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Emisiones de gases de efecto invernadero del sector lácteo
La FAO, por sus siglas en inglés ( Food and Agriculture Organization) una organización específica de la ONU, ha medido la cantidad de estos gases y la verdad es que este informe, sumado al del 2006, La larga sombra del ganado, no deja dudas de la incidencia de estas industrias en el aumento de la temperatura del planeta. A nosotros nos resuena nuevamente, el gran beneficio que tendría la humanidad, si se adoptara en forma masiva, una alimentación a base de vegetales, pero lamentablemente parece que aún no existe una coincidencia en este sentido. Muchas personas descreen que esta situación producirá un cambio climático, el que según los científicos del IPCC (*) ya ha sido declarado como irreversible. Este difícil cuadro de situación empeora las cosas, pues nadie quiere cambiar y nadie se propone firmemente bajar las emisiones de gases de efecto invernadero, la reciente cumbre que se realizó en Copenhague fue un gran fracaso, pues ha significado reconocer el fracaso del protocolo de Kyoto y además no se llegó a ningún nuevo acuerdo internacional, por lo tanto la situación empeora a pasos agigantados. Es fuera de toda lógica que los negocios de unos pocos marquen un destino nefasto para toda la humanidad. Si bien el problema planetario es sumamente grave, la solución es mucho más simple de lo que se supone, tan solo con cambiar la dieta de los humanos se lograría evitar que la temperatura del planeta siga aumentando. Es necesario que los gobiernos de los países del mundo y sus dirigentes tomen conciencia de la gravedad de la situación, y comiencen a trabajar para establecer pautas que sirvan para frenar el aumento de la temperatura global y además para enfrentar la transición hacia un mundo con nuevas necesidades, nos acercamos a la falta de energías derivadas del petróleo, a la falta de alimentos y a la falta de agua potable, lo que producirá tarde o temprano una difícil situación para todos los que habitamos este hermosos planeta que llamamos Tierra. Ante la falta total de reacción de la dirigencia mundial, regional y local, damos a conocer estos datos con la esperanza que los mismos despierten alguna inquietud en quienes tomen conocimiento de esta grave situación. Es preciso definir una posición con respecto a esta difícil situación y comenzar a actuar lo antes posible, las personas individuales no deben esperar que los dirigentes hagan algo en este sentido, pues están dando sobradas pruebas de su inoperancia y de su insensibilidad con este tema, por lo tanto, serán las personas comunes, los habitantes del mundo, quienes deberán tomar las acciones pertinentes para modificar este perverso escenario que la humanidad en tan pocos años ha desarrollado. No hay que esperar grandes decisiones de quienes dirigen los destinos de la humanidad, al contrario, parece que ninguna solución vendrá de esos lados, serán las personas quienes deberán remodelar el sistema, relocalizando objetivos y creando nuevos paradigmas. Nuevos sistemas energéticos, de salud, de alimentación, de transporte, de educación, de justicia y de gobierno deberán ser puestos en marcha para afrontar la transición que se avecina, no será fácil la adaptación, la que dependerá en gran medida de la premura con que se reconozca el problema. Contra más rápido se reconozca la problemática, más fuerte estará la humanidad para enfrentar el desafío del nuevo orden natural. Pensar globalmente y actuar localmente. La actividad humana debe dejar de ser contaminante, cuanto antes mejor, y esto, aunque parezca exagerado, no lo es, y la solución no ofrece alternativas, hay que efectuar cambios radicales en las costumbres, estamos en el límite, o la sociedad deja de contaminar ya mismo o las consecuencias y sus efectos serán cada vez más difíciles de soportar. Aún hay tiempo, no ya para evitar el cambio climático, pero sí para que éste no sea peor.
Considerando solamente la producción, elaboración y transporte de leche a nivel mundial -excluyendo la producción de carne-, el sector contribuye a un 2,7 por ciento de las emisiones antropogénicas mundiales de GEI. En 2007, el sector lácteo emitió 1 969 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) equivalente, de las cuales 1 328 millones de toneladas se atribuyen a la leche, 151 millones de toneladas a la carne de animales sacrificados y 490 millones de toneladas a terneros criados para la producción de carne. La emisión equivalente de CO2 es una medida estándar para comparar emisiones de diferentes GEI. Se calcula que la media mundial de emisiones de GEI por kilogramo de leche y productos lácteos asociados asciende a 2,4 kg de CO2 equivalente. El metano contribuye a la mayor parte del impacto de la leche sobre el calentamiento global, ya que supone en torno a un 52 por ciento de las emisiones de GEI en los países desarrollados y en desarrollo. Las emisiones de óxido nitroso ascienden a un 27 por ciento de las emisiones de GEI en los países desarrollados y a un 38 por ciento en los países en desarrollo. El dióxido de carbono genera más emisiones en los países desarrollados (21 por ciento) que en los países en desarrollo (10 por ciento). El informe de la FAO, Emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del sector lácteo, abarca todos los principales sistemas de producción lechera, desde los rebaños de pastores nómadas a las operaciones lácteas intensivas. Se centra en toda la cadena alimentaria láctea, incluyendo la producción y transporte de insumos (fertilizante, pesticida y pienso) utilizados para la producción lechera, las emisiones en las granjas y las emisiones asociadas al procesado y envasado de leche, así como el transporte de productos lácteos a los minoristas. El margen de error de las estimaciones es de un ±26 por ciento. "Este informe es fundamental para comprender e identificar las oportunidades para reducir el impacto medioambiental del sector lácteo y, al mismo tiempo, proporcionar productos alimenticios sanos y nutritivos", afirmó Samuel Jutzi, Director de la División de Producción y Sanidad Animal de la FAO. La evaluación es parte de un programa en marcha para analizar y recomendar alternativas para la mitigación del cambio climático. El siguiente paso es utilizar un enfoque similar para cuantificar las emisiones de GEI asociadas con otras importantes especies ganaderas, incluyendo el búfalo, las aves de corral, los pequeños rumiantes y los cerdos. La efectividad, bienestar e implicaciones comerciales de las diversas normativas se alcanzarán posteriormente a través de modelos económicos. Está previsto publicar un informe final en 2011. En
su destacado informe de 2006, La larga sombra del ganado, la FAO concluyó
que el 18 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero
se deben al sector ganadero, utilizando un enfoque conjunto del ciclo
vital. El informe final sobre las emisiones de GEI asociadas a la
ganadería empleará el mismo enfoque pero con datos actualizados
y analizando los diferentes sistemas productivos, así como
aportando soluciones para los responsables de las políticas,
productores y procesadores.
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