|
|
| Plaguicida | Cáncer |
| ÁCIDOS FENOXIACÉTICOS (HERBICIDAS) 2,4-D, MCPA | Linfoma no-Hodgkin, sarcoma de tejidos blandos, carcinoma de próstata. |
| INSECTICIDAS ORGANOCLORADOS | Leucemia, linfoma no-Hodgkin, sarcoma de tejidos blandos, páncreas, pulmón, mamas. |
| INSECTICIDAS ORGANOFOSFORADOS | Linfoma no-Hodgkin, leucemia. |
| INSECTICIDAS ARSENICOSOS | Pulmón, piel. |
| HERBICIDAS TRIAZÍNICOS | Ovario. |
NEUROTOXICIDAD
Es posible que la exposición crónica a agroquímicos
contribuya a la creciente prevalencia en Occidente de trastorno
de hiperactividad y déficit atencional, autismo y los problemas
del comportamiento y el neuro-desarrollo asociados. Existe una exquisita
sensibilidad embrionaria y fetal a cualquier perturbación
tiroidea y suficiente evidencia de la exposición humana intrauterina
a contaminantes que pueden interferir con la tiroides.
Ya que es posible que jamás podamos vincular la exposición
prenatal a una sustancia química específica con daños
al proceso de neuro-desarrollo en humanos, deberían explorarse
modelos alternativos en los cuales se hallan realizado asociaciones
entre la exposición a una sustancia química específica
o tipos de sustancias y dificultades en el desarrollo en animales
de laboratorio, animales salvajes, y humanos.
DEFINICIÓN DE NEUROTOXICIDAD: La neurotoxicidad es definida
como efectos adversos sobre la estructura o el funcionamiento del
sistema nervioso central y/o periférico resultantes de la
exposición a sustancias químicas. Las sustancias neurotóxicas
pueden ocasionar cambios morfológicos que conducen a un daño
generalizado en las células nerviosas (neuronopatía),
lesión a los axones (axonopatía), o destrucción
de las vainas de mielina (mielinopatía). Ya fue sumamente
comprobado que la exposición a determinadas sustancias tóxicas
de uso agrícola e industrial puede dañar el sistema
nervioso, con los consiguientes daños neurológicos
y conductuales. Los síntomas de neurotoxicidad incluyen debilidad
muscular, pérdida de sensibilidad y control motor, temblores,
alteraciones de la cognición y trastornos en el funcionamiento
del sistema nervioso autónomo.
El sistema nervioso central (SNC) está compuesto por el cerebro
y la médula espinal y es responsable de las funciones superiores
del sistema nervioso (reflejos condicionados, aprendizaje, memoria,
juicio y otras funciones de la mente). Las sustancias químicas
tóxicas para el SNC pueden inducir confusión, fatiga,
irritabilidad y otros cambios del comportamiento, así como
también enfermedades cerebrales degenerativas (encefalopatía).
El sistema nervioso periférico (SNP) incluye todos los nervios
fuera del cerebro o la médula espinal. Estos nervios transportan
información sensorial e impulsos motores. El daño
a las fibras nerviosas del SNP puede alterar la comunicación
entre el SNC y el resto del cuerpo. Las sustancias que afectan al
SNP pueden ocasionar síntomas tales como debilidad en los
miembros inferiores, parestesias y pérdida de coordinación.
La exposición a estos tóxicos también puede
desencadenar un amplio espectro de efectos adversos sobre el sistema
nervioso. Puede alterar la propagación de los impulsos nerviosos
o la actividad de los neurotransmisores y producir una disrrupción
en el mantenimiento de las vainas de mielina o la síntesis
proteica.
Neurotoxicidad de los pesticidas más utilizados en la República Argentina:
2-4-D
- Síntoma más frecuente de neurotoxicidad: miotonía (los músculos no pueden relajarse luego de su contracción voluntaria).
- Neuropatía periférica: sensaciones inusuales, adormecimiento y dolor en brazos y piernas, trastornos de la marcha. Los síntomas aparecen tardíamente y la recuperación puede ser incompleta. Amplia variabilidad en la susceptibilidad individual a padecer neuropatía.
- Trastornos del comportamiento: cambios en el ritmo diario de actividad relacionados con alteraciones del nivel cerebral del neurotransmisor serotonina y sus metabolitos.
- Neurotoxicidad en niños: reducción del tamaño cerebral, alteraciones de componentes de la membrana neuronal. Exposición infantil a través de la leche materna: menor producción de mielina (componente fundamental de las vainas que recubren las prolongaciones neuronales).
- A altas dosis, daños en la barrera hémato-encefálica, permitiendo que el 2-4-D penetre hacia los tejidos cerebrales.
A lo largo de los últimos 15 años, un equipo de investigación argentino produjo una serie de informes sobre el 2,4-D. Este equipo descubrió que la exposición durante la lactancia al herbicida 2,4-DBE (el ester butílico del 2,4-D) puede alterar la producción cerebral de 5-HT y su metabolito, el ácido 5-hidroxi-indolacético (5-HIAA), en la adultez (9).Las concentraciones de ambas la dopamina y la serotonina cambiaron transitoriamente si los animales eran expuestos sólo a lo largo del nacimiento (399 /g/kg pc/día desde el sexto día de gestación -GD6- hasta el nacimiento; 15 días) y permanentemente si se administraba a la cría a través de la lactancia materna así como también desde el GD6 hasta el destete (30 días). Duffard et al. (10) y Rosso et al. (2000) (11) hallaron que el 2,4-D interfería con la mielinización en el cerebro como resultado de la exposición lactacional. Esto ocasionó cambios en los patrones de comportamiento que incluyeron la apatía, la reducción de la interacción social, movimientos repetitivos, temblores, e inmovilidad en los bebés expuestos al 2,4-D (13,14). Ellos también descubrieron que los efectos serotoninérgicos y dopaminérgicos ocurrieron durante el desarrollo cerebral postnatal, algo similar a los efectos del CPF. Bortolozzi et al. (14) y Evangelista de Duffard et al. (15) también hallaron 2,4-D en la leche materna de madres alimentadas con 2,4-D y en el contenido estomacal, el cerebro y los riñones de crías de 4 días de vida (Sturtz et al. 2000) (16).
ENDOSULFÁN
La neurotoxicidad del endosulfán es conocida. Bloquea los
receptores inhibitorios del sistema nervioso central, es un disrruptor
de los canales iónicos y destruye la integridad de las células
nerviosas. Sus efectos tóxicos agudos incluyen mareos y vómitos,
hiperactividad, temblores, falta de coordinación, convulsiones
y pérdida de la conciencia. La exposición crónica
puede resultar en daños permanentes del sistema nervioso
manifestados como diversas enfermedades neurológicas: parálisis
cerebral, epilepsia, retardo mental, cáncer cerebral, etc.
Este insecticida también es un disrruptor hormonal, pudiendo
generar la exposición materna durante el embarazo y la exposición
neonatal e infantil a través de la presencia de endosulfán
en leche materna diversos efectos neurológicos de disrrupción
endocrina tales como retardo mental y, en etapas ulteriores de la
vida, trastornos del comportamiento.
CIPERMETRINA
Y OTROS PIRETROIDES SINTETICOS
Son neurotóxicos que actúan sobre los ganglios basales
del sistema nervioso central, por medio de la prolongación
de la permeabilidad al sodio durante la fase de recuperación
del potencial de acción de las neuronas, lo que produce descargas
repetidas. Estas descargas pueden a su vez generar en el nervio
la liberación del neurotransmisor acetilcolina, lo cual estimula
a otros nervios. Algunos de ellos también afectan la permeabilidad
de la membrana al cloruro, actuando inhibitoriamente sobre los receptores
tipo A del ácido gamma-aminobutírico, hecho que ocasiona
excitabilidad y convulsiones.
Adicionalmente, la cipermetrina inhibe en los nervios la incorporación
de calcio e inhibe la mono-amino-oxidasa, una enzima que degrada
los neurotransmisores. También afecta una enzima ajena al
sistema nervioso, la adenosina-trifosfatasa, involucrada en la producción
energética celular, el transporte de átomos de metales
y la contracción muscular. En todos los casos, el cuadro
clínico es similar. Los síntomas de exposición
humana incluyen parestesias faciales, mareos, cefaleas, nausea,
anorexia, fatiga y pérdida del control vesical. A mayor exposición,
los síntomas incluyen contracturas musculares, vértigo,
coma y convulsiones.
GLIFOSATO
Pese a que la toxicidad del glifosato no es característicamente
neurotrópica, existen antecedentes de efectos adversos neurotóxicos
ocasionados por el uso de herbicidas comerciales en base a este
herbicida: Luego de un accidente por fumigación en Brasil,
un hombre de 54 años de edad padeció un síndrome
parkinsoniano cuyos síntomas comenzaron un mes después
de la exposición (Barbosa, 2001) Por otro lado, el isobutano,
"ingrediente inerte" en las fórmulas comerciales
en base a glifosato, presenta una neta neurotoxicidad: Produce una
depresión del sistema nervioso.
ATRAZINA
El herbicida atrazina se adosa a zonas del hipotálamo, región
cerebral involucrada con la regulación de niveles de hormonas
del estrés y sexuales
GLUFOSINATO
DE AMONIO
El glufosinato es un herbicida que mata las plantas a través
de la inhibición de la actividad de una enzima, la glutamina-sintetasa,
involucrada en la desintoxicación de amoníaco y en
el metabolismo de los aminoácidos. El glufosinato inhibe
la misma enzima en mamíferos y reduce los niveles de glutamina
en el hígado, el cerebro y los riñones.
En animales de laboratorio, la exposición a este herbicida
es irritante para los ojos y la piel. En ratas, la exposición
cutánea incrementó su comportamiento agresivo. Su
ingesta en estudios de alimentación produjo, además
de diversos impactos nocivos sobre otros sistemas orgánicos,
una disminución del peso de la tiroides en perros.
DISRRUPCIÓN
ENDÓCRINA
A lo largo de las últimas décadas, acumulamos una gran
cantidad de evidencias científicas que demuestran que algunas
sustancias químicas presentes en los alimentos, el agua y el
medioambiente pueden mimetizar a las hormonas y alterar el desarrollo
de peces, pájaros y mamíferos, incluyendo su desarrollo
sexual. En algunos casos, los efectos sobre la fauna salvaje fueron
dramáticos: peces de sexo masculino expuestos al DDT y otros
compuestos clorados desarrollaron órganos sexuales femeninos.
Sabiendo que los seres humanos y los animales compartimos los mismos
mecanismos básicos de crecimiento y desarrollo, cada vez son
más los científicos preocupados ante la posibilidad
de que los humanos ya puedan estar afectados sin reconocerlo.
El siguiente es un listado de las sustancias químicas consideradas
como disrruptores endocrinos:
DDT y las sustancias producidas por su degradación
DEHP di(2-etilhexil)ftalato
Dicofol
HCB hexaclorobenceno
Keltano
Kepona
Lindano y otros hexaclorociclohexanos similares
Metoxiclor
Octacloroestireno
Piretroides sintéticos
Herbicidas tipo triazina
Fungicidas EBDC
PCB's y otros congéneres
2,3,7,8-TCDD y otras dioxinas
2,3,7,8-TCDF y otros furanos
Cadmio
Plomo
Mercurio
Tributilestaño y otros compuestos orgánicos de estaño
Alquilfenoles (detergentes y antioxidantes presentes en poliestireno
modificado y PVC
Estirenos
Productos de soja (isoflavonas)
Productos alimenticios para animales de laboratorio y mascotas.
Ya se sabe que todas estas sustancias, la mayoría introducidas
en el ambiente como resultado de la actividad humana y otras de origen
natural, ejercen efectos nocivos sobre la salud de especies animales.
Algunos ejemplos de efectos constatados son: disfunción tiroidea
en pájaros y peces; disminución de la fertilidad en
pájaros, peces, ostras y mamíferos; apareamiento exitoso
reducido en pájaros, peces y tortugas; malformaciones congénitas
groseras en pájaros, peces y tortugas; anormalidades metabólicas
(perturbación o anormalidad del manejo energético, la
producción de tejidos o el manejo de residuos del metabolismo)
en pájaros, peces y mamíferos; trastornos del comportamiento
en pájaros; demasculinización y feminización
en peces, pájaros y mamíferos de sexo masculino; desfeminización
y masculinización de peces y pájaros de sexo femenino;
y compromiso del sistema inmunitario de pájaros y mamíferos.
El tipo de efecto varía según la especie y la sustancia
causal. Sin embargo, se detectaron cuatro patrones generales característicos:
1. Las sustancias en cuestión ejercen sobre el organismo adulto efectos totalmente diferentes a los producidos en el embrión, el feto o el individuo en etapa perinatal.
2. Los efectos se manifiestan mucho más frecuentemente en la descendencia que en el progenitor expuesto.
3. El período en el que el organismo en desarrollo sufre la exposición es crucialmente determinante de las características y el futuro potencial de los efectos.
4. Aunque la exposición crítica ocurra durante el desarrollo embrionario, los efectos pueden no manifestarse sino hasta la madurez del organismo.
Algunos trastornos del desarrollo humano se ven en adultos descendientes
de padres expuestos a disrruptores hormonales sintéticos (agonistas
y antagonistas) presentes en el medioambiente. Actualmente, las concentraciones
de varios agonistas y antagonistas hormonales sintéticos medidas
en los tejidos de la población humana de grandes ciudades coinciden
con los márgenes de dosis dentro de los cuales se constataron
efectos en poblaciones de animales salvajes. Si la carga ambiental
de disrruptores endocrinos no es reducida y controlada, ésta
puede generar disfunciones a gran escala en la población humana.
El espectro y el potencial de daño a la fauna y a la población
humana son enormes por la probabilidad de exposición repetida
y/o constante a numerosas sustancias químicas disrruptoras.
Según los modelos de predicción actuales, los estrógenos
y andrógenos tanto exógenos como endógenos pueden
alterar el desarrollo de la función cerebral. Cualquier perturbación
del sistema endocrino de un organismo en desarrollo puede generarle
efectos irreversibles. Por ejemplo, muchas características
relacionadas con el sexo son determinadas hormonalmente durante un
limitado período de tiempo en las etapas iniciales del desarrollo
y pueden ser alteradas por cambios mínimos en el equilibrio
hormonal. La evidencia indica que los caracteres ligados al sexo pueden
ser irreversibles una vez que han sido fijados. Pero además,
existen tres razones por las que todavía estas predicciones
están sujetas a una gran incertidumbre: Los efectos de la exposición
humana no se comprenden adecuadamente, especialmente los de la exposición
de embriones; existen datos sobre problemas reproductivos en la fauna
salvaje, pero no información suficiente sobre trastornos del
comportamiento; y no se conoce certeramente la potencia de muchas
sustancias estrogénicas sintéticas (y todavía
existe controversia respecto de la de otras de origen natural) (19).
Tabla
I (Modificada de ISTAS 2002 y Olea et al. 2002) (20)
Posibles efectos sobre la salud humana de los disrruptores endocrinos:
| Mujeres | Hijas | Hijos | Hombres |
| -Cáncer
de mama -Endometriosis -Muerte embrionaria y fetal -Malformaciones en la descendencia |
-Pubertad
precoz -Cáncer vaginal -Mayor incidencia de cánceres. -Deformaciones en órganos reproductivos. -Problemas en el desarrollo del sistema nervioso central -Bajo peso de nacimiento -Hiperactividad -Problemas de aprendizaje -Disminución del coeficiente de inteligencia y de la comprensión lectora |
-Criptorquidia
o no descenso testicular. -Hipospadias -Reducción del recuento espermático -Disminución del nivel de testosterona -Problemas en el desarrollo del sistema nervioso central -Bajo peso de nacimiento -Hiperactividad -Problemas de aprendizaje -Disminución del coeficiente de inteligencia y de la comprensión lectora |
-Cáncer
de testículo -Cáncer de próstata -Reducción del recuento espermático -Reducción de calidad del esperma -Disminución del nivel de testosterona -Modificación de la concentración de hormonas tiroideas |
Actualmente, alrededor de 900 ingredientes activos registrados como pesticidas en los EE.UU. han sido formulados en 21.000 productos pesticidas, siendo los herbicidas los de mayor uso. Ya se ha comprobado que más del 60% de los herbicidas son disrruptores endocrinos (21). Entre los herbicidas más utilizados que interfieren con el sistema tiroideo está el 2,4-D (ver luego).
Ahora reconocemos que apenas una leve diferencia en la concentración
de hormonas tiroideas durante el embarazo puede conducir a cambios
significativos en la inteligencia en los niños. En las mujeres
embarazadas, las hormonas tiroideas normales circulan ligadas a
proteína a partes por billón y como hormona libre
a partes por trillón.
En un estudio a largo plazo realizado por Haddow y col. (1999) (22),
se demostró que las sustancias químicas que pueden
interferir con el sistema tiroideo no tendrían que estar
presentes en concentraciones muy altas para afectar el desarrollo
intelectual y del comportamiento de embriones y fetos. Su estudio
demuestra inesperadamente la frágil relación entre
una madre y su descendencia en desarrollo.
Resumidamente, existen sustancias químicas que interfieren
con la absorción de ioduro (los herbicidas 2,4-D y man-cozeb)
y con la peroxidación a nivel molecular (los herbicidas aminotriazole
y tioureas, los insecticidas endosulfán y malatión).
Ciertos antagonistas (los herbicidas aminotriazole y dimetoato,
y el insecticida fenvalerato) impiden la liberación de la
hormona tiroidea desde la célula e inhiben la conversión
de T4 a triiodotironina (T3). Varias sustancias químicas
realzan la excesiva excreción de hormonas tiroideas, algunas
a través de la activación del sistema citocromo P450:
dioxina, hexaclorobenceno y fenvalerato)
Durante los estadios organizacionales de la gestación, las
respuestas a la disrrupción endocrina son diferentes a las
típicas respuestas en la adultez. Consecuentemente, los estudios
de laboratorio con animales maduros no cubren el daño organizacional
proveniente de la exposición prenatal. Adicionalmente, la
mayoría de estudios toxicológicos tradicionales utilizan
dosis de entre 1.000 a 1.000.000 de veces mayores que el rango fisiológico
equivalente al cual opera el sistema endocrino y muy superiores
a las concentraciones de químicos sintéticos en el
mundo real.
Las altas dosis utilizadas en las evaluaciones toxicológicas
exceden por lejos las concentraciones umbral o pico a las cuales
el control de retroalimentación negativa homeostático
del cerebro apaga las respuestas celulares. Consecuentemente, otros
efectos tóxicos no endocrinos podrían ser expresados
en animales adultos pero no los mismos que ocurrirían si
la exposición hubiese ocurrido durante su construcción
y programación. Por lo tanto, en la disrupción endocrina,
la extrapolación a partir de varias altas dosis para determinar
la más baja dosis segura o la dosis de no-efecto de una sustancia
química no protegerá el feto. Afortunadamente, muchos
protocolos para la detección de disrupción endocrina
innovadores y enteramente nuevos se hallan en estadios tempranos
de validación y estandarización en docenas de países
de todo el mundo, pero desafortunadamente, tendrán que pasar
años antes de que muchos estén listos para ser utilizados.
3. DUDAS CRECIENTES ACERCA DEL VALOR PROTECTIVO DE LAS VIGENTES
ESTRATEGIAS DE DETERMINACIÓN DE RIESGOS PARA AGROQUÍMICOS.
Es absurdo adentrarnos en el debate sobre la efectividad de la política
nacional sanitaria sobre riesgos químicos sin reconocer que
todavía ni siquiera se puede controlar e impedir el consumo
de fitosanitarios de peligrosidad ya constatada. Pero en innumerables
zonas del interior argentino persiste la comercialización
de productos cuyo uso está prohibido, severamente restringido
o que han sido retirados de la venta. Obviamente, La implementación
de medidas fiscalizadoras, preventivas y correctivas de estos delitos
no debería recaer sobre la población civil sino que
es responsabilidad de las autoridades locales. Sin embargo, la mayoría
de denuncias y propuestas terminan siendo el fruto de la participación
comunitaria o de heroicos esfuerzos individuales.
Un ejemplo de este caos ecotoxicológico proviene del área
rural de tres asentamientos urbanos, Huinca Renancó, en el
Sur de la Provincia de Córdoba, y Realicó y Rancul,
en el Norte de la Provincia de La Pampa. Una maestra de Huinca Renancó
detectó en sus vecinos y alumnos trastornos atribuibles a
exposición a múltiples combinaciones de pesticidas
y elaboró un informe dirigido a autoridades de su municipio.
Su relevamiento incluyó un listado de los agrotóxicos
aplicados en los cultivos cercanos a estas localidades:
Herbicidas: Acetoclor, Aclonifen, Alachlor, Atrazina, Bromoxinil,
Brominal, Dicamba, Diflufenicam, Flumetsulam, Flurocioridona, Fluaxifop,
Glifosato, Haloxifop-Metil, Metolacloro, Metsulfuron, Nicosulfuron,
Picloran, Paraquat, Prometrex, Pictoran + Metsulfurón, Quizalofop,
Trifluralina, 2,4D, 2,4DB, 24D y Dicamba, Azetoclor + Prometrina.
Insecticidas: Aficidas, Bacillius Thuringiensis, Clorpirifós,
Cipermetrina, Dimetoato, Deltametrina, Endosulfán, Lambdacia,
Lotrina, Landacialotrina, Pirimicarb, Clorpirifós + Cipermetrina,
Lindano, Carbaryl, Monocrotofós.
Fungicidas: Flutriafol, Mancozeb, Triticonazde, Tebuconazde.
Al confrontar los agroquímicos utilizados en su área
de estudio con la "Consolidated List of products whose consumption
and/or sale have been banned, withdrawn, severely restricted or
not approved by governments", una lista consolidada de productos
cuyo uso está prohibido, severamente restringido o que han
sido retirados de la venta emitida anualmente desde 1983 por Naciones
Unidas, organismo internacional del cual Argentina es miembro, esta
maestra detectó que 12 agroquímicos de la "lista
negra" internacional continuaban utilizándose en los
alrededores de su ciudad.
Cuando se trata de proteger a nuestra población frente a
sustancias de toxicidad altísima y ya conocida, permitir
el incumplimiento de leyes es algo inadmisible. Tanto como lo es
también la imperante ausencia de rigor científico
e irresponsabilidad gubernamental en cuanto a sustancias cuya toxicidad
a largo plazo se desconoce.
FUNCIONARIOS
CORRUPTOS DETERMINAN LOS RIESGOS
Según un reciente informe emitido por el Institute of Science
in Society liderado por la bióloga molecular y genetista
Mae-Wan Ho, una de las principales agencias regulatorias del planeta
en materia de Salud Pública, la FDA (Food and Drug Administration)
de EE.UU., estaría interfiriendo políticamente en
el proceso de la ciencia. Conflictos de interés rampantes
en sus paneles de asesores científicos están minando
la capacidad de proteger al público del peligro de numerosos
medicamentos. Este organismo ya se encuentra en la mira de innumerables
críticas por recientes controversias acerca de estudios experimentales
de medicamentos sobre niños enfermos de países del
Tercer Mundo. Ahora, la Union of Concerned Scientists (UCS, Unión
de Científicos Concernidos) ha reavivado el fuego al publicar
un censo que desnuda la extendida influencia política sobre
la ciencia en la FDA. La UCS envió un cuestionario a 5.918
científicos de la FDA y recibió 997 respuestas. Casi
un quinto de los científicos (18,4%)dijo que "les habían
pedido por motivos no científicos excluir inapropiadamente,
o alterar información técnica o sus conclusiones en
documentos científicos en la FDA".
También la EPA (Agencia de Protección Ambiental) fue
puesta bajo fuego recientemente, y justamente respecto del tema
que aquí nos ocupa. Aparentemente, el Programa de Pesticidas
de la EPA constituiría un verdadero "grupo de tareas"
del "Lobby Pesticida": una cantidad sorprendente de funcionarios
directivos de este Programa han pasado a ayudar a fabricantes de
pesticidas tóxicos a eludir y demorar los esfuerzos de la
EPA por proteger la salud pública. La institución
denunciante fue Environmental Working Group (Grupo de Trabajo Ambiental),
un equipo de científicos, ingenieros, expertos en política
regulatoria, abogados y programadores de computación quienes,
desde 1993 y con base en Washington DC, EE.UU., se dedican a estudiar
detenidamente información gubernamental, documentos legales,
estudios científicos y evaluaciones de laboratorio propias
con los propósitos de denunciar amenazas para la salud pública
y el medioambiente y de hallar soluciones.
Algunos años atrás, el EWG condujo un análisis
del origen de los ingresos de los reglamentadores en materia de
pesticidas de mayor rango en la EPA y constató que, desde
que comenzara el Programa de Pesticidas de este organismo gubernamental,
dos tercios de ellos recibían entonces al menos parte de
su sueldo de entidades de la industria agroquímica. Esto
incluía a cuatro de seis anteriores Administradores Asistentes
para Pesticidas y Sustancias Tóxicas desde 1977, y dos de
cuatro anteriores directores de la Oficina de Programas de Pesticidas
desde 1983. El EWG también le siguió el rastro a una
docena de ex-integrantes de la EPA que ocupaban importantes puestos
en la evaluación de riesgos pesticidas. Todos habían
continuado sus carreras en el sector privado representando intereses
en abierta lucha contra las acciones de la EPA para proteger la
salud pública o el medioambiente.
Esta investigación culminó en la denuncia en diciembre
de 2004 que objetó el nombramiento de dos científicos
para integrar el panel asesor de la EPA para la evaluación
de riesgo del ácido perfluorooctanoico en virtud de estar
"subsidiados por la industria". Pese al hecho de que entre
los aspirantes al cargo había 99 científicos financiados
por la industria, EWG señaló a estos dos por su previo
o actual vínculo laboral con DuPont o 3M, empresas que tenían
un interés directo en el resultado de la deliberación
del comité.
PRÁCTICAS
FRAUDULENTAS EN LA EVALUACIÓN TOXICOLÓGICA DE PESTICIDAS
POR PARTE DE LABORATORIOS CONTRATADOS POR LOS GOBIERNOS
En nuestro país, la política gubernamental y provincial
en materia de bioseguridad se basa generalmente en lineamientos
propuestos por organismos internacionales tales como la FAO, la
OMS, etc., los cuales, a su vez, fundamentan sus reglamentaciones
en los ejemplos impartidos por los países más avanzados
en la materia (políticas "espejo"). Entre nuestras
instituciones gubernamentales involucradas en la aprobación,
la fiscalización y la investigación del impacto sanitario
de agroquímicos se hallan la Coordinación General
de Agroquímicos y Biológicos y la Coordinación
de Fertilizantes, Plaguicidas Formulados y Contaminantes Químicos
del SENASA, siendo esta última entidad la que supervisa la
verificación de la idoneidad de los laboratorios inscriptos
en la red oficial del SENASA y verifica la normatización
de metodologías analíticas y controla los protocolos
analíticos y sus resultados. Respecto del impacto sanitario
actúa el Programa Nacional de Riesgos Químicos del
Ministerio de Salud y su Plan Nacional de Gestión de Sustancias
Químicas, con la meta de disminuir los riesgos para la salud
humana asociados a la exposición a las sustancias químicas
en todas las etapas de sus ciclos de vida y, en el caso que nos
ocupa, de determinar factores de vulnerabilidad en la población
expuesta a plaguicidas. Sus lineamientos de evaluación y
manejo de riesgos de los plaguicidas en uso agrario surgen de los
impartidos por la OMS y la OPS. La última palabra en cuanto
a la Valoración Biológica la tiene la Cátedra
de Toxicología y Química Legal de la Facultad de Farmacia
y Bioquímica de la UBA.
Nos preguntamos si, por ejemplo, sus profesionales están
al tanto de antecedentes tales como el de que los estudios toxicológicos
sobre el glifosato requeridos oficialmente en EE.UU. para su registro
y aprobación han sido asociados con prácticas fraudulentas.
En 1976, una auditoría realizada por la EPA descubrió
serios errores y deficiencias en estudios conducidos por uno de
los más importantes laboratorios norteamericanos involucrados
en la determinación toxicológica de pesticidas previa
a su registro oficial. La EPA acusó públicamente a
Industrial Biotest Laboratories (IBT), laboratorio que condujo 30
estudios sobre glifosato y fórmulas comerciales en base a
glifosato (entre éstos, 11 de los 19 estudios realizados
respecto de su toxicidad crónica), de falsificación
rutinaria de datos y omisión de informes sobre incontables
defunciones de ratas y cobayos. La EPA denunció el episodio
con 7 años de demora (1983) y escasa repercusión mediática.
Sin embargo, informes del Comité de Operaciones Gubernamentales
del Congreso norteamericano y sumarios de la Oficina de Pesticidas
y Sustancias Tóxicas de la EPA confirman detalladamente la
fraudulencia y pobre calidad científica de los estudios de
IBT.
Además, la EPA denunció en 1991 que Craven Laboratories,
empresa que condujo determinaciones para 262 compañías
fabricantes de pesticidas, había falsificado estudios, recurriendo
a "trucos" tales como falsificar anotaciones de registros
de laboratorio y manipular manualmente el equipamiento científico
para que éste brindara resultados falsos. Estudios sobre
residuos de Round-up en papas, uvas y remolachas fueron parte de
las pruebas cuestionadas. En 1992, el dueño de Craven Laboratories
y tres de sus empleados fueron declarados culpables de 20 diferentes
causas penales. El dueño fue sentenciado a 5 años
de prisión y una multa de 50.000 dólares; la multa
para Craven Laboratories fue de 15,5 millones de dólares.
Pese a que los estudios toxicológicos del glifosato identificados
como fraudulentos ya han sido reemplazados, estos hechos arrojan
una sombra de dudas sobre la totalidad de los procedimientos oficiales
de registro de pesticidas.
SUPRESION
DEL DISENSO
En cualquier área en que la ciencia interviene para mejorar
la vida humana, la mayoría de discusiones sobre políticas
de evaluación de riesgos y reglamentación del uso
de tecnologías peligrosas parten de la creencia de que no
existen obstáculos sistémicos para la articulación
de los hallazgos provenientes del conocimiento científico.
Sin embargo, hoy en día este "credo" sufre una
progresiva deserción de "fieles", desencantados
por la creciente incidencia de impactos sanitarios negativos evitables
y una carencia de precaución de proporciones epidémicas.
Paradójicamente, vivimos en una época dominada por
una cosmovisión "oficial" científica que
parece modelar el mundo en detrimento de los seres vivos que lo
habitan. De hecho, la ciencia no impidió que el mundo entre
en tan grave crisis y ocasionó muchos de los principales
problemas que hoy debemos enfrentar, amén de su peligrosa
alianza con intereses comerciales, cuya influencia parece generar
en los científicos una ceguera selectiva que los hace ignorar
o malinterpretar la evidencia científica. Un análisis
de propuestas de instituciones internacionales recientemente creadas
devela la existencia de un complejo sistema destinado a impedir
la publicación de hallazgos adversos, mientras que el objetivo
se publicita como "generar mayor coincidencia entre la investigación
estratégica financiada estatalmente y las necesidades de
la industria"; o "apoyar el desarrollo de una amplia plataforma
de investigación interdisciplinaria y formación académica
para ayudar a la industria, el comercio y el gobierno a generar
riqueza".
Y los subsidios, son repartidos "para entusiasmar a las universidades
a "trabajar más efectivamente en conjunto con el ámbito
comercial". En verdad, a lo largo de las últimas dos
décadas, gigantescas empresas comenzaron a imponer el tipo
de ciencia e investigación científica que se debe
hacer, enriqueciéndose a expensas nuestras de modo tal que
puedan explotarnos mejor y obtener mayores ganancias ulteriores.
La supresión del disenso es uno de los signos más
serios y visibles de la existencia de un "complejo académico-industrial-militar
mundial" en pleno desarrollo y que atenta contra la mismísima
esencia de lo que es la ciencia: la investigación abierta
y desinteresada de las causas de los procesos naturales.
O sea que, al instrumentar políticas regulatorias "espejo",
nuestras autoridades ignoran su complicidad con un invisible patrón
de supresión de la información disidente. Existe una
gran tendenciosidad en las citas y publicaciones y en su análisis,
lo cual desesperanza a aquellos con ciertas opiniones y visiones
de toda posibilidad de articularlas o aún de ingresar al
campo de la investigación. Por lo tanto, es imposible presumir
que la calidad o la fuerza de la opinión científica
informada puede ser juzgada por revisiones de publicaciones en revistas
prestigiosas o por ser realizadas por científicos en puestos
de alto rango. Mientras que algunos grupos continúen teniendo
el poder para suprimir, es seguro que lo utilizarán. Para
transformar esta situación es necesario cambiar el equilibrio
de poderes dentro de y entre las organizaciones científicas
y los organismos gubernamentales encargados de proteger la salud
pública.
Retomando el ejemplo emblemático del glifosato, veremos que
ya existe una magnitud de evidencia de que el extendido uso del
glifosato amerita la difusión de severas advertencias sanitarias
y una nueva revisión regulatoria. Y, mientras tanto, su utilización
debería ser reducida a un mínimo como muestra de prudencia
y precaución. Sin embargo, hoy en nuestro país existen
15,5 millones de hectáreas dedicadas al cultivo de soja transgénica
y un consumo anual estimado de 160 millones de litros de glifosato.
Pero son casi nulas las advertencias científicas locales
respecto de la imperiosa necesidad de multiplicar localmente estudios
toxicológicos a mediano y largo plazo y dosajes y bio-ensayos
en aguas y suelos, no sólo con respecto al principio activo
y el producto tal como sale a la venta, sino también sobre
cada uno de los coadyuvantes.
Un estudio epidemiológico de poblaciones rurales de Ontario
demostró que la exposición al glifosato prácticamente
duplicó el riesgo de aborto espontáneo tardío
(23). El Profesor Eric-Giles Seralini y su equipo de investigadores
de la Universidad de Caen en Francia decidieron investigar más
sobre los efectos del glifosato sobre las células de la placenta
humana. Ellos demostraron que el glifosato es tóxico para
las células placentarias, provocando la muerte de un gran
porcentaje de éstas luego de 18 horas de exposición
a concentraciones muy por debajo de las de uso agrícola.
Más aún, el RoundUp siempre es más tóxico
que su ingrediente activo, el glifosato; como mínimo en un
200%. El efecto aumentaba con el transcurso del tiempo, y era obtenido
con concentraciones 10 veces menores a las utilizadas en los cultivos.
La enzima aromatasa es la encargada de sintetizar las hormonas femeninas,
los estrógenos, a partir de los andrógenos (las hormonas
masculinas). El glifosato interactúa con el sitio activo
de la enzima pero su efecto sobre la actividad enzimática
fue mínimo a menos que el RoundUp estuviese presente. Resulta
interesante que el Roundup incrementó la actividad enzimática
luego de una hora de incubación, posiblemente porque su efecto
surfactante hiciese que el sustrato andrógeno estuviese más
disponible para la enzima. Pero a las 18 horas de incubación,
el Roundup invariablemente inhibía la actividad enzimática,
siendo ésta asociada con una disminución en la síntesis
de ARN mensajero, sugiriendo que el Roundup provocaba un descenso
de la tasa de transcripción genética. Seralini y sus
colegas sugieren que otros ingredientes en la fórmula del
Roundup realzan la disponibilidad o la acumulación de glifosato
en las células.
Existe, en realidad, evidencia directa de que el glifosato inhibe
la transcripción de ARN en animales a una concentración
muy por debajo del nivel que se recomienda para su aplicación
en aerosol. La transcripción fue inhibida y el desarrollo
embrionario demorado en camarones marinos luego de la exposición
a bajos niveles del herbicida y/o el surfactante polioxietileneamina
(POEA). La inhalación por aplicación en aerosol del
herbicida debería ser considerada una amenaza para la salud
(24). nuevas investigaciones revelan que una breve exposición
a fórmulas comerciales en base a glifosato ocasionó
daño hepático en ratas, como lo indica el escape de
enzimas hepáticas intracelulares. En este estudio, también
se constató que el glifosato y su surfactante en el Roundup
actúan sinérgicamente aumentando el daño al
hígado (25).
Tres recientes estudios con control de casos sugirieron una asociación
entre el uso de glifosato y el riesgo de padecer LNH (27,28,29);
mientras que un estudio prospectivo en Iowa y Carolina del Norte,
EE.UU. que incluyó a más de 54.000 aplicadores licenciados
privados y comerciales sugirió un vínculo entre el
uso de glifosato y mieloma múltiple (26).
Y sigue la lista de hallazgos que en lugar de ser refutados o discutidos
deberían ser reproducidos en laboratorios nacionales: se
encontró que los hijos de quienes habían utilizado
glifosato tenían un grado elevado de alteraciones de neurocomportamiento
(27). El glifosato provocó el desarrollo retardado del esqueleto
fetal en ratas de laboratorio (28). Otros estudios experimentales
y en animales indican que el glifosato inhibe la síntesis
de esteroides (29) y que presenta genotoxicidad en mamíferos
(30, 31) peces (32, 33) y ranas (34, 35) La exposición de
lombrices a dosis de campo provocó como mínimo una
mortalidad del 50 por ciento y lesiones intestinales importantes
en las lombrices sobrevivientes (36). Un documento reciente informó
que el Roundup provocó alteraciones en la división
celular que podrían estar asociadas con ciertos tipos de
cáncer en humanos (37).
La siguiente tabla resume una comparación de las aseveraciones
de Monsanto, empresa creadora y mayor comercializadora mundial del
glifosato, con los hallazgos de la investigación independiente.
| Aseveraciones de Monsanto | Hallazgos de Investigaciones Independientes |
| El Roundup posee un bajo potencial irritativo para ojos y la piel y además no constituye un riesgo para la salud humana. | - El Roundup
está entre los pesticidas más denunciados por
ocasionar incidentes de envenenamiento en varios países.
- El Roundup ocasiona un espectro de síntomas agudos, incluyendo eczema recurrente, problemas respiratorios, hipertensión arterial y reacciones alérgicas. |
| El Roundup no ocasiona ningún efecto adverso reproductivo. | - En ensayos de laboratorio sobre conejos el glifosato efectos dañinos duraderos sobre la calidad del esperma y el recuento espermático. |
| El Roundup no es mutagénico en mamíferos. | - En experimentos de laboratorio se observó daño en el ADN de órganos y tejidos de ratones. |
| El Roundup es ambientalmente seguro. | - En el
medioambiente agrícola, el glifosato es tóxico
para organismos benéficos del suelo y artrópodos
predadores benéficos, e incrementa la susceptibilidad
a enfermedades de los cultivos. - El uso de glifosato en forestación y agricultura genera efectos indirectos perjudiciales en pájaros y pequeños mamíferos al dañar su provisión alimenticia y su hábitat. - El contenido de POEA en el Roundup es letal para los renacuajos de tres especies de sapos terrestres y arbóreos en Australia. El gobierno australiano prohibió es uso de estos productos cerca de aguas. - Dosis sub-letales de glifosato provenientes de la deriva dañan las comunidades de plantas silvestres y pueden afectar algunas especies situadas hasta a 20 metros del fumigador. - El uso de glifosato en zonas arables ocasiona acronecrosis o gangrena regresiva en árboles perimetrales. - El glifosato promueve el crecimiento poblacional de un caracol acuático que es el huésped intermedio de fasciolosis hepática en mamíferos. - La degradación del glifosato por microorganismos en el agua puede estimular los efectos eutroficativos. |
| El Roundup es rápidamente inactivado en el suelo y el agua. | - El glifosato
es muy persistente en el suelo y los sedimentos. - El glifosato inhibió la formación de nódulos fijadores de nitrógeno en trébol durante 120 días luego de su aplicación. - Residuos de glifosato fueron hallados en lechuga, zanahoria y cebada cuando fueron plantados un año después de la aplicación de glifosato. - Los fertilizantes en base a fosfatos pueden inhibir la degradación en suelo del glifosato. |
| El Roundup es inmóvil y no percola en los suelos. | - El glifosato
puede desorberse fácilmente de las partículas
del suelo en un amplio espectro de tipos de suelos. Puede ser
extensivamente móvil y percolar hacia capas más
profundas del suelo. - El glifosato puede ser transportado por partículas del suelo en forma de deriva secundaria. |
| El Roundup no contamina el agua potable cuando es utilizado por autoridades locales sobre superficies duras. | - En Inglaterra, la Welsh Water Company detectó niveles de glifosato superiores al límite establecido por la Unión Europea todos los años desde 1993. El Inspectorado de Agua Potable recomienda que el glifosato sea monitoreado, especialmente en áreas donde es utilizado por autoridades locales sobre superficies duras. |
| Es virtualmente imposible que se desarrolle resistencia a glifosato en malezas. | - En 1996, se descubrió una gramínea forrajera resistente al glifosato en Australia. |
| El desplazamiento de genes desde cultivos transgénicos a especies convencionales o malezas y la transferencia horizontal ocurren a corta distancia y pueden manejarse con facilidad. | - En aquellos cultivos que han sido examinados, las densidades de polen son mucho más altas y sus patrones de dispersión difieren de los de campos grandes en comparación con aquellos constatados en lotes experimentales. La dispersión de polen por el viento sucede a distancias mucho mayores y a concentraciones más altas que las predichas por extrapolaciones a partir de cultivos experimentales. La transferencia genética desde cultivos de oleaginosas transgénicos es inevitable. |
| Los cultivos Roundup Ready reducirán los niveles de utilización de herbicidas. | - Los cultivos tolerantes a herbicidas intensificarán e incrementarán la dependencia del uso agrícola de herbicidas más que conducir a reducciones significativas. Una variedad de herbicidas tendrá que ser reintroducida para controlar voluntarios glifosato-resistentes y malezas resistentes. |
(Fuente: Impactos sanitarios y ambientales del glifosato: Las implicaciones del aumento en la utilización de glifosato en asociación con cultivos genéticamente modificados. Julio de 2001. Informe realizado por David Buffin y Topsy Jewell, miembros del Pesticide Action Network, UK. Tabla basada en datos de: Monsanto Company, 1985, Toxicology of Glyphosate and Roundup Herbicide. Monsanto Company, Department of Medicine and Environmental Health, Missouri, USA; Monsanto Company, Web Site: www.monsanto.com., 18th January 1998; Monsanto Advertising Supplements in Farmers?s Weekly, Roundup 91, 7 June 1991, and Roundup 92, 5th June 1992; Pesticide Outlook, Dec. 1997, Royal Society of Chemistry, Vol. 8, No. 6, pp3-4.)
Ya existen estudios científicos nacionales que sugieren la necesidad de una mayor investigación sobre efectos de la exposición crónica al glifosato (xx). Mientras tanto, nuestro país continúa jactándose de los sorprendentes ingresos provenientes del sector agrario, pero evitando la incorporación a los costos el cálculo de los gastos futuros que acarreará el impacto sobre la salud de la población el uso irresponsable de agrotóxicos.
(xx) Epidemiological and clinical status of commercial glyphosate in Argentina. Piola JC, Evangelista M, Ezpeleta DC, Prada DB. Servicio de Toxicología del Sanatorio de Niños (Sertox).Rosario. XIV Congreso Argentino de Toxicología, Mendoza, Octubre de 2005
4. EFECTOS SOBRE LA SALUD HUMANA DE LA DERIVA DE AGROQUÍMICOS DE APLICACIÓN AÉREA.
La deriva de pesticidas es inevitable cada vez que se fumiga. La
magnitud de la deriva es máxima a partir de la fumigación
aérea, en la cual típicamente se pierde hacia la deriva
alrededor de un 40 % del pesticida aplicado. La deriva de aplicaciones
aéreas rutinariamente es constatada a cientos de metros del
sitio de aplicación, y puede llegar a varios kilómetros.
Incluso la fumigación terrestre puede derivar a distancias
considerables.
Los efectos de la deriva sobre la salud humana son difíciles
de investigar, aunque existen varios estudios que documentaron problemas
sanitarios vinculados a este tipo de exposición. La deriva
ocurre en todo lugar y momento en los que se utilizan pesticidas
mediante aplicación aérea. La magnitud de deriva puede
variar entre un 5 y un 60 % aunque se estima que alrededor de un
40% de una aplicación aérea de pesticidas abandona
el "área blanco". Varios pesticidas de extenso
uso se encuentran con frecuencia muy lejos del sitio de su aplicación
y en concentraciones bastante mayores a los niveles de exposición
aguda o crónica considerados "seguros" por las
agencias reglamentadoras. Para que las agencias encargadas se responsabilicen
de velar por la salud pública a través de una reducción
y eliminación del uso de los pesticidas susceptibles a la
dispersión en el aire, recordemos algunos hechos:
El movimiento de cualquier pesticida (insecticidas, herbicidas,
fungicidas, etc.) por el aire lejos de su sitio de aplicación,
se considera dispersión e incluye rocío, polvos, pesticidas
volatilizados o en estado de vapor, y partículas del suelo
contaminadas. A veces la dispersión es obvia porque toma
la forma de una nube de gotitas o polvo durante la fumigación,
o a veces se presenta como un olor desagradable después de
la fumigación. A menudo es insidiosa, invisible e inodora,
y puede persistir durante días, semanas o hasta meses después
de la aplicación debido a que las sustancias químicas
volátiles se evaporan y contaminan el aire.
La definición reglamentaria de la dispersión en el
aire excluye entre el 80 y el 95% de la dispersión total
de los pesticidas volátiles. El fallo más obvio en
el proceso reglamentario para controlar la dispersión en
el aire, es que utilizan una definición demasiado restringida
sobre la dispersión de los pesticidas. Esta definición
no incluye la dispersión en todas sus formas en el aire,
y en algunos casos comprende menos del 5% del total de los pesticidas
que son acarreados por el aire fuera del sitio de aplicación.
Actualmente, definen la dispersión como el movimiento de
los pesticidas en el aire a un sitio ajeno a su aplicación
y que ocurre durante e inmediatamente después de su aplicación.
Sin embargo, datos de monitoreo indican que en el 45% de los casos
de los pesticidas aplicados diversos países, la mayoría
de la dispersión ocurre después de la aplicación,
cuando los pesticidas se volatilizan (evaporan). Los datos de monitoreo
demuestran que la concentración de los pesticidas en el aire,
alcanza su nivel máximo entre las ocho a 24 horas después
de iniciarse la aplicación y después bajan tras un
período de varios días hasta varias semanas.
A pesar de la necesidad de aplicar controles durante la fumigación
para reducir la dispersión en el aire asociada con la aplicación
de los pesticidas, estos no son suficientes para controlar la dispersión
que ocurre después de aplicar pesticidas volátiles.
Para encarar adecuadamente todos los efectos dañinos causados
por la dispersión de los pesticidas en el aire, se debe regular
la dispersión despues de la aplicación tal como esta
se regula durante la aplicación.
Los
controles de la dispersión son ineficaces
El lenguaje que se utiliza en las etiquetas de los productos pesticidas,
no contribuye a un control adecuado de la dispersión en el
aire durante la fumigación.
En el año 2000, la U.S. EPA norteamericana comenzó
un proceso para que las etiquetas fueran más consistentes
con todos los productos y, en un principio, se basó en medidas
para proteger la salud, prohibiendo, a través de las etiquetas,
que la dispersión de los pesticidas en el aire alcanzara
a las personas, a los edificios ocupados por personas, a las propiedades
y los sitios ajenos al campo fumigado. Desgraciadamente, la agencia
produjo una enorme ambigüedad al declarar que un nivel bajo
de dispersión, el cual no definieron, es inevitable y así
aceptable.
La
legislación vigente no regula la mayoría de la dispersión
en el aire que ocurre posteriormente a las aplicaciones de pesticidas
La dispersión de los pesticidas en el aire resulta en muchos
casos de envenenamiento cada año. Entre los años 1997
y 2000, la dispersión de los pesticidas en el aire causó
la mitad de todos los casos reportados de envenenamiento por pesticidas
relacionados con su uso en la agricultura, así como la cuarta
parte de todos los casos reportados de envenenamiento por todos
los usos de pesticidas. Muchos de los casos de envenenamiento causados
por la dispersión de los pesticidas en el aire no se reportan,
porque ni la víctima, ni el médico, relacionan los
síntomas con el uso de pesticidas. En otros casos, el médico
no presenta el informe o la persona afectada no acude a o no cuenta
con los recursos económicos para la atención médica
necesaria.
Diversas
enfermedades crónicas están vinculadas con la deriva
de pesticidas.
La patología aguda proveniente de la deriva no es fácil
de soslayar, especialmente cuando involucra a comunidades y amplio
número de trabajadores rurales. Pero la mayoría de
consecuencias de la deriva de pesticidas es silenciosa, y desconocida
para el público general. La mayoría de exposiciones
a partir de deriva proviene del uso legal de pesticidas que no resulta
en enfermedad aparente, conduciendo a falsas presunciones de seguridad.
Los problemas de salud más preocupantes son efectos de largo
plazo que no se evidencian hasta luego de meses o años -demasiado
tarde como para identificar la fuente o hacer algo respecto de la
exposición.
Estos efectos crónicos incluyen el cáncer en niños
y adultos, y problemas reproductivos y neurológicos,
entre otros. La mayoría de estudios sobre efectos sanitarios
crónicos de los pesticidas son de gente expuesta a pesticidas
en el lugar de trabajo, tales como granjeros, trabajadores rurales,
fumigadores y formuladores de pesticidas y trabajadores de fábricas
de estos productos. Las exposiciones no ocupacionales y medioambientales
son más relevantes a los riesgos para la salud de la exposición
a la deriva. El presente trabajo reseña los riesgos de vivir
cerca de áreas de cultivo o fábricas emisoras de pesticidas
hacia el entorno, o de exposiciones hogareñas o comunitarias,
sin incluir exposiciones ocupacionales de contacto directo o las
de ingestión accidental o suicida.
El feto en desarrollo, los infantes y niños jóvenes
son los más vulnerables a efectos sanitarios crónicos
de la deriva. Claramente, ellos no intervienen por sí mismos
en la exposición y son afectados por exposiciones no significativas
toxicológicamente en un adulto. El lapso de tiempo entre
la exposición y los efectos adversos crónicos es mucho
más corto en los niños. No suelen tener otras exposiciones
(por ejemplo, alcohol, tabaco, drogas prescriptas / recreacionales)
que pueden tornar más difíciles de estudiar a los
efectos adversos crónicos en adultos. Sin embargo, los adultos
también son vulnerables, tal como lo demuestran los estudios
citados a continuación.
Cáncer infantil: Los pesticidas son un factor de riesgo respecto de varios tipos de cáncer en niños. Entre los más altos se encuentra el uso parental hogareño de pesticidas, el cual puede incrementar el riesgo de leucemia más de 11 veces (1.100%)10 y el de padecer cáncer de cerebro más de 10 veces (1.080)11. La exterminación hogareña de plagas incrementa el riesgo de linfoma no-Hodgkin (LNH)12, leucemia13, y tumor de Wilm14. Vivir en un establecimiento agrícola aumenta el riesgo de cáncer óseo15 y leucemia16, 17. Tener padres que son granjeros o trabajadores agrícolas incrementa el riesgo de cáncer de huesos15, 18, 19, 20, cáncer cerebral21, sarcoma de tejidos blandos22, y tumor de Wilms23.
Cáncer en adultos: Para adultos, vivir en un área de cultivo donde se utilizan pesticidas aumenta el riesgo de LNH24-27, leucemia24-26, 28, cáncer de cerebro24, 29, 30, cáncer nasal31, cáncer de ovario32, 33, cáncer pancreático34, cáncer rectal en varones34, sarcoma de tejidos blandos27, 35, cáncer de estómago34, 36 y cáncer de tiroides en varones31, 34. Existe un estudio que demuestra un incremento de incidencia de sarcoma de tejidos blandos y cáncer tiroideo en hombres viviendo cerca de una fábrica emisora de contaminación aérea de pesticida37.
Trastornos reproductivos: Los efectos sobre la reproducción son difíciles de estudiar ya que la madre, el padre y el niño en desarrollo se hallan todos en riesgo. La mayoría de estudios sobre trastornos reproductivos están hechos respecto de mujeres expuestas laboralmente durante el embarazo, o de hombres expuestos ocupacionalmente. Estar embarazada y vivir en un área de uso intenso de pesticidas aumenta el riesgo de padecer labio leporino y paladar hendido38, malformaciones de reducción de miembros39, y defectos del tubo neural (espina bífida, anencefalia)40, y cualquier tipo de malformación congénita43-45. Aún si la madre no está expuesta a pesticidas, el desempeño del padre en trabajos agrícolas puede incrementar el riesgo de labio leporino / paladar hendido40, hipospadias, o cualquier tipo de malformación congénita43-45.
Muerte neonatal: La exposición medioambiental a pesticidas puede aumentar el riesgo de que los bebés nazcan muertos. Las madres que viven en áreas de utilización de pesticidas42, 46, 47, o cerca de una fábrica de pesticidas48, o que utilizan pesticidas en el hogar49, 50 se hallan en riesgo incrementado.
Aborto espontáneo: Muchos pesticidas son embriotóxicos o fetotóxicos en animales, aumentando el riesgo de muerte prematura del embrión o feto en humanos. Un alto porcentaje de concepciones humanas normales termina en un aborto espontáneo, haciendo difícil el estudio de impactos de tóxicos medioambientales. Un período menstrual intenso o la falta de un período pueden no ser reconocidos, menos aún documentados, como un aborto espontáneo. Se constató un incremento en el riesgo en dos incidentes de exposición comunitaria de gran repercusión: la ingestión de granos de trigo tratados con hexaclorobenceno en Turquía en la década del 50'51, y un accidente fabril en Bohpal, India52. Varios estudios muestran un incremento en el riesgo si el padre, no la madre, es expuesto a pesticidas en floricultura53, en campos de algodón54, o como un fumigador agrícola55, 56.
Trastornos de la fertilidad: Hubo mucho interés en los efectos de los pesticidas sobre la fertilidad, especialmente sobre los recuentos espermáticos. Los estudios disponibles al respecto se relacionan sólo con trabajadores ocupacionalmente expuestos. No hay ninguno relevante a exposiciones por deriva.
Enfermedad
neurológica: La mayoría de pesticidas son neurotóxicos
y pueden dañar el cerebro y los nervios. La enfermedad neurológica
más frecuentemente vinculada con la exposición a pesticidas
es la enfermedad de Parkinson, un trastorno de una zona específica
del cerebro (los ganglios basales). La mayor parte de los estudios
en humanos son de trabajadores expuestos ocupacionalmente, especialmente
a herbicidas. Existen informes sobre mayor riesgo de Parkinson a
partir de exposición hogareña57, de vivir en un área
rural58-66, o del consumo de agua de pozo63, 64, 67-70. Sin embargo,
algunos estudios también describen reducción del riesgo
o no asociación con residencia rural71 o uso de agua de pozo71,
72.
Un área de investigación emergente es el estudio de
los pesticidas como factores de riesgo para otras enfermedades neurológicas
tales como atrofia sistémica múltiple73, esclerosis
lateral amiotrófica (ELA, enfermedad de Lou Gehrig)74 y demencia
senil o enfermedad de Alzheimer75. No existen trabajos sobre los
pesticidas como factores de riesgo para trastornos del desarrollo
en niños tales como el autismo, la parálisis cerebral
y el retardo mental severo, pese a que el interes investigativo
está creciendo
Los
niños están expuestos a un mayor riesgo
Los fetos en gestación, los bebés y niños jóvenes
son los más vulnerables a los impactos sobre la salud de
la exposición a agrotóxicos. Los chicos todavía
están creciendo y desarrollándose, y son menos capaces
de detoxificar sustancias químicas tóxicas. Un dicho
fundamental de la medicina pediátrica en que "los niños
no son pequeños adultos". Esta observación es
especialmente relevante a la discusión de la exposición
infantil a pesticidas. Los chicos están en riesgo frente
a exposición de pesticidas de diferentes fuentes y a niveles
diferentes que los adultos en un mismo escenario de exposición.
Los niños juegan sobre el piso y se llevan sus manos y objetos
a la boca, pudiendo ambos estar recubiertos de una capa de polvo
y suciedad contaminados con pesticidas. En virtud de que los niños
respiran más aire, comen más alimentos y toman más
agua por kilo de peso corporal que los adultos, se hallan expuestos
a cantidades relativamente mayores de pesticidas. En un estudio,
se constató que los niveles de organoclorados en la descendencia
varían directamente con la edad de la madre (Lackman y col.,
1999), apuntando a la exposición materna histórica
cumulativa como el mayor de los componentes del total de la exposición
del niño. Para los chicos, la vía principal de exposición
para estas sustancias es a través de la ingestión
a partir de la leche y la dieta (Berlin et al.,2002; Fitzgerald
et al., 2001; Koopman-Esseboom et al.,1995; Patandin et al., 1999;
Sauer et al., 1994).
Muchos
riesgos sanitarios todavía son desconocidos
Todavía es mucho lo que no sabemos sobre los problemas de
salud que pueden resultar de la exposición a pesticidas.
La mayoría de pesticidas nunca han atravesado una evaluación
de riesgo sobre seres humanos. Y sabemos que esto es algo que ninguno
querría, aunque también recientemente se desató
una polémica en los EE.UU. debido a un programa de la EPA
que estaba a punto de pagarle 1.000 dólares a cada familia
de niños que serían expuestos a pesticidas y videofilmados
durante dos años. Aún así, los lineamientos
de evaluación de riesgos de la EPA no requieren la observación
de diversas zonas álgidas de testeo tales como la neurotoxicidad
del desarrollo o la disrrupción endócrina. Tampoco
es evaluada por esta agencia norteamericana la exposición
múltiple, o sea, a varios pesticidas diferentes simultáneamente,
aún cuando este tipo de exposición ocurre con suma
frecuencia. Por otro lado, los ingredientes no activos en las fórmulas
comerciales de pesticidas (llamados "ingredientes inertes")
también pueden ser dañinos, y no son identificados
en las etiquetas del producto.
Es
necesario establecer una franja de protección sanitaria mucho
más amplia
Consecuentemente con la información compilada en el presente
estudio, la discusión respecto de cuán extensa debe
ser la zona de protección sanitaria debe partir de un enfoque
que mida su efectividad en términos de la mayor precaución
posible.
Una de las mejores maneras de empezar a comprender las complejidades
que ello implica es comenzar por una revisión de falencias
e insuficiencias en los criterios vigentes. Hasta ahora, la determinación
de una extensión razonable se basa en dos tipos de datos:
1. la magnitud de deriva desde el último surco tratado teniendo
en cuenta la dirección del viento y
2. las características toxicológicas de los pesticidas
utilizadas conjuntamente con los niveles de exposición considerados
tolerables.
Dando por sentado el cumplimiento de la prohibición de aplicación
de productos agroquímicos ubicados dentro de la clasificación
toxicológica como Clase A, o en la denominada 1a y 1b de
acuerdo a las disposiciones nacionales, algo imposible de concebir
dada la evolución del patrón nacional de uso de sustancias
prohibidas debido a la aparición de malezas resistentes al
glifosato (paraquat, por ejemplo), la evaluación del impacto
sanitario de sustancias permitidas se basa en niveles de exposición
aceptables por constituir una certeza razonable de no dañinos.
Tradicionalmente, el nivel de exposición tolerable se denomina
"dosis de referencia", y representa el "NOAEL"
(No Observable Adverse Effect Level, nivel de efecto adverso no
observable) dividido por un factor de seguridad de 100. Una vez
determinados los niveles residuales, éstos deben traducirse
toxicológicamente en la magnitud de dosis corporal total.
Dado que la deriva se expresa generalmente como masa de residuos
depositados sobre una superficie dada (en mg/m2), usualmente se
asume que, conocida la superficie corporal de un ser humano, y ya
sea la totalidad o una fracción de su superficie corporal
estuviese expuesta, la división por el peso corporal brindaría
como resultado una dosis en unidades de mg/kg. Estas unidades son
las mismas que se utilizan en la concepción de la dosis de
referencia. Claramente, el estándar protectivo más
conservador sería el de un niño, porque los niños
poseen la mayor área de superficie por unidad de peso corporal.
Obviamente, el cálculo de la dosis de absorción dérmica
de residuos de agrotóxicos resultantes de la deriva se basa
en la eficiencia de penetración dérmica en infantes
para cada producto particular. Pero ya hemos analizado anteriormente
la insuficiencia de este requisito a la luz de los avances científicos
y técnicos al respecto.
Por lo tanto, consideramos inapropiados los estándares toxicológicos
actuales para el establecimiento de la magnitud de la franja de
protección sanitaria periurbana, aún cuando fuese
establecida en 500 m. para fumigación terrestre y 2.000 m.
para fumigación aérea.
5. SUGERENCIAS PARA LA MINIMIZACIÓN DE LA EXPOSICIÓN
HUMANA A AGROQUÍMICOS EN LA INTERFASE AGRO-URBANA
Resulta excesivamente frustrante el hecho de constatar que, pese a que nuestro país cuenta con científicos idóneos y recursos técnicos suficientes para enfrentar esta problemática protegiendo efectivamente la salud de su población y la integridad de su medioambiente, la legislación vigente dista sobremanera de un verdadero resultado protectivo. Son imprescindibles una evaluación y un análisis multidisciplinario de factores ambientales en el origen de la patología humana, que incluyan la implementación de medidas tales como:
-Manejo integrado de plagas.
-Control biológico de plagas.
-Control ecológico de plagas.
-Manejo seguro de agroquímicos
-Estudio del efecto del particulado grueso y otros contaminantes del aire sobre alergias, canceres, distress y otras dolencias.
-Estudio del efecto de la contaminación de las fuentes de agua y suelo.
-Estudios sobre residuos y calidad de alimentos consumidos por toda la población. (suelo sano - planta sana - animal sano - hombre sano).
-Formación de equipos integrados multidisciplinarios donde se estudie paralelamente las causas y efectos de los diferentes factores que inciden sobre el hombre en el sector agropecuario.
-Organización de jornadas específicas para la problemática del sector agropecuario donde interactúen profesionales de las diferentes especialidades relacionados con lo agropecuario, lo alimentario y lo médico.
-Toma de conciencia para iniciar la toma de medidas correctivas, en las cuales el objetivo perseguido será la mitigación de los riesgos ambientales.
(Fuente: Jornada de evaluación y análisis multidisciplinario
de factores ambientales en el origen de la patología humana,
Universidad del Salvador, Ing. Agr. Gustavo Otamendi USAL uds-agro@salvador.edu.ar).
También es imperativo eliminar el uso de los plaguicidas
Categoría I, sustituyéndolos por plaguicidas de menor
categoría toxicológica, prácticas de manejo
orgánico y agroecológico.
Al respecto se brinda como ejemplo la legislación que prohibe
en la Provincia de Entre Rios el uso del 2,4-D, el cual pese a no
integrar la categoría, ostenta efectos sumamente nocivos
sobre la salud humana.
Resolución Nro. 7 de la Secretaría de Agricultura
de la Provincia de Entre Ríos, según Expdte Nro. 402907
de fecha 16 de abril de 2003:
...CONSIDERANDO:
Que la aplicación y uso del herbicida 2-4-D está ocasionando
severos daños en diferentes cultivos agrícolas, forestales
y otros, debido a la alta volatilidad del mismo, en distintos lugares
de la Provincia.
Que los daños provocados se traducen en bajos rendimientos
de en las cosechas, ocasionando pérdidas considerables en
las diversas plantaciones, como así también produciendo
severos daños al medio ambiente, las personas y los bienes,
y ante la necesidad de prevenir futuros daños a terceros...
...Que el uso del componente 2-4-D resulta altamente nocivo, tal
como ha podido constatarse con la documentación respaldatoria
presentada en distintos expedientes administrativos y de los informes
emitidos por la Dirección de Agricultura y Suelos, por la
Dirección de Horticultura y Cultivos Alternativos de la Secretaría
de Estado de la Producción y por el SENASA...
...RESUELVE:
ARTICULO PRIMERO: Restringir el uso y aplicación
del herbicida 2-4-D éster isobutílico del ácido
diclorofenoxiacético hasta el 31 de agosto de 2003, autorizándose
la venta hasta agotar las existencias informadas......
ARTICULO SEGUNDO: Suspender, hasta que SENASA tome
una resolución definitiva, en todo el ámbito de la
Provincia de Entre Ríos, el uso y aplicación del herbicida
mencionado en su aplicación aérea y terrestre a partir
del 31 de agosto de 2003 permitiéndose su reemplazo el uso
y aplicación de la formulación sal dimetilamina del
ácido diclorofenoxiacético únicamente en forma
terrestre respetando las condiciones ambientales y los cultivos
adyacentes, debiendo utilizarse en todos los casos la receta Agronómica.
ARTICULO TERCERO: Serán pasibles de las sanciones
previstas en la Legislación vigente quienes ocasionen daños
al medio ambiente y a terceros e infrinjan la presente Resolución..."
Resolución importante si fuera mas severa y si en algún
caso se respetara el Artículo Tercero.
Y también semejante medida implementada en la Provincia de
Tucumán:
USO DE HERBICIDAS:
EL DECRETO 1610/3
Y LA RECETA AGRONOMICA
MEDIDAS PARA EL EMPLEO DEL 2,4-D Y OTROS HERBICIDAS
INTRODUCCION
Recientemente se firmó el decreto 1610/3 mediante el cual,
se declara de venta restringida e ingreso controlado a la provincia
de Tucumán a los siguientes herbicidas: 2,4-D formulado como
éster, Picloran, Dicamba y 2,4-DB. También prohibe
la aplicación aérea del 2,4-DB y de los ésteres
del 2,4-D.
El decreto de referencia, se inserta en el contexto de la Ley 6291
(Agroquímicos) y realza la figura del Asesor Técnico,
única persona que puede autorizar en Tucumán mediante
la receta agronómica, la venta de estos herbicidas de comercialización
restringida y que son de uso generalizado.
El presente artículo explica los motivos que originaron este
decreto y el rol del asesor técnico. Se realizan también
algunas recomendaciones a los productores para un mejor empleo de
los herbicidas, para prevenir sanciones o medidas extremas tales
como, la prohibición de venta de productos que dañen
a cultivos de terceros.
SIGNIFICADO DE LA RESTRICCION
La Ley 6291 (art. 5º), califica a los fitoterápicos
en dos clases: a) de venta libre y b) de venta restringida. En esta
última clasificación se agrupaban todos los productos
calificados toxicológicamente en las ex categorías
A (extremadamente tóxico) y B (altamente tóxico),
actualmente designadas 1a y1b respectivamente. Además autoriza
(art. 4º), "para prohibir, limitar, restringir o suspender
en el territorio de la provincia la introducción, fabricación,
comercialización, aplicación, etc., de cualquier plaguicida",
que a su juicio afectaren la producción, salud, ambiente
y otros. Por otra parte en su art. 8º establece que el expendio
de agroquímicos y plaguicidas de venta restringida se realizarán
mediante la autorización escrita de un Asesor Técnico,
redactada en una Receta Agronómica.
Los herbicidas ahora declarados de venta restringida, no pertenecen
a las categorías toxicológicas citadas precedentemente.
Su nueva calificación para la venta, se establece haciendo
uso de una facultad otorgada por la ley y no se relaciona con un
peligro para la salud humana, sino a los daños que provocaron
en cultivos sensibles. A partir de esta medida, su venta, dosificación
y sistema con que se los aplica, quedan sujetos a un control técnico.
Para poder confrontar los litros de producto vendido con receta,
con los ingresados a la provincia, es necesario el control de la
entrada de los mismos al territorio (a cargo de las barreras fitosani-tarias)
y que los expendedores y grandes usuarios declaren las existencias
de estos productos. Por ello tales consideraciones forman parte
del nuevo decreto.
TOXICIDAD EN CULTIVOS
En la campaña agrícola 1996-1997 se recepcionaron
en la Dirección de Agricultura denuncias de damnificados,
por los daños ocurridos en sus cultivos provocados por herbicidas
de diferentes tipos. En algunos casos se indicaba la proximidad
del tratamiento, pero en otros (algodón) la sintomatología
observada, característica de los efectos tóxicos del
2,4-D, no correspondía con aplicaciones realizadas en la
vecinidad.
La característica de producir efectos tóxicos en vegetales
sensibles y a distancias considerables del lugar donde fueron aplicados,
es propia (pero no exclusiva) de los productos ahora restringidos
debido a sus características volátiles.
La volatilidad involucra el paso del herbicida al estado gaseoso,
desde el lugar donde se encuentre (abanico de pulverización,
superficie de la hoja o del cultivo, suelo, tanque, etc.) hacia
el ambiente.
Los factores que favorecen la volatilización de un producto
son la temperatura y humedad del aire, tamaño de la gota,
altura de la barra pulverizadora, y el viento. La facilidad para
evaporarse constituye una característica de cada producto
y puede variar según la formula-ción con que se lo
fabrique.
Si el producto es volátil, se difunde por la atmósfera
en cantidades pequeñas pero proporcionales al área
tratada y a la ocurrencia de condiciones climáticas que favorecen
su evaporación. El viento traslada a distancia estos gases,
los que retornan al nivel del suelo disueltos en gotas de lluvia,
nieblas, fijados en partículas de polvo o condensados en
el rocío.
Siendo las corrientes de aire las determinantes del lugar donde
se produce el retorno de un herbicida vaporizado, no resulta inverosímil
encontrar referencias de ocurrencias de daños a distancias
superiores a los 30 km. Los perímetros de protección
(zonas de precaución) que se fijan (figuras 1 y 2), indican
un área de mayor probabilidad para el nuevo contacto, pero
no su límite extremo y no discriminan si corresponden a deriva
o volatilidad. A partir de ese límite conviene que pensemos
en prevenir algún accidente tóxico.
Si se produce o no, un daño en el área de retorno
del herbicida volatilizado, dependerá de la cantidad de producto
difundido en el aire (expresadas en partes por millón) y
de la sensibilidad del vegetal que lo recepciona y absorbe, siendo
ésta también variable según el estadio de crecimiento
en que se ecuentre. De ahí que no todas las aplicaciones
produzcan efectos tóxicos atribuibles a la volatilidad del
herbicida.
El 2,4-D formulado como éster es muy volátil, en condiciones
de clima y aplicación favorables para ello. En grado decreciente
le siguen Picloran, Dicamba y 2,4-DB, pero con mayor actividad tóxica
para ciertos vegetales. El algodón es un cultivo extremadamente
susceptible a los efectos de los herbicidas citados. También
hortalizas como pimiento, tomate, berenjena, zapallo, sandía,
batata, etc., son afectadas por los vapores de aquellos, aunque
no en grado similar al algodón. De ahí la necesidad
de restringir la venta y controlar las aplicaciones de estos productos,
atento al incremento de los casos que representaban la sintomatología
de herbicidas hormonales y que eran denunciados como accidentes
tóxicos en cultivos. En general, existe un incremento en
el consumo de herbicidas en nuestra provincia y específicamente
en el caso del 2,4-D, está rela-cionado con la incorporación
de más de 70.000 has. de cultivos de granos con siembra directa
donde se emplean sus ésteres para la realización de
sus barbechos químicos. Estos tratamientos coinciden temporalmente
con los controles de malezas con 2,4-D que se realizan en caña
de azúcar, donde ahora en buena parte se utilizan sus ésteres
y no la sal amina como se acostumbraba años atrás.
Si agregamos su empleo en el manejo convencional del maíz,
vemos que su uso es generalizado en casi toda la superficie agrícola
de Tucumán configurándose así, un sistema con
altas probabilidades de ocurrencia de casos de toxicidades ocasionadas
por los productos ahora restringidos en su venta al productor.
DAÑOS POR DERIVA DE HERBICIDAS
El movimiento de la gota herbicida resultante de la pulverización
fuera del área donde se encuentra el objetivo buscado (maleza,
cultivo, insecto, etc.) se denomina deriva y es favorecida por el
viento, altura de la barra y tamaño de la gota.
La ocurrencia de daños por deriva de herbicidas es frecuente,
aún en el mismo campo del productor, como consecuencia de
la vecindad de cultivos diferentes o estadios de crecimiento distintos
para una misma especie.
Si se procede con prisa y sin tomar precauciones en la operación
de pulverización y existe algún cultivo vecino sensible
al herbicida aplicado, las probabilidades de que ocurra algún
daño son altas. Resulta desgastante lograr una reparación
económica por el daño sufrido. La noble intención
de cultivar la tierra de ambas partes (damnificado y causante del
accidente tóxico), se traslada al ámbito de estudios
jurídicos y estrados judiciales. Es mejor prevenir que esto
no ocurra.
PREVENCION DE FUGAS DE HERBICIDAS
Ningún productor pulveriza su cultivo para que el producto