Acerca del vegetarianismo
Fragmento
del QUINTO MENSAJE del Maestre S. R. de la Ferrière.
Fundador de la Gran Fraternidad Universal
LÓGICA PURA
Mens sana in corpore sano
Se nos pregunta,
qué pensamos acerca del vegetarianismo. Podemos contestar de
tres maneras, que corresponden a los tres planos, a través
de los cuales
se deberían considerar todos los problemas: Plano material
o físico, que puede ser examinado a la luz de la ciencia oficial;
Plano ideal o astral, que constituye, por decirlo así, el aspecto
sentimental; y luego, el Plano puramente espiritual o naturaleza Divina,
las Razones Superiores, que representan al mismo tiempo la Síntesis.
Estos puntos
de vista satisfacen, por lo tanto, al ateo, al ocultista o al filósofo
y finalmente al Iniciado, o Adepto de la verdad.
Naturalmente,
muchos volúmenes podrían escribirse a modo de una simple
introducción al respecto, debido a la gran ignorancia y a la
falta de sentido común que caracteriza a la humanidad así
como a la imperante necesidad de su re-educación; pero tomando
en consideración las espléndidas obras y los numerosos
artículos que ya se han escrito al respecto, será posible
dar algunas insinuaciones mediante una rápida reseña
de diferentes opiniones.
Siguiendo
el mencionado sistema comenzaremos por la descripción del aspecto
biológico de una vida, llevada en mayor armonía con
las leyes naturales.
Luego discutiremos el aspecto esotérico, para iluminar a aquellos
que están interesados en el mundo invisible, y finalmente presentaremos
un párrafo, que dará una idea de la gran responsabilidad
que nos incumbe al cuidar nuestro mecanismo patológico, que
por su parte constituye también el punto de partida del sistema
total de cual él depende.
Dice una sabia sentencia: "Como es abajo es arriba, como es arriba
es abajo, para que se cumpla el milagro de todas las cosas".
LA TESIS
(En el plano material o físico)
El hombre
no muere, se mata, como lo expresa tan acertadamente Lavoisier. De
modo que tenemos que encontrar la causa de este fenómeno. El
mecanismo de la vida es un proceso maravilloso; es la misma eterna
vibración la que anima
todas las cosas, sólo que con una modalidad diferente de acuerdo
a cada reino.
El ciclo
del fenómeno vital dura por lo menos cinco veces más
que el tiempo necesario para la formación de la estructura
material. Así, un conejo que emplea un año para el crecimiento
de sus huesos, vive cinco años; el perro
que necesita para ello dos anos, vive por lo general 10; el caballo
cuyos huesos emplean cinco años para crecer completamente,
puede vivir (5 x 5) 25 años; los huesos del elefante se desarrollan
en 30 años, alcanza una edad de
(30 x 5) más o menos de 150 años. Solamente el hombre
no observa esta regla, ya que empleando 25 años para el completo
desarrollo de sus huesos, debería vivir al menos 5 x 25, o
sea 125 años.
En la actualidad,
el ciclo biológico de la especie humana es de cerca de 40 años,
aunque deberíamos estar acostumbrados a ver personas de 150
años de edad, por lo menos a aquellos que observan un mínimo
de precauciones.
El gran
error estriba principalmente en la dieta, y ante todo, en el hecho
de que, considerando que el hombre debe mantener su temperatura a
37º C, se aduce que el factor más importante para mantenerla
es la fermentación del
alimento en los intestinos. Actualmente se sabe que nadie muere de
hambre después de cuatro o cinco días, como se piensa
corrientemente; no sólo que no se manifiesta la menor baja
de temperatura cuando los intestinos están
completamente vacíos, después de ayunar durante 3 días,
sino que es posible continuar así durante 50 y hasta 60 días
sin alterar al temperatura, rebajar los latidos del corazón,
ni experimentar cambio alguno del pulso. En vista
de la ausencia de materias putrefactas en el organismo, la temperatura
se mantiene en su grado necesario para la vida. Entonces, ¿qué
sucede? Simplemente que no es el alimento sólido lo que el
hombre necesita ante todo, sino el alimento líquido.
El
hombre no muere tan fácilmente de hambre como de sed. Diariamente
perdemos dos litros de agua y en caso de no restituirlos se produce
la muerte del individuo. La linfa que riega el organismo no puede
faltar sin que la transpiración se vea expuesta a consecuencias
fatales al no poder recobrar estos dos litros de líquido que
forman parte del ser humano,
indispensables para el cerebro, los ojos, la saliva, el suero ácido
de las glándulas gástricas, etc., y si dicho elemento
líquido falta, el fenómeno vital cesa. Por lo tanto,
si se le proporciona a la linfa el agua necesaria (2 libros de agua
pura cada 24 horas), el calor animal puede faltar por el espacio de
algunos días, pero el gran simpático continuará
su ritmo vital.
Por ejemplo, es sabido que actualmente se puede extraer la sangre
a personas muertas hace 15 ó 20 horas e inyectarlas a los seres
vivos que están sucumbiendo).
Por tal
razón, la alimentación diaria no es de vital importancia
y las reservas hepáticas en pequeñas cantidades bastan
para mantener el cuerpo humano con vida durante un mes, con sólo
tomar agua.
Pero el
problema que estamos considerando no es el ayuno, sino más
bien el estudio del vegetarianismo, aunque también estos factores
colaboran al análisis de las causas que acortan el término
medio del proceso vital.
La producción
de calorías es asegurada por el movimiento de miles de millones
de glóbulos rojos (una gota de sangre del tamaño de
un cabeza de alfiler contiene 5 millones de glóbulos rojos).
Con suero
fisiológico las moléculas conservadas a una temperatura
de 37º conservan su vitalidad durante 5 días. Con suero
de citrato de sodio y preservadas bajo el punto de congelación,
pueden vivir un mes.
En esta
parte nos proponemos discutir únicamente el problema del plano
físico y diremos primeramente que el decaimiento prematuro
se debe al uso del tabaco, del alcohol y la carne.
Es obvio
analizar la destrucción causada por el fuerte veneno que los
Caribes empleaban contra los españoles, envenenando sus flechas
con tabaco (nicotina, llamada Curare en el dialecto indio).
Se sabe
que la nicotina de cualquier tabaco puede descubrirse en la orina
8 horas después de fumar.
Propensos
a congestiones pulmonares y cerebrales, los fumadores sucumben con
frecuencia bajo afecciones del sistema vaso-capilar, o se ocasionan
un fin prematuro, debido a ataques de uremia o de nefritis aguda.
La nicotina
destruye las células del hígado y de los riñones,
como también las membranas de los pulmones que al envenenarse
producen la muerte acompañada de terribles sufrimientos. Tampoco
se ignora que el cáncer agudo se manifiesta
en los fumadores. Y de esta manera ponemos fin a los comentarios de
ese terrible vicio.
El
segundo factor que contribuye a la muerte prematura es el alcohol,
así sea cerveza, vino o aperitivos, etc.
El vino
es pernicioso simplemente por su contenido en alcohol (100 gramos
por litro), y sus defensores que afirman que las personas bebedoras
de vino llegan a los 80 y 90 años olvidan su efecto sobre los
hijos.
Bastante
se ha escrito sobre los efectos del alcohol contenido en el alimento
materno que se transmiten al feto.
Se
ha comprobado, por los defectos que su propio organismo revela, que
una madre puede alcoholizar al hijo durante la lactancia.
Aquí
hay que subrayar, que el vino nuevo, recién fermentado, puede
usarse sin peligro. Los cultivadores de uvas podrían muy bien
vender vino fresco de uvas, pasteurizado directamente de la fábrica.
Aunque siempre
habrá que tomar en consideración, que 10 litros de vino
contienen 1 litro de alcohol puro de 90%.
Muy
a menudo la gente se muere de una afección estomacal, o de
sus anexos: el páncreas y el canal colédoco, que se
destruyen debido a una alimentación inadecuada.
Permítasenos
recordar la acertada afirmación del profesor Cuvier (Lecciones
de Anatomía Comparada) quien asegura que "si la carne
no estuviera cocida y preparada con especies para ocultar su olor
cadavérico, el hombre nunca se
dejaría persuadir para comerla".
En
el mismo momento del nacimiento la naturaleza coloca en nuestro cuerpo
los gérmenes de la muerte, corpúsculos vegetales que
esperan comenzar su acción contra la corriente oscilatoria
creada por el flujo de la sangre arterial. Estos saprófitos
se encuentran distribuidos entre los glóbulos rojos y tan pronto
el corazón deja de latir aparecen con increíble rapidez.
Al principio son gérmenes, después se convierten en
corpúsculos vivientes, primeros agentes de la putrefacción.
Ante este hecho, más bien se tendría que recurrir a
alimentarse con carne de ¡¡animales vivos!!
En
todo caso, el hígado es insuficiente para eliminar los daños
causados por el consumo de la carne; y es así que rechaza la
cantidad sobrante de ese "azote" que se convierte en ácido
úrico (causa de reumatismo, ciática, gota,
albuminuria y diabetes).
Los alcaloides
cadavéricos, purina y ptomaínas, son terribles toxinas
absorbidas por quienes comen carne (de 500 a 1,000 miligramos de purina
están contenidos en 100 gramos de carne fresca).
No
nos detendremos en la parvolina, la hidrocolidina, la madeleína,
la neurina, que aparecen como resultantes del proceso de la lecitina,
veneno tan fuerte como curare o muscarine. Todo ello son toxinas que
han sido analizadas y comprobadas como venenos cardíacos de
extrema intensidad.
Además,
nosotros no poseemos los mismos órganos de masticación
y digestión que los animales carnívoros, ni tampoco
un estómago de tan poderosos músculos, ni el abdomen
caído, ni los intestinos cortos, etc. Los jugos
gástricos de animales carnívoros son extremadamente
ricos en acidez (el perro produce jugos gástricos aún
a base de amoníaco).
La fuerza
no estriba en el hecho de comer carne; basta con contemplar al caballo,
al toro o al elefante. En lo que se refiere a los hombres, ha sido
comprobado que los obreros manuales se alimentan bien con sandwiches
de tomate e higos, toman agua fresca y, en la cena, olivas y un poco
de queso fresco. Los chinos, capaces de cargar 150 kilogramos a un
paso rápido, comen únicamente arroz. Los cargadores
de barcos de Egipto, que levantan enormes pesos, se mantienen solamente
de ajo y dátiles. Los finlandeses, unos de los mejores deportistas,
ganadores de grandes trofeos olímpicos, son vegetarianos.
Es un gran
error creer que los rostros sonrosados dan una señal de buena
salud; la afluencia de la sangre a la cabeza no tiene nada de estético
y demuestra una falta de equilibrio de la distribución sanguínea.
Los vegetarianos
no constituyen campo favorable para la cría de microbios. Prosiguen
el ritmo de su vida sin experimentar cansancio y la encuentran como
una maravilla hasta sus últimos días.
LA
ANTITESIS
(En el plano ideal o astral)
Acabamos
de hacer una breve reseña sobre el punto de vista materialista,
y mientras hemos considerado únicamente el cuerpo físico,
hemos discutido sobre el vegetarianismo en su aspecto científico
oficial.
También
es interesante ver las razones por las cuales se prohíbe la
carne, el tabaco y el alcohol a la luz del ocultismo.
Todos los
filósofos divergen a través de sus doctrinas en lo que
se refiere a la terminología, y aun a la diversidad de planos,
al reconocer los tres cuerpos del hombre. Sin embargo, en la base
fundamental se asienta que el ser humano está constituido por
una envoltura física, un espíritu y un cuerpo intermediario,
que es un mediador plástico (con frecuencia llamado alma).
El segundo
cuerpo, este doble que con frecuencia se denomina cuerpo astral, es
sensible a los cambios del físico, por la simple razón
de que dichos cuerpos se interpenetran mutuamente y también
porque la personalidad fluídica es más sutil que nuestra
parte material y, siendo una especie de esencia, se impregna de todos
los acontecimientos a que está sujeto el cuerpo causal. Al
desintegrarse el cuerpo físico, dicha aglomeración etérea
sirve de vehículo al espíritu.
Esto nos confirma el interés que se debe prestar a lo que los
antiguos Egipcios llamaban el Ka, para el cual colocaban dentro de
sus tumbas alimentos, a fin de que -no el cuerpo físico como
se cree comúnmente sino el otro- estuviera
debidamente preparado para la jornada que tenía por delante.
El aura
es una emanación de los centros neuro-fluídicos (chakras).
En su estado actual de evolución, siete plexos gobiernan el
ser. Su iluminación permite la realización espiritual.
De acuerdo con el grado de desarrollo de dichos centros, el aura se
ve con matices distintos, atribuidos al misticismo, a la intelectualidad,
a la bestialidad, etc.
El cuerpo
astral es hasta cierto punto la emanación del cuerpo físico
y sus matices dependen de la constitución de su envoltura material.
El tabaco, el alcohol y la carne dificultan la sutilización,
ya que poseen la facultad de alterar la pureza de los corpúsculos
que forman el doble.
Los cuerpos
físico y astral se relacionan de modo tan estrecho que, después
de ciertos experimentos espiritistas, el cuerpo del médium
muestra las impresiones que el doble etéreo recibió
en el mundo astral.
De igual
manera un maltrato, que se le inflige al organismo, repercute inmediatamente
en el cuerpo astral. Además de que el hecho de fumar destruye
las facultades derivadas del cuerpo astral que a través de
él convergen al cerebro, el hábito del tabaco contraído
durante la vida, se transmite al doble, así que, al terminar
la vida física, la entidad astral, privada del vehículo
para satisfacer sus vicios, se ve obligada a vivir errante y perseguida
por el deseo de fumar; al mismo tiempo, incapaz de hacer obedecer
ya a su cuerpo físico, permanece rezagada, llena de deseos,
e impedida para continuar su evolución.
Las emanaciones
alcohólicas no se detienen en el cerebro, sino que, como sabemos,
saturan el aire envolviendo el cuerpo etéreo que, obligado
a impregnarse de tal atmósfera, pierde el equilibrio, incapacitado
de responder a las reacciones necesarias.
La alimentación
carnívora animaliza al individuo. El magnetismo constituido
por vibraciones bajas producidas por los animales, impregna al doble,
que al reaccionar en forma natural, transmite los instintos bestiales
al ser humano.
La palingenesia (casi sinónimo de transmigración de
las almas y que se confunde a menudo con la metempsicosis) no admite
la transmisión de la inteligencia cerebral sino de la voluntad
numinal. Es el mismo Principio de la doctrina búdica que explica
que en la muerte nuestra voluntad y nuestra inteligencia se separan
(teoría también de Schopenhauer), y esta voluntad objetivándose
en otro cuerpo se forma otra inteligencia; de ahí que la inteligencia
siendo mortal no puede memorizar ningún recuerdo de la vida
anterior. Esta teoría demasiado esotérica fue a menudo
reemplazada por la metampsicosis, que no es precisamente lo mismo.
Las partículas,
proyectadas en el mundo desde lo Absoluto, que no han pasado todavía
por el reino humano, se conocen con el nombre de elementales (que
no se deben confundir con los elementarios). Dichos corpúsculos
infra-atómicos se pueden encontrar en la carne de los animales,
ya que buscan adquirir vida y, mediante el consumo de la carne animal
(cerdo, ternera, pescado, etc.), nos colocamos en condición
receptiva a tales peligrosas emanaciones de los planos inferiores.
Aquel que
posee un mínimo conocimiento de las Ciencias Ocultas, se siente
extrañado al ver tanta gente que pretende ser ocultista, idealista
y hasta espiritualista, fumando, tomando alcohol y comiendo carne.
Algunos pretenden hasta practicar magia siendo carnívoros.
Si se tratara de "nigromantes", se comprendería que
comieran carne a fin de hacer descender su ánimo hasta aquellos
mundos infernales que ellos buscan, pero tan proceder no es digno
de un mago, que procura acumular experiencias actuando en armonía
con las Grandes Leyes.
Naturalmente,
las personas que poseen cierto grado de mediumnidad tienen que ser
mucho más prudentes que las demás. Su estado de excesiva
receptividad no les permite desviarse de la disciplina, cuya regla
principal es, abstenerse por completo de la carne, a fin de evitar
el contacto con los polaridades procedentes de planos mentales inferiores.
Por cierto, que ningún espiritista puede permitirse el lujo
de fumar, tomar alcohol y comer carne, sin exponerse a los más
grandes peligros, si no en su estado físico actual, al menos
en el mundo astral, donde podría experimentar las más
nefastas consecuencias que no podemos describir en este espacio.
Es completamente
claro que, con respecto a los magnetizadores no es necesario dar recomendaciones,
porque esta clase de personas más avanzadas se abstienen de
toda alimentación animal para evitar encontrarse en un estado
inferior al de sus pacientes, así como para no transmitir los
fluidos de los planos infernales contenidos en cadáveres de
animales.
Para un
magnetizador sería un crimen fumar, ya que con sus pases transmitiría
corrientes de peligrosas emanaciones. Todos los bebedores de alcohol
están excluidos de consagrarse a la curación, ya que
sería una práctica de verdadera magia negra el hecho
de que algún espiritualista dominado por esta pasión,
no fuese enteramente sincero. Es completamente imposible ignorar estos
datos elementales y al mismo tiempo trabajar en algún dominio
del plano astral como lo es el espiritismo, la magia, el magnetismo,
la mediumnidad, la teúrgia, etc.
Las
leyes ocultas son estrictas: no se debe atribuir siempre a influencias
planetarias, adversas o nefastas, todas las consecuencias desagradables
que experimentamos debido a nuestros propios errores; tales consecuencias
se deben a la falta de disciplina y a nuestra manera de vivir errada.
Demasiados
libros de magia personal o tratados esotéricos de vulgarización
nos enseñan poderes, olvidando advertirnos contra los peligros;
esto se debe a la falta de conocimiento preliminar o a la omisión
de una dieta especial a
seguir. Todos aquellos que pisan el Sendero Iniciático tienen
que observar una disciplina muy severa.
Nuestro
organismo físico es el vehículo indispensable sobre
este planeta y es nuestro deber cuidarlo. A nadie se le ocurriría
jamás usar ingredientes extraños para poner en marcha
un vehículo de motor; ¿por qué entonces empleamos
substancias dañinas para nuestro vehículo terrestre?
Es cierto que para mucha gente el cuerpo físico representa
la única realidad. Si acudimos al ejemplo del vehículo
motorizado, sabemos perfectamente bien que tenemos que manejarlo y
que obedece nuestras órdenes. Lo mismo se aplica para nuestro
espíritu que debe gobernar a la materia.
Basta para el ser verse agobiado por todos lados por influencias de
mundos inferiores o por cualquier otra fuerza para que se produzca
un desequilibrio en su estructura interior. Si el cuerpo astral no
está acorde con el físico, ¿qué se podrá
esperar de tal desarmonía? La mente tiene que sufrir a raíz
de esto y aquí se comprenderá inmediatamente lo
imposible que es evolucionar en tales condiciones, o simplemente vivir
de una manera recta.
LA SÍNTESIS
(En el plano de la Naturaleza Divina o razones superiores)
El mandamiento
cristiano: No matarás, como el pansila (virtud) budista: Panatipata
Veramani Sikkha Padam Samadyam, son testimonios que se encuentran
en todas las sectas y religiones, pues siempre en la base de todas
las
doctrinas serias se encuentra el mandamiento de no matar hombres ni
animales, ya que jamás se ha otorgado libertad alguna para
matar seres inferiores. En otras palabras, el mandamiento prohíbe
comer carne, porque esto elimina de antemano la posibilidad de matar.
El
Génesis dice al comienzo, que tenemos a nuestra disposición
vegetales y árboles en la tierra, y más tarde afirma
que, mientras haya plantas sobre la superficie de la tierra, será
prohibido comer carne de animales.
No matar
significa también no comprar carne, ya que de otra manera uno
se hace cómplice de aquellos que matan a los animales. Lo que
al respecto se encuentra mencionado en los libros sagrados es tan
estricto como el mandamiento budista que prohíbe tomar vino,
alcohol o licores tóxicos (Suramirayer Madjepama Datthana Verami).
No se deben
confundir los símbolos mencionados en la Biblia con respecto
a animales y a vino, porque tienen que ver con el sacrificio sagrado
sobre el cual no se puede hablar aquí, y en lo que respecta
al vino, nos dice el texto original, que era de uvas frescas, no fermentadas.
Igualmente se sabe que los peces, con frecuencia mencionados en la
vida de
Jhesú se relacionan con la Era de Piscis que caracterizó
la época cristiana, como el Toro y el Cordero representaban
sus épocas y como la Edad del Aquarius caracteriza la época
en que vivimos actualmente (todos éstos son simplemente símbolos
derivados del sucesivo fenómeno astronómico).
Hemos
escrito JHESU, con H intermedia y sin S a propósito, a fin
de definir al Maestre JHESU y no simplemente al Jesús histórico.
De esta
manera vemos que existen razones serias para observar una dieta, hecho
que los antiguos jamás discutían y que hoy tiene que
ser aceptado por los Adeptos de la Verdad.
Hemos hecho
una corta reseña, empezando desde el punto de vista materialista,
hasta llegar a la línea Iniciática, con respecto a la
necesidad de aceptar una disciplina, y ésta es la gran responsabilidad
de que carecen tantas personas.
En breves
palabras, estamos considerando nuestro mejoramiento, pero, en vez
de aceptar inmediatamente lo lógica, muchas veces gozamos del
morboso placer de complicar, no sólo nuestra propia existencia,
sino la de toda la
humanidad. Es cierto que mucha gente no posee la suficiente sabiduría
para interesarse por sus semejantes, y por esto el mal continúa
causando perjuicios a los pueblos y a las generaciones venideras.
Una gran
ley divina regula la evolución y los más mínimos
detalles tienen su importancia, así que el hecho de no seguir
el proceso natural, nos coloca fuera de la ley que rige la historia
humana, lo que significa atentar contra la vida de los hombres, porque
la magna evolución que propulsa el sistema vital a través
de los diferentes reinos, no admite obstáculos de ninguna especie
que impidan el cumplimiento de su propósito.
Aunque
el animal no posee un alma individual, obedece a un alma colectiva,
que lo hace evolucionar hasta el punto de poder elevarse en determinado
momento para entrar en el reino humano, al alcanzar suficiente grado
de evolución. Matarlo no es solamente contrarrestar su evolución,
sino también separar una parte del cuerpo de esta gran alma
colectiva que gobierna la raza animal.
Pero
el hecho más importante es el de absorber una parte del magnetismo
que emanan las células después de la muerte del animal
(magnetismo que permanece activo aún en el momento de la putrefacción)
y que retiene su fuerza en
cualquier temperatura que llegue a ser indispensable para la preparación
y consumo del alimento diario de los necrófagos (comedores
de cadáveres). Queda también este magnetismo animal
en el medio ambiente saturando el aire, la familia, los amigos y los
allegados, etc., con una vibración contraria a su evolución
personal.
Es una gran
responsabilidad saber que uno puede convertirse en un obstáculo
para el bienestar de sus hijos y de su familia; es señal de
un estado de conciencia bajo, hacer de su alimentación diaria
un crimen y es una pobre conciencia la que no se rebele contra el
hecho de obstaculizar el progreso de la Espiritualidad Universal.
El vegetarianismo
no tiene nada que ver con ningún fanatismo, no es simplemente
una cuestión de "creencia", sino más bien
de estética, limpieza e higiene. Deberíamos pensar en
nuestra salud, manteniendo nuestro cuerpo en
estado normal de fuerza y no exponiéndonos a aparecer como
verdaderos museos patológicos por exceso en las comidas.
Es necesario
razonar un poco para poder dar una explicación a los diferentes
problemas. Así, hemos expuesto todo en forma científica,
desde el punto de vista espiritual, lo que está por encima
de la simple lógica. En todas las teorías, siempre se
deberían tomar en cuenta los diferentes puntos de vista. Una
tesis tan sólo tiene valor cuando existe una anti-tesis que
no la contradice; de otra manera, no se podría aceptar el punto
de vista oficial, que es simplemente una opinión de un grupo
reducido de personas. Solamente cuando se conocen ambas ideas, haciendo
una síntesis se puede llegar a una conclusión aproximadamente
acertada.
Los
que se oponen al vegetarianismo, siempre proclaman lo indispensable
de las proteínas contenidas en la carne. Esto es muy cierto,
pero no se debería olvidar que para asimilar un 10% de esta
preciosa materia contenida en la
carne, uno está obligado a ingerir un 90% de toxinas. Mientras
que es tan sencillo tomar las proteínas, comiendo mantequilla
y queso fresco. Para aquellos que quieren evitar todo contacto aún
indirecto con el animal, queda el recurso de las nueces, almendras,
etc., que representan la misma ventaja.
El hecho
de no matar ha sido refutado con frecuencia por la afirmación
de que los animales podrían llegar a invadir el mundo si no
se les matara. La naturaleza es perfecta y sabe conservar el equilibrio;
los cataclismos naturales eliminan la sobreabundancia de seres vivos
y, por otra parte, se ha podido observar que después de las
guerras se manifiesta una recrudescencia de nacimientos, a fin de
rellenar el vacío producido por aquellos asesinatos que tanto
abundan en lo que llamamos civilización. Por lo tanto, no deberíamos
insistir en jugar el papel de jueces en la tierra, sino pensar más
bien en el nefasto magnetismo que produce una persona tan sólo
con matar una mosca; el movimiento de su mano requiere previamente
que la mente impulse este abrupto movimiento lo cual produce fuerzas
con instintos bélicos; estas zonas discordantes, proyectadas
a cada instante en el espacio, causan perturbaciones en la pacífica
atmósfera de aquellos que trabajan por el bienestar de la raza
humana.
Si en vez
de limitarnos a copiar el contenido de los libros de nuestros predecesores,
intentáramos pisar el sendero de la investigación, si
nos libráramos de todos los prejuicios, si abandonáramos
los atavismos y comenzáramos a meditar sobre las observaciones
que hacemos a diario, no podríamos sino cambiar nuestra opinión
acerca de la manera de vivir.
Un
poco de sincera meditación sobre los hechos aquí expuestos,
nos pondrá a favor de esta causa, porque ella es expresión
de la Verdad y de la lógica pura.
Pax