la compasión. Nosotros
estamos llamados a seguir sus nobles pasos. Aún nos hemos acercado
poco a él. Pienso como San Francisco de Asís, que caminó
entre la pobreza, predicó la paz, y en general, amó
toda la creación, incluyendo a los animales. "No lastimad
a nuestros humildes hermanos, los animales", dijo, "es nuestro
primer deber hacia ellos, pero hacer sólo esto no es suficiente.
Tenemos una misión mayor: estar a su servicio siempre que lo
requieran. Si hay gente que excluye a cualquier criatura de Dios del
refugio de compasión y piedad", dijo, "esta gente
tratará de la misma manera a otras personas."
El reverendo Dr. Linzey sugiere, como San Francisco, que los seres
humanos no deben actuar como la especie dominante, sino como la especie
al servicio de las otras. Cristo llegó como un sirviente humilde
y nos llamó a amar y servirnos los unos a los otros y a no
dañar a nadie. Linzey apunta que los evangelios nos dicen que
sirvamos y actuemos con justicia no solo con los pobres y oprimidos,
sino con toda la creación, incluyendo a los animales. Así,
estaremos más cerca del modo de actuar de Cristo.
Muchos de los primeros cristianos se hicieron vegetarianos, incluyendo
Tertulian, el gran defensor de la no-violencia; St. John Chrysostom,
el patriarca de Constantinopla; y St. Jerome, doctor de la iglesia
y uno de los primeros traductores de la Biblia. El teólogo
Clement de Alejandría animó a los cristianos a hacerse
vegetarianos, diciendo, "Estáis lejos de ser felices teniendo
vuestro cuerpo como un cementerio de animales".
Está claro que en los tres primeros siglos después de
Cristo, un cristiano no podía matar o participar en la guerra.
Los cristianos no eran violentos. Algunos eruditos argumentan que
la mayoría de los primeros cristianos fueron también
vegetarianos y que comer carne no fue oficialmente permitido hasta
el cuarto siglo, cuando la Iglesia abarcó Constantine y el
imperio romano. Entonces, como cristianos rechazaron la no-violencia
de Jesús e idearon la herejía de la así llamada
"teoría de la guerra justa", deliberadamente autorizaron
comer carne.
Prescindiendo de estos hechos del pasado, sin embargo, la pregunta
que los cristianos debemos hacernos es cómo podemos llegar
a ser mejores cristianos y tener más fe en la no-violencia
de Jesús. ¿Dónde en nuestras vidas podríamos
ser más misericordiosos, más compasivos?. En nuestro
tiempo, cristianos alrededor del mundo siguen las leyes de los evangelios
para perseguir la paz y la justicia para todas las personas, rechazan
la guerra, y practican la no-violencia activa de Jesús. Ellos
también rechazan nuestros malos tratos hacia los animales y
al resto de la creación. Muchos se están haciendo vegetarianos.
En 1966, el periódico del Vaticano escribió por primera
vez, "Maltratar animales, y hacerles sufrir sin razón,
es un acto de crueldad deplorable condenable desde un punto de vista
cristiano." Otros obispos empezaron a incluir la crueldad hacia
los animales como un pecado básico de violencia. En diciembre
del 2000, el periódico del Vaticano publicó que el Catecismo
Católico dice: "es contrario a la dignidad humana causar
sufrimiento o muerte a los animales innecesariamente." El artículo
iba en el camino de la cuestión de por qué los animales
son criados y matados para comer.
El teólogo Thomas Berry resume la creciente tendencia entre
los cristianos: "El vegetarianismo es el modo de vida al que
todos deberíamos llegar para una supervivencia económica,
un buen estado físico y una integridad espiritual." En
otras palabras, un camino más por el que los cristianos pueden
llegar al reino de noviolencia de Cristo es volviéndose vegetarianos.
Así, cuando nos sentamos a comer, cuando damos gracias y pedimos
la bendición de Jesús, nosotros también debemos
adherirnos a su vida de compasión y no-violencia manteniendo
una dieta vegetariana. Y sabemos que cuando practicamos misericordia
a otra persona o a otra criatura de Dios, nosotros también
recibimos misericordia y bendición, como Jesús prometió
en las escrituras.
La realidad hoy en día para las criaturas de Dios no es ni
compasiva ni piadosa. Nuestro trato a los animales es cruel y horrible.
Cada año, Estados Unidos cría y mata alrededor de 9
billones de animales terrestres y 15 billones de animales marinos.
Las gallinas, que son criadas por sus huevos pasan su vida cebándose
en jaulas de redes de alambre no más largas que una hilera
de cajones y amontonadas en almacenes con decenas de cientos de otras
aves. Las condiciones son tan horrorosas que sus patas a menudo crecen
a través y alrededor del alambre. Un tercio de estas aves sufre
fracturas de patas en el abarrotado y doloroso camino al matadero,
que a menudo supone días sin comida ni agua, soportando extremas
condiciones atmosféricas. Un huevo representa 34 horas de sufrimiento
para una gallina, sin mencionar el camino al matadero y su muerte.
Entre doscientas mil y medio millón de aves macho son asfixiadas
hasta su muerte. No son útiles para la industria del huevo
y son usados para comer.
Del mismo modo, gallinas, cerdos, pavos, vacas lecheras, terneras,
son generalmente criados y alimentados con drogas para hacerlos crecer
más rápido, separados de sus familias desde el nacimiento,
y mutilados sin anestésicos. A las gallinas se les corta el
pico con una cuchilla caliente. Bueyes y cerdos son castrados. Los
bueyes tienen los cuernos cortados a ras de la cabeza. A los cerdos
se les arrancan los dientes con alicates y se les corta el rabo. Todos
sufren la angustia física y mental de vivir en espacios diminutos
sin consuelo, no habilitados para ejercer ninguno de sus deseos y
necesidades naturales, y sin esperanza de poder escapar. Son transportados
sin comida ni agua a una muerte infernal. Las vacas lecheras y otros
animales que han estado sin poder andar durante mucho tiempo son arrastrados
desde los camiones, rompiéndose muchos huesos en el proceso.
Son matados colgándolos boca abajo, desangrándolos hasta
la muerte con un corte en la garganta, a menudo despellejados y despedazados
mientras aún están conscientes. "Si los mataderos
tuvieran paredes de cristal", como dice Paul McCartney, "todo
el mundo sería vegetariano."
Si estos granjeros, trabajadores de mataderos y camioneros trataran
a perros y gatos de este modo, serían indudablemente perseguidos
por abuso animal.
Es importante también recordar que la mayoría de los
animales criados para comer son como animales "de Frankestein".
Han sido géneticamente manipulados para crecer tan rápidamente
que sus corazones, pulmones y miembros a menudo no pueden desarrollarse.
Los pollos, por ejemplo, ahora crecen veinte veces más rápido
que hace 30 años y son matados antes de los 2 meses de edad.
En promedio, las vacas lecheras dan alrededor de cuatro veces más
leche de lo natural, y muchas dan de 10 a 13 veces más leche,
sus ubres literalmente se arrastran por el suelo. Los pavos han sido
seleccionados genéticamente, no pueden emparejarse naturalmente.
De hecho, hace unos años, The Washington Post publicó
un artículo de agradecimiento acerca de pavos titulado, "Techno-Turkey:
Serving up Science for Dinner" (Tecno-pavos: sirviendo ciencia
para cenar). Estamos jugando a ser Dr. Frankenstein con criaturas
de Dios. Estamos siguiendo nuestra adicción demoníaca
a la violencia con nuestra inimaginable crueldad, no sólo hacia
los humanos sino también a las criaturas de Dios. Gandhi dijo
que se puede juzgar a una sociedad por el modo en que trata a sus
animales. Y aún, cada día, causamos dolor, sufrimiento
y muerte a millones de animales de Dios.
Tolstoy insistió en que "el vegetarianismo es la cúspide
del humanitarianismo." El vegetarianismo prueba que creemos seriamente
en la compasión y la justicia, que somos cuidadosos con nuestros
compromisos, diariamente, cada vez que comemos. Estamos recordando
nuestra creencia en la piedad, y se lo recordamos a otros. Empezamos
a vivir la visión no violenta, aquí y ahora.
A través de los siglos, la especie humana ha evolucionado lentamente
en sus conocimientos y respeto de los derechos humanos, incluido el
derecho a la vida propia. Es generalmente aceptado que la opresión
y explotación de seres humanos a causa de su raza, género,
religión, edad o habilidad física, son inaceptables.
Como continuamos creciendo en nuestra conciencia moral, aprenderemos
a abolir la guerra, las armas nucleares y la violencia. También
aprenderemos a proteger la Tierra y a romper la barrera de las especies
mientras ampliamos nuestra responsabilidad a todas las criaturas.
Albert Einstein llamó al fanatismo humano contra otras especies
una "ilusión óptica de la conciencia." Nuestro
trabajo, dijo, es "liberarnos de esta prisión ampliando
nuestro círculo de compasión para abarcar a todas las
criaturas vivientes."
El gran humanitario y teólogo Dr. Albert Schweitzer, en su
discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz declaró,
"La compasión, en la cual todas las éticas deben
basarse, sólo puede conseguir su meta completa y profundamente
si abarca a todas las criaturas vivientes y no se limita a la humanidad.
Muchos cristianos que convienen en que dañar a un perro o un
gato es injusto, no dicen nada acerca de dañar vacas, cerdos,
gallinas, peces y otras criaturas. Necesitamos entender que si comemos
carne, estamos pagando a gente para que sea cruel con los animales.
Por la simple razón de que todos los animales son criaturas
queridas por Dios y que Dios las creo con capacidad de sentir dolor
y de sufrir, debemos adoptar una dieta vegetariana.
El vegarianismo como vía para proteger la Tierra
Otra razón para hacerse vegetariano es ayudar a proteger el
medio ambiente. Los grupos ecologistas más importantes, como
Sierra Club, the Union of Concerned Scientist, the Worldwatch Institute
y the National Audubon Society están llamando la atención
sobre la devastación del medio ambiente debido a la cría
de animales para consumo y a la pesca comercial. De hecho, no se puede
ser ecologista y carnívoro; es una contradicción.
La dura realidad es que la cría de animales para comer está
contaminando y agotando la tierra, el agua y el aire. En USA, se requiere
20 veces más energía para producir una caloría
de carne animal que para producir una caloría de alimento vegetal.
Malgastamos el 70 por ciento en el ciclo de lo que cultivamos, como
soja, maíz, trigo y otros granos, a través de los animales
que si comiéramos estos alimentos directamente. Asimismo, más
de la mitad del agua de USA se usa para criar animales para consumo,
que es la causa de que los carnívoros requieran al menos 14
veces más agua en su dieta que los vegetarianos. Además,
la producción intensiva de animales para comer requiere alrededor
de 25 veces más tierra que la producción de comida usando
recursos vegetales.
Y esto no es todo. No sólo es ineficaz comer animales. Los
9 billones de animales terrestres que criamos para comer en USA excretan
130 veces más que la población entera de Estados Unidos
-¡130 veces!- Y no hay sistemas para tratar los residuos de
los animales. Esta materia está nadando con bacterias, hormonas,
antibióticos y pesticidas. Simplemente es un residuo tóxico,
y es la primera fuente de polución del agua en USA.
Mientras tanto, la industria pesquera está arruinando los delicados
ecosistemas marinos. La industria pesquera utiliza pesca de arrastre
durante millas a lo largo del fondo del océano, destruyendo
todo lo que encuentra en su camino. Las empresas de barcos pesqueros
de arrastre están vaciando los océanos de vida marina
a pasos alarmantes. Trece de las 17 mayores reservas globales están
vacías o en seria decadencia. Las otras cuatro están
"sobreexplotadas" o "explotadas por completo".
Estos pesqueros de arrastre devuelven al mar el pescado no productivo,
a menudo muerto, voluminosos escombros y pérdidas de combustible.
Un anterior criador de ganado llamado Howard Lyman, ahora director
ejecutivo de EarthSave International, anima a la gente a hacerse vegetariana,
argumentando que, entre otras cosas, comer carne es destruir la valiosa
e ireemplazable tierra. Es la persona que fue demandada, junto con
Oprah Winfrey, por ganaderos de Texas después de que planteara
la posibilidad del mal de las vacas locas -el jurado falló
en su favor. Lyman apunta que nuestro suelo destinado para rebosar
vida, es ahora un vertedero marrón sin vida. De hecho, el 85
por ciento de la erosión del suelo en este país es debida
a la cría de animales para consumo.
Así, que si reutilizas las bolsas de plástico, ahorras
usando la ducha, apagas las luces cuando sales de la habitación
e intentas ir en bicicleta, en vez de en coche, ¡eso es genial!.
Pero para llegar a ser incluso mejores administradores de la Tierra
y de la creación de Dios, también necesitamos dar el
siguiente paso y hacernos vegetarianos.
Recientemente, pregunté a un joven amigo cristiano por qué
se había hecho vegetariano. Dijo que cambió cuando supo
de la destrucción del medio ambiente debida a las industrias
ganaderas. El no podía tener buena conciencia si seguía
comiendo carne sabiendo que estaba contribuyendo a la destrucción
del planeta. Iba contra todo lo que él quería a su alrededor
en su vida. Dijo: "Estamos destruyendo el ecosistema criando
masivamente pollos, vacas y cerdos; envenenando el agua; y haciendo
que desciendan rápidamente las reservas forestales -todo para
producir carne. Estamos destruyendo ecosistemas completos de los países
más pobres. Todo este negocio de la carne es destructivo. Si
millones de nosotros nos hiciéramos vegetarianos, reduciríamos
la demanda y ayudaríamos a salvar el planeta."
Vegetarianismo como un camino hacia la salud y la totalidad
Otra razón básica para hacerse vegetariano es tener
buena salud. Dios nos ha dado nuestros cuerpos como regalos, y necesitamos
tratarlos bien, así podemos servir a otros y ser instrumentos
de paz de Dios. Hasta hace 15 años, era asumido por la mayoría
de médicos que los seres humanos tenían que comer carne
para sobrevivir. Ahora mismo, no sólo algunos están
de acuerdo en que nuestros cuerpos se desarrollan bien siguiendo una
dieta vegetariana, sino que grupos médicos como la American
Dietetic Association (ADA) y la American Medical Association (AMA)
han concluido en que los vegetarianos tienen normalmente mejor salud.
Los vegetarianos tienden a pesar menos y sufren en porcentaje menos
infartos, cáncer y apoplejías -los tres grandes asesinos
de América-que los carnívoros. La carne está
totalmente desprovista de hidratos de carbono y de fibra, los nutrientes
necesarios para mantener nuestros cuerpos en buen funcionamiento.
Sin embargo, la carne tiene altas dosis de grasas saturadas que bloquean
las arterias, y colesterol.
En particular, los únicos dos investigadores que han invertido
con éxito las enfermedades del corazón, el mayor asesino
de América, incluyen una dieta exclusivamente vegetariana como
parte de sus programas de salud, los pacientes llegan a "poner
a prueba a su ataque al corazón", para citar al Dr. Esselstyn,
obteniendo su nivel de colesterol más bajo de 150, un nivel
que no está documentado después de haber tenido un infarto.
El término medio de colesterol de un vegano es de 128. Es también
importante que los vegetarianos, de media, pesan entre un 10 y un
30 por ciento menos que los carnívoros, y la gente que sigue
el programa del Dr. Ornish pierde una media de 20 libras (10kg aprox.)
el primer año -y no los recuperan.
La gente que consume productos animales es un 40 por ciento más
propensa a padecer cáncer o a sufrir apoplejías, apendicitis,
artritis, diabetes e intoxicación alimentaria. Además,
la carne contie ne pesticidas y otros productos químicos que
están 14 veces más concentrados que los mismos en los
alimentos vegetales. Si queremos vivir saludablemente, en su totalidad,
una vida plena, seremos juiciosos si nos hacemos vegetarianos.
El reverendo George Malkmus, un sacerdote baptista de Carolina del
Norte argumenta que los cristianos deben ser un ejemplo de buena salud.
Qué dice nuestra fe cuando nosotros como cristianos estamos
muriendo como consecuencia de nuestra dieta, sufriendo evitables enfermedades
en la misma proporción que cualquier otra persona en este país,
se pregunta. El piensa que el vegetarianismo, como nos hace más
saludables, nos hace mejores herramientas del evangelio. Yo estoy
de acuerdo.
Dios nos quiere saludables, para que disfrutemos la vida en su plenitud.
El reverendo Robert Schuller, pastor de la Crystal Cathedral y estrella
del programa "Hour of Power" recomienda lo que él
llama "dieta del jardín del Edén." Es la dieta
que Dios nos dijo en el Paraíso, dice, la dieta deseada para
nosotros, que nos ayuda a llevar una vida larga y productiva. Él
cita a la superestrella vegetariana del deporte Jack LaLanne como
ejemplo de que una dieta basada en cereales, legumbres, frutas y vegetales
puede hacernos más vitales.
Vegetarianismo como apoyo a los derechos humanos
Otra razón para hacerse vegetariano es respaldar los derechos
humanos básicos. Una dieta vegetariana es la única dieta
para la gente a la que le importa el sufrimiento de otra gente. Los
mataderos son antros de muerte no solo para los animales, sino también
para la desafortunada gente que tiene que trabajar en ellos. Los mataderos
tienen el mayor porcentaje de heridos, de caídas, de heridos
reincidentes y el mayor índice de muertos por accidente por
año de todas las industrias del país. De hecho, los
trabajadores de los mataderos tienen un porcentaje nueve veces mayor
de heridas que los mineros del carbón de Appalachia.
Hace unos pocos años, el Center for Public Integrity, un grupo
del Congreso realizó un informe llamado, "safety Last:
The Politics of E. Coli and other Food-Borne Killers" (ultima
seguridad: la política de E. Coli y otros asesinos que lleva
la comida). Este informe apunta que los mataderos están continuamente
buscando gente para reemplazar a los trabajadores y que tienen autobuses
para llevar a la gente desde México y América Central
a los mataderos de Iowa, Minnesota y otros lugares. "Como fácilmente
las compañías empaquetadoras de carne seleccionan y
transportan inmigrantes a sus plantas del medio oeste", el reportero
dice, "los traicionan y las autoridades de inmigración
los devuelven a ellos y a sus familias. Y en un último acto
de crueldad y corrupción, las compañías entonces
buscan a los afortunados que han escapado del ataque de inmigración
para arrendarlos de nuevo en la planta de la muerte." El mismo
punto fue relatado en un libro más reciente llamado Fast Food
Nation, por el periodista investigador Eric Schlosser.
¿Deben los cristianos apoyar este trato injusto hacia los trabajadores?
Por supuesto que no. Jesús apunta simplemente: "Cualquier
cosa por mínima que sea que hagas a los demás, me lo
haces a mí" El insiste en que debemos estar del lado de
los pobres y los oprimidos -y esto incluye a los indocumentados, los
inmigrantes, los refugiados y los obreros-en su lucha por la justicia.
Nosotros podemos y debemos retirar nuestro apoyo financiero a esta
violenta e injusta industria haciéndonos vegetarianos.
Conclusión
Cuando miramos atrás a nuestra más reciente historia,
vemos una sorprendente formación de positivos cambios sociales.
Mucha gente y en todas partes del siglo XIX no reconocía los
básicos derechos humanos de mujeres, niños, americanos
nativos, o afro-americanos. La esclavitud humana prosperó en
Estados Unidos hasta el final del siglo 19. Hace menos de 100 años
que las mujeres no tenían derecho al voto. Los primeros casos
de persecución por abuso infantil son de hace menos de 100
años, en este país. En cada caso, la Biblia fue usada
para bendecir y defender la injusticia. Pero, gracias a Dios, hemos
dado pasos hacia la justicia. Aún, desgraciadamente, continuamos
usando las escrituras para defender la violencia y justificar la guerra,
las ejecuciones, el abuso animal, y las armas nucleares, como si Dios
nos quisiera violentos y asesinos. Estoy convencido de que Dios es
un dios de paz y no-violencia y que Jesús quiere que seamos
un pueblo de paz y no-violencia.
Hemos recorrido un largo camino en el último siglo, pero aún
nos queda mucho por andar. Necesitamos abolir el hambre, la pobreza,
la guerra, las armas nucleares, el abuso animal, la pena de muerte,
el racismo, el sexismo, y cualquier otra forma de violencia. Yo pienso
que en los siglos venideros, la gente de fe y conciencia mirará
atrás con asombro y se espantará de que comiéramos
carne, permitiésemos la esclavitud, el trato injusto, la guerra,
la construcción de enormes arsenales nucleares, y que estemos
decididos a destrozar el planeta. Si queremos sobrevivir, como dijo
el Dr. King, necesitamos llegar a ser gente sin violencia. Un simple
primer paso es adoptar una dieta vegetariana.
"Nada beneficiará tanto a la salud humana e incrementará
nuestras oportunidades de supervivencia", concluyó Albert
Einstein, "como la evolución a una dieta vegetariana."
A pesar de todos los problemas de nuestro tiempo, yo mantengo la esperanza.
Cada vez más gente está viendo la sabiduría de
la no-violencia, incluyendo la sabiduría del vegetarianismo.
Sólo en USA, más de 1 millón de personas adoptan
una dieta vegetariana cada año. Como esta tendencia avanza
por momentos, esto tendrá unas consecuencias positivas para
nuestra salud, nuestro medio ambiente, el bienestar animal, los derechos
humanos, y, como consecuencia, para nuestra disposición hacia
la compasión y la no-violencia.
"Llegará un tiempo", dijo Leonardo da Vinci, "donde
la gente considerará el asesinato de un animal como ahora consideran
el asesinato de un hombre (o mujer)". "Estoy convencido
de que la sociedad verá la crueldad y arrogancia humanas hacia
otros animales con el mismo horror e incredulidad con los que ahora
miramos las atrocidades cometidas contra seres humanos. Y cuando dejemos
de comer carne y nos hagamos vegetarianos, daremos otro paso en el
camino de no-violencia de Dios. Seremos bendecidos.
Permitidme concluir con una cita del autor Lewis Regenstein: "Hay
obligadas razones morales, espirituales y sagradas para abstenerse
de comer carne. La cría, transporte y muerte de animales para
consumo conlleva un enorme maltrato y sufrimiento de literalmente
millones de criaturas cada año, además del masivo perjuicio
al medio ambiente. De hecho, criar ganado es más destructivo
para la tierra, el mar y los recursos energéticos que todas
las otras actividades humanas combinadas, además también
causa enorme daño al medio ambiente, como son el talado de
bosques, la destrucción del hábitat de la vida salvaje,
y la contaminación de ríos y lagos. El consumo de carne
y productos lácteos está unido al alto porcentaje de
cáncer, enfermedades de corazón y otras dolencias potencialmente
fatales. Además, absteniéndose de comer carne se ayuda
a evitar la crueldad con los animales y se promueve la protección
al medio ambiente y a la salud de nuestro cuerpo, el "templo
del Señor." Por todas estas razones, una dieta vegetariana
es un buen camino para mantener un estilo de vida consistente con
el espíritu humano y ecológico de las Escrituras."
Algunas últimas cuestiones
Después de haber dicho todo esto, estoy seguro de que hay algunas
cuestiones flotando en el aire, tales como, "¿Pero, John,
Jesús no comió carne?" Algunos eruditos de la Biblia
han concluido en decir que Jesús no comió carne. Todos
coinciden en que Jesús quería que nosotros practicáramos
la compasión completa a través de nuestras vidas. Como
hemos visto, el mundo en que vivimos actualmente es un mundo de pobreza,
hambre, violencia y destrucción ambiental, y comiendo carne
sólo se agrandan estos problemas.
Así que la cuestión real es, ¿qué querría
el Jesús no violento que hiciéramos actualmente, en
un mundo de creciente violencia? Yo creo que el querría que
nosotros hiciéramos todo lo posible para ayudar a acabar con
la violencia y construir un mundo sin violencia y de compasión.
Esto incluiría hacerse vegetariano.
Otra cuestión, "¿Pero, no permite Dios sacrificios
animales?" Las escrituras hebreas están llenas de estipulaciones
acerca de cuándo y cómo matar animales, pero no pienso
que esto justifique comer animales. La ley Mosaica intentó
reducir la violencia. La Biblia está llena de leyes que permiten
la guerra, la poligamia, el tráfico de esclavos y otras formas
de violencia, pero estas leyes mitigan las prácticas malas
que ya estaban ocurriendo. Las leyes de Dios intentaron limitar nuestro
egoismo humano, reducir nuestra violencia y acelerar la llegada de
un nuevo mundo sin violencia. Cuando llegó Jesús, él
insistió en la no-violencia radical y en la compasión.
Nos permitió conocer que él prefiere el sacrificio de
nuestros propios corazones y vidas por la causa de la justicia y la
paz. El es mucho más radical de lo que podemos imaginar.
Como dijo Gandhi, Jesús practica la revolución de la
no-violencia por excelencia. Nos revela que Dios es un dios de no-violencia
y que quiere que llevemos una vida no violenta. Los evangelios cristianos
citando a los profetas, hacen un llamamiento a la paz, y mantienen
la visión original del Jardín del Edén. Insisten
en que Jesús nos llamó para vivir aquí y ahora
en el reino de Dios, un reino de paz sin violencia que incluye la
compasión hacia los demás, a todas las criaturas, y
a la tierra. El punto, dice Jesús, fue no sacrificio, sino
compasión; no-violencia, sino la no-violencia.
En un mundo de violencia masiva y sufrimiento, ¿por qué
no dar cualquier paso que nos lleve a ser más compasivos, menos
violentos, con más fe en el pacifismo de Cristo? ¿Por
qué no hacernos vegetarianos, por el amor a Dios y a todas
las criaturas de Dios? Tu salud se beneficiará. El medio ambiente
estará mejor. Los animales sufrirán menos. Y tu espiritualidad
será más profunda y madura. Las únicas razones
para continuar comiendo carne son el egoismo y la glotonería,
que no son exactamente ideales cristianos. Podemos mejorarlo todo.
Ha llegado el momento de dar otro paso hacia el camino de no-violencia
de Jesús. Ha llegado el momento de ser vegetarianos.
Gracias por escucharme y por reflexionar conmigo acerca de estas cuestiones.
Que el Dios de paz nos bendiga y nos ayude a llegar a ser, como Jesús,
gente de compasión, paz y no-violencia.
Sobre el autor:
John Dear, S.J., recibió su Master en Teología de The
Berkeley Theological Seminary, ha servido como director ejecutivo
de the Fellowship of Reconciliation, la más antigua organización
pacifista de fe de los Estados Unidos, y ha impartido teología
en la Universidad de Fordham. El autor de más de una docena
de libros de disciplina cristiana, Fr. Dear, reside en New York.
PETA (People for
the Ethical Treatment of Animals)
501 FRONT STREET
NORFOLK, VA 23510
757-622-7382
Traducido por Asunción Trillo
Grupo de Liberación Animal-SVPAP
gla_valencia@hotmail.com