La
Enfermedad
no es un Mal a Suprimir sino un Beneficio a Comprender

Por el Dr. Edward Bach
La enfermedad, es la consecuencia natural de la falta de armonía
entre nuestros cuerpo y nuestras almas;
y se rige por 'lo similar cura lo similar' porque es la misma enfermedad
la que obstaculiza e impide que llevemos demasiado lejos nuestras
acciones equivocadas, pero al mismo tiempo es una lección que
nos enseña a corregir nuestro comportamiento equivocado, y
a armonizar nuestras vidas con los dictados de nuestras almas.
La enfermedad es el resultado de pensamientos y acciones erróneas,
y cesa cuando actos y pensamientos son puestos en orden. Una vez aprendida
la lección del dolor, del sufrimiento y la desgracia, su presencia
carece de propósito, y entonces desaparece automáticamente.
Otra perspectiva gloriosa se abre entonces ante nosotros, al ver que
la verdadera curación puede lograrse, no repeliendo un error
con otro error, sino reemplazando el error por lo correcto, lo bueno
reemplazando lo malo, la luz reemplazando a la oscuridad.
Y así llegamos a comprender que no es necesario luchar más
contra la enfermedad con la enfermedad; no combatiremos más
a la enfermedad con sus propios productos; no intentaremos más
liberarnos de las dolencias con las mismas sustancias que pueden provocarlas;
por el contrario, recurriremos a la virtud opuesta, que eliminará
el defecto.
Y la farmacopea de un futuro cercano contendrá sólo
aquellos remedios que tengan el poder de proporcionar el Bien; descartando
aquellos cuya única cualidad sea resistir al mal.
En verdad, el odio puede ser vencido por un odio mayor, pero sólo
podrá ser curado por el amor; la crueldad puede impedirse mediante
una crueldad más grande, pero solamente puede ser eliminada
cuando se han desarrollado la benevolencia y la misericordia; puede
perderse u olvidarse un miedo en presencia de otro más intenso,
pero la verdadera cura de todo temor es el coraje perfecto.
Si ustedes analizan las enseñanzas de Krishna, Buda o Cristo,
encontrarán en todas ellas el concepto de que le bien triunfa
sobre el mal. Cristo nos enseñó a no poner resistencia
al mal, a amar a nuestros enemigos, a bendecir a quienes nos persiguen:
esto no responde a 'lo similar cura lo similar'. De la misma forma,
tanto en la auténtica curación como en el desarrollo
espiritual, debemos siempre buscar lo bueno para liberarnos de lo
malo, el amor para vencer al odio, y la luz para dispersar las tinieblas.
Para ello, debemos evitar todo lo tóxico, todas las cosas nocivas,
y utilizar solamente las benéficas y hermosas.
Sin duda Hahnemann, por su método de potentización,
se esforzó por transformar lo erróneo en lo correcto,
los venenos en virtudes, pero resulta más sencillo utilizar
directamente los remedios hermosos y virtuosos."
Las enfermedades orgánicas, tales como nosotros las conocemos,
son un resultado y un producto final; son la última etapa de
algo mucho más profundo. La enfermedad se origina por encima
del nivel físico, más cerca del plano mental, y es enteramente
el resultado de un conflicto entre nuestro Yo espiritual y nuestro
yo mortal.
La enfermedad es pura y exclusivamente correctiva; no es ni vengativa
(karma) ni cruel, sino el medio adoptado por nuestras propias Almas
para señalarnos nuestras fallas; para evitar que cometamos
más errores; para encauzarnos de vuelta por el sendero de la
Verdad y la Luz, del que nunca deberíamos habernos apartado.
Relación entre problemas físicos y fallas del alma
El dolor es el resultado de la crueldad que causa dolor a otros, y
puede ser tanto mental como físico; pero pueden estar seguros
de que si ustedes sufren dolor, es porque alguna acción o pensamiento
mezquino se encuentra presente en sus naturalezas; aléjenlos,
y el dolor cesará.
Si padecen de rigidez o endurecimiento de articulaciones o miembros,
por ejemplo, pueden estar igualmente seguros de que la misma rigidez
está presente en vuestras mentes; se está aferrando
inflexiblemente a alguna idea, algún principio, o quizás
algún convencionalismo que no deberían tener.
Si sufren de asma, o dificultades respiratorias, ustedes están,
de alguna manera, asfixiando a otra personalidad, o les falta coraje
para hacer el bien, y eso los sofoca.
Si se encuentran débiles, o se agotan, es porque están
permitiendo que alguien obstruya la entrada de la energía vital
en sus organismos.
Incluso la zona del cuerpo afectada indica la naturaleza del defecto:
las manos señalan un fracaso o una equivocación al actuar;
los pies, una falla en ayudar a los demás; el cerebro, falta
de control; el corazón, deficiencia, exceso o conducta errónea
en el aspecto afectivo; los ojos, faltas en ver y comprender adecuadamente
la verdad cuando está frente a nosotros. Y así, exactamente,
podemos descubrir la razón y la naturaleza de cada dolencia;
la lección requiere que el paciente efectúe las correcciones
necesarias.
El tratamiento del mañana consistirá esencialmente
en despertar y estimular cuatro cualidades en el paciente:
Y todo su entorno y las atenciones tendrán ese fin, para rodear
al paciente de un atmósfera de salud y luz, que lo aliente
a la recuperación. Al mismo tiempo, los errores del paciente,
una vez diagnósticados, le serán señalados, mientras
se le proporciona la asistencia y el estímulo necesario para
que pueda vencerlos.
Además de esto, se le suministrarán esos excelentes
remedios que han sido divinamente enriquecidos con los poderes curativos,
para hacerle conocer los canales que admiten la luz del Alma, para
que así pueda ser inundado por sus virtudes curativas.
La acción de esos remedios se basa en elevar nuestras vibraciones,
hacernos conocer los canales de recepción de nuestro Yo espiritual,
colmar nuestras naturalezas con las virtudes que necesitamos, y hacer
desaparecer de nosotros el defecto que nos está perjudicando."
Los remedios curan, no atacando a la enfermedad, sino colmando nuestros
cuerpos con las hermosas vibraciones de nuestra Naturaleza Superior,
en presencia de la cual la enfermedad se funde como la nieve bajo
el Sol.
| Paracelso
y Hahnemann nos enseñaron a no prestar demasiada atención
a los detalles de la enfermedad, sino tratar la personalidad,
al hombre interior, comprendiendo que si nuestras naturalezas
espiritual y mental se encuentran en total armonía, la
enfermedad desaparece. |
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Theophrastus
Bombastus von Christian Friedrich Hohenheim ( 1493-1541)
Paracelso
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Samuel
Hahnemann (1755-1843)
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