Síndrome de Fatiga Crónica... una mirada vegetariana

¿Estás
cansad@ y recién te levantaste de la cama?... ¡Y dormiste
9 horas!.
¿Te duelen la espalda, las piernas, el cuello... y la lista
de dolores continúa?
Entonces podrías padecer del Síndrome de Fatiga Crónica.
Pero, ¿de qué se trata? ... Es un conjunto de síntomas
y signos asociados a un estado de cansancio crónico, es decir
un cansancio que dura varios meses (6 como mínimo).
Si bien la ciencia oficial aún no ha podido establecer las
causas de esta afección, los médicos podemos observar
claramente que este síndrome está asociado fuertemente
al actual estilo de vida. El cual incluye la alimentación;
el tiempo que le destinamos al descanso, a la recreación, a
las relaciones humanas; la contaminación ambiental; etc.
¿Cómo saber si padezco de Síndrome de Fatiga
Crónica?
Empecemos por un breve cuestionario que nos permitirá saber
si tenemos Síndrome de Fatiga Crónica (en este texto,
nos referiremos a él por su sigla, SFC):
Si respondes "sí" a cualquiera de las siguientes
preguntas, podrías tener síndrome de fatiga crónica:
1. ¿Alguna vez te has sentido cansad@ (fatigad@) en forma más
o menos permanente durante períodos mayores a 6 meses, aunque
estés descansando lo suficiente y no estés trabajando
muy duro?
2. ¿Alguna vez visitaste al médico por algún
síntoma o enfermedad, y éste no encontró la causa
de ella?
3. ¿Notaste que ya no rindes lo mismo que antes? Por ejemplo,
hace un año podías trabajar 6 u 8 horas sin cansarte
demasiado, pero ahora sólo rindes la mitad?
4. ¿Presentaste algunos de los síntomas enumerados abajo
durante más de 6 meses?
-
Dolor
de garganta
-
Nódulos
linfáticos doloridos o sensibles en el cuello o axilas
-
Dolor
muscular sin una causa justificable
-
Dolor
que se mueve de articulación a articulación (pero
sin presentar enrojecimiento o hinchazón en ellas)
-
Dolores
de cabeza diferentes a los que usualmente sufres , o dolores en
toda la cabeza
-
Problemas
para recordar lo que hiciste ese día o esa semana
-
Dificultades
para concentrarte, ya sea en el trabajo, la lectura, el estudio,
o simplemente al ver una película
-
Cansancio
por más de 24 horas después de hacer ejercicio (cuando
antes no presentabas este síntoma)
-
Problemas
de para dormir
Las personas con SFC también pueden tener otros síntomas,
éstos, arriba enumerados, son los más frecuentes
La óptica del Naturismo
La Energía Vital
El Naturismo considera que cada persona tiene un monto de Energía
Vital que se expresa a través de las numerosas reacciones químicas,
eléctricas, generación del calor, etc., manteniéndonos
vivos y con la mayor salud posible. Cada uno de nosotros tenemos, por
así decirlo, una cantidad máxima de energía con
la que podemos contar, es decir, que nuestra energía individual
no es infinita e inagotable como a veces creemos.
Además es importante comprender que no es posible aumentar la
Energía vital de un individuo con sobreestimulación o
sobrealimentación. En realidad lo que sucede cuando comemos de
más es que se libera más energía vital para digerir
todo lo que hemos comido, resultando en un mayor gasto y agotamiento...
Entonces... la premisa es CONSERVAR LA ENERGÍA QUE TENEMOS. Y
esto se logra si nos ajustamos a las leyes de la Naturaleza (de nuestra
propia naturaleza y de la del planeta)... logrando un equilibrio entre
los estímulos externos y nuestra propia energía.
Dejando actuar a la propia Naturaleza es cuando podremos recuperar la
salud perdida, y mantenerla, de manera genuina.
Ahora bien... si la actividad física o la alimentación
son estímulos muy beneficiosos y vitales para nosotros... y el
exceso de cualquiera de ambos es perjudicial... ¿cómo
sé cuál es la justa medida?... Bien... Debemos aprender
a prestar atención a nuestras sensaciones y necesidades tanto
físicas como mentales y sociales. Por ejemplo, si al comer, estamos
sintiendo que ya estamos satisfechos, simplemente dejamos de comer.
El Descanso
Nuestro organismo
está preparado para acumular cualquier excedente de energía
y nutrientes que actuará como reserva en casos de necesidad.
Para que el organismo pueda hacerlo, es necesario que le demos la
oportunidad de descansar adecuadamente (obviamente unido a una saludable
alimentación, y otros factores que hacen a una buena calidad
de vida). Durante la actividad consumimos más Fuerza Vital
de la que podemos acumular, esto se invierte durante el reposo y el
sueño, momentos donde el cuerpo almacena más de lo que
gasta.
Los alimentos
y la eliminación de toxinas
Nuestra vida depende de:
1- la NUTRICION adecuada, para nuestra especie, en calidad y en cantidad.
Nuestra alimentación nos debería proveer de todos los
nutrientes necesarios para mantenernos saludables y con energía
suficiente para realizar nuestras actividades cotidianas.
2- el DRENAJE de desechos y sustancias tóxicas (función
llevada a cabo por los riñones, hígado, pulmones, piel).
Aunque nuestra alimentación sea la óptima para nosotros,
se generan toxinas que el cuerpo elimina sin mayores dificultades.
Cuando nos mal alimentamos y estamos rodeados de contaminantes, en
nuestro cuerpo se producen mayor cantidad de toxinas, que, a veces,
el organismo no puede eliminar, provocando enfermedades, que no son
otra cosa que la reacción del organismo por recuperar su salud...
las enfermedades son crisis de depuración.
3- la INERVACION o distribución regular y permanente de la
energía nerviosa a los órganos, tejidos y células
de todo el cuerpo. Esta función es importante para que todos
los tejidos, órganos y células de nuestro cuerpo funcionen
de manera armónica.
Para realizar todas estas funciones el cuerpo necesita de sus reservas
de Energía Vital. Si por nuestra alimentación, estamos
generando demasiadas toxinas, nuestro organismo usará mayor
cantidad de energía para neutralizarlas y eliminarlas. Esto
causa una merma del monto de energía y, por lo tanto, otras
funciones vitales no serán realizadas correctamente.
Manuel Lazaetta Acharán postula en su "Doctrina Térmica"
que: "El sistema nervioso es el motor de la vida. La Fuerza
vital es energía nerviosa y ella depende de la salud de los
nervios. Éstos son nutridos por la sangre. De aquí que
la sangre pura mantiene los nervios sanos. Las impurezas de la misma
trae como consecuencia el debilitamiento de la potencia nerviosa."
Lazaetta Acharán relaciona de esta manera a nuestra alimentación
(y nuestro estilo de vida en general) con el monto de Energía
Vital.
El azúcar blanco
Los azúcares y harinas refinadas son nocivas para nuestra salud
por las siguientes razones:
1- El azúcar refinado (o blanco) rápidamente pasa a
la sangre dando un aumento súbito de la glucemia (cantidad
de glucosa o azúcar que hay en sangre), esto provoca una liberación
de insulina por parte del páncreas con la finalidad de que
la glucosa, que está circulando por el torrente sanguíneo,
pase al interior de las células, con la consiguiente caída
de la glucemia (hipoglucemia). Esto es responsable de estrés
y desequilibrios emocionales debidos a una alteración del metabolismo
energético del cerebro.
2- Generan hábito: la hipoglucemia ocasiona un deseo fuerte
por consumir más azúcares, que a su vez aumenta la hipoglucemia
(por acción de la insulina), creando un círculo vicioso
de adicción que no se presenta al consumir alimentos integrales
(harinas sin refinar y azúcar integral de caña, por
ejemplo)
3- El consumo habitual de azúcar blanco disminuye nuestras
reservas de vitaminas, especialmente las del complejo B, la presión
sanguínea se altera, se desequilibran los lípidos (grasas)
y glúcidos (azúcares) de la sangre, aumentan los niveles
de colesterol, bajan las reservas de minerales, particularmente las
de calcio (provocando caries, osteoporosis y una menor respuesta de
los músculos a los estímulos nerviosos). Demasiada cantidad
de azúcar causa trastornos nerviosos como adormecimientos y
pérdida de la habilidad para calcular y memorizar.
Las grasas
Según la Dra. Sandra Cabot, un 99% de las personas con SFC
está ingiriendo demasiadas grasas saturadas o en mal estado
e insuficientes cantidades de verduras y frutas.
Es fundamental dejar de ingerir la mayor cantidad de grasas saturadas
(la mayoría proviene de los animales), y también regular
la adición de aceite a nuestra comida, para tener una guía,
tendremos suficiente con una cucharada de aceite por día.
La calidad del aceite también es importante (los de primera
presión son los más sanos), pero es muy importante cuidar
a los aceites de la luz y el calor para que no se vuelvan rancios.
Mejor aún, si consumimos los aceites que necesitamos a través
de la ingesta de frutos secos (nueces, almendras, etc. pelados al
momento de comer), semillas, y frutos oleaginosos (como las paltas).
Es bueno recordar
aquí que no podemos prescindir de los aceites, ya que si elimináramos
totalmente las grasas (tanto animales como los aceites vegetales)
al cabo de 4 semanas comenzaríamos a manifestar alteraciones
como piel seca e irritada, eczema, pérdida del cabello, dolor
articular, fertilidad reducida, dificultad en la concentración
y pérdida de memoria, lento índice metabólico
con aumento de peso, reducción de las funciones inmunológicas,
desequilibrio hormonal, degeneración del hígado, fatiga,
problemas circulatorios, enfermedades degenerativas, aceleración
del envejecimiento y alto porcentaje de triglicéridos en la
sangre (los triglicéridos son un tipo de lípidos o grasas
presentes normalmente en el organismo).
¿Cómo puedo ayudarme mientras dura mi recuperación?
-
Es bueno llevar un diario en donde identifiques las horas en que
sientes más energía, para luego planear tus actividades,
en lo posible, para estas horas.
-
Aumenta
sustancialmente el consumo de vegetales y de frutas, así
como reduce el consumo de grasas, sobre todo las animales.
-
Descansa
lo suficiente, si es necesario, intenta dormir una siesta de unos
45 minutos a una hora y media.
-
Deja
de lado el azúcar refinado y los edulcorantes sintéticos
para endulzar tus bebidas y postres, en lugar de eso degusta el
sabor natural de los alimentos, y si por el momento necesitas endulzar
algo, puedes usar azúcar integral de caña o miel.
-
No
consumas sustancias estimulantes cuando te sientes cansad@, sólo
siéntate, realiza algunas respiraciones profundas y relájate...
si fuese necesario, y tienes posibilidad de hacerlo, duerme una
siesta. Recuerda que la sobreestimulación mediante comida,
ejercicio, estimulantes naturales o artificiales, agota la fuerza
vital al alterar el ritmo natural de nuestro organismo.
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Realiza
alguna actividad física que te guste. De esta manera te sentirás
energizad@ tanto física como mentalmente.
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Expresa
tus sentimientos acerca de tu cansancio. Coméntale a los
demás que padeces de Síndrome de Fatiga Crónica,
de esta manera, los que te rodean podrán comprenderte, y
tal vez ayudes a otra persona que está sintiendo los mismos
síntomas que tú padeces a darse cuenta que puede encontrar
un camino para su curación.
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Pide
ayuda a familiares y amigos que puedan brindártela. Es un
buen momento para estrechar tus lazos sociales y abrirte hacia los
demás.
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Una
buena relación con tu terapeuta ayuda mucho en la recuperación,
ya que será quien te ayude en encontrar el ritmo de vida
y la alimentación apropiada para ti. También será
quien te aconseje acerca de cómo tratar cada uno de los síntomas
que presentes mientras padezcas el SFC.
Conclusión
El SFC es una enfermedad, y como tal, es una manifestación
de un desequilibrio que estamos provocando en nuestro organismo.
Ante los síntomas que nos anuncian que estamos padeciendo
este síndrome, tenemos dos opciones: silenciarlos a través
de la toma de medicamentos o tisanas, o escucharlos y comenzar así
a responsabilizarnos en nuestra curación y conservación
de salud.
Todos tenemos el derecho a alcanzar el mayor estado de salud posible...
comencemos a trabajar para ello, cuidándonos, cuidando a
las personas, generando cambios tendientes a preservar la Naturaleza
(con todas sus especies) y a liberar de la contaminación
tanto a los entornos naturales como a las ciudades... está
dentro de cada uno de nosotros la energía para generar este
cambio... ¿lo hacemos?
Andrea Cordone (Médica)
Córdoba- República Argentina
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