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1) En el mundo existen predadores y presas: ¿no somos un depredador más? No. Nuestro
comportamiento está muy lejos de ser la de “otro depredador
más”. Matamos a otros no sólo por necesidad sino que también
por deporte (recreación), para saciar nuestra curiosidad,
por moda, por entretenimiento, por comodidad, y por conveniencia. También
matamos a millones de nosotros mismos por territorio,
bienestar y poder. Muchas veces torturamos y atormentamos
a los otros
antes de matarlos. Llevamos a cabo una carnicería tremenda
tanto en la tierra como en los mares. Ninguna otra especie
se comporta de tal manera. El hombre está destruyendo
el equilibrio natural. A su
vez, la matanza de animales no-humanos es innecesaria,
puesto que los predadores no-humanos matan y consumen
sólo lo que necesitan para sobrevivir. No tienen otra
opción: matar o morir de hambre. Pero, lo que realmente nos separa de los otros animales es nuestra capacidad moral, lo que nos sitúa por encima de la condición de “otro predador más”. 2) Los humanos somos cazadores por naturaleza ¿no se estaría entonces tratando de reprimir un comportamiento natural del hombre? Muchos podemos cuestionar esa suposición de que el humano es un cazador por naturaleza. En muchas sociedades, las personas viven bastante tranquilas, a pesar de no cazar. La realidad muestra que la mayoría de la gente no caza; no porque están reprimiendo su naturaleza, sino porque simplemente no lo desean. Los que cazan, muchas veces muestran conflictos internos sobre ésta, evidenciando que no es tan natural como parece. La caza además, va en contra de una parte más profunda de nuestra naturaleza: el deseo de no hacer daño. Por otra parte, si siguiéramos nuestros instintos naturales, robaríamos, atacaríamos a los demás por celos u envidia, y se podría justificar el acoso sexual y las violaciones. En una sociedad civilizada, contenemos nuestros impulsos naturales, y esto lo hacemos debido a 2 factores: la ley escrita, y la ley de la moralidad. 3) ¿La caza es menos cruel que las granjas factorías? Es cierto
que la caza es menos cruel que la cría intensiva de animales
en granjas factorías. Sin embargo, la caza, como las granjas
factorías, disgrega
familias y causa dolor, trauma, y aflicción tanto
a la víctima como a los sobrevivientes. 4)"Si no se los cazara, habría superpoblacion, por lo que ciervos y otros animales morirían de hambre". El hambre
y la enfermedad son formas en las que la naturaleza desarrolla
la selección natural. Los predadores naturales ayudan
a las especies de las que se alimentan, a mantenerse fuertes,
matando sólo los ejemplares enfermos o débiles. Los cazadores,
en cambio, matan cualquier animal que se les cruce, o
cuya cabeza vaya a quedar bonita en la pared del living.
Por lo general matan animales saludables, importantes
para mantener la población fuerte. Por otra
parte, la caza favorece la superpoblación. Al cerrar la
temporada de cacería, los abruptos cambios en la población,
favorecen el aumento en la tasa de natalidad, al
tener los sobrevivientes, muchos menos competidores. 5) ¿Qué hay de malo con la caza si me como lo que cazo? Lo que
se hace con el cadáver de la víctima, luego de haber sido
asesinada, no reduce su sufrimiento. Además,
los cazadores no solamente infligen daño en aquellos animales
que matan y llevan a casa. Los que no caen muertos, por
lo general sufren de lesiones graves, sumadas al stress
que la caza produce en ellos –constante ruido, miedo y
persecución- que afecta sobremanera su capacidad de alimentarse
adecuadamente, para restaurar las grasas y energías que
necesitan para sobrevivir al invierno. La caza
también interrumpe las migraciones y la hibernación. Para
animales como los lobos, que forman parejas para toda
la vida y tiene lazos familiares muy fuertes, puede dañar
severamente comunidades enteras. 6) ¿Qué pasa con las personas que cazan para sobrevivir? Puede
ser válida la caza en los casos de personas que realmente
necesitan cazar o pescar para sobrevivir, ya que es su
única fuente de alimento. Sin embargo, en la actualidad,
la carne, las pieles y el cuero, no son necesidades elementales
para la gran mayoría. 7) ¿Cuál es el problema con la pesca? ¿Son tontos los peces? Los peces no son “tontos”, es sólo que no pueden hablar. Tienen un sistema nervioso complejo, similar al de otros vertebrados. No son tan inteligentes como los humanos en el sentido del funcionamiento en nuestro entorno sociable y físico, pero tiene gran éxito en el suyo. Estudios comportamentales han revelado que tienen formas complejas de aprendizaje, tales como el condicionamiento operante. Muchos científicos dudan si hay diferencias significativas entre el aprendizaje de los peces y el de las ratas. Mucha
gente que pesca comenta el desafío que existe en la pesca,
el reto entre ellos y el pez (en el tipo de pesca con
caña simplemente).
Esto implicaría que ambos participantes están enterados
del reto, y que tienen un nivel de inteligencia similar. La muerte
provocada –una lenta asfixia ya sea en una red o luego
de una prolongada pelea contra un anzuelo en su boca-
es dolorosa y angustiante para un animal sintiente. Aquellos
que dudan si los peces sienten dolor, deberían preguntarse
porque sus cerebros contienen opióides endógeno y receptores
para éstos, ya que son mecanismos para atenuar el dolor
en vertebrados. Algunas
personas creen que está bien pescar siempre y cuando el
pez sea devuelto al agua. Cuando uno lo piensa, es como
si se estuviera jugando con él. Pero además, este juego,
le quita una cubierta protectora de enfermedades que se
encuentra en sus escamas, puede traer serias complicaciones
si el pez se traga el anzuelo, y aunque no se lo trague,
al quitárselo le deja heridas abiertas muy propensas a
infectarse. Fuente:
PETA
y The
Animal Rights Resource Site
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