
¿Ecologistas
que comen carne?
¿Cómo puede ser?
por Lisa Rogers de Toronto
Vegetarian Association
La lógica sugiere que si eres apasionado/a por el medio ambiente,
entonces también eres vegetariano. No hay debate posible, cuanto
más abajo comas de la cadena alimentaria, mejor es para el
medio ambiente. Para aquellos que se preocupan por el calentamiento
global, por la deforestación, por la desertificación,
por la polución del aire y el agua, por la erosión de
las tierras y por la destrucción de los bosques tropicales,
una dieta basada en vegetales es la contribución personal más
importante que se puede hacer para minimizar este tipo de desastres.
Sin embargo, pregunta a algún grupo de ecologistas qué
porcentaje de sus miembros o voluntarios son vegetarianos y la mayoría
te dirán que no son muchos.
Hay varias razones de porqué podría pasar esto. Una
razón posible empieza en el primer "Día de la Tierra".
Merrit Clifton, vegetariano de nacimiento, periodista por largo tiempo
y editor de la revista Animal People, empezó su carrera como
periodista ambiental a los 15 años cuando cubrió su
primer Día de la Tierra en 1970. En aquel entonces el Día
de la Tierra tenía el foco en un acercamiento a una forma de
vida centrada en la ecología. Este concepto fue un desafío
para Washington D.C., Wall Street y para las instituciones ambientalistas.
Merrit recuerda que todos los involucrados en establecer la agenda
en 1970, estuvieron de acuerdo en los tres fundamentos básicos
para cambiar el estilo de vida para llegar a tener un planeta más
sano. Uno de los fundamentos, que todavía nos es familiar,
era el de reciclaje. Otro era el de usar energía renovable.
El tercero, y al que ya no se le presta importancia, era dejar de
comer carnes.
El objetivo no era solamente el de limpiar el agua y el aire, sino
también evitar la polución en primera instancia. Todos
los científicos que hablaron eran ya vegetarianos, y todos
puntualizaron que no hay acción individual que pueda hacer
más por salvar el agua, los combustibles fósiles, las
tierras y los bosques, que abandonar el consumo de carne.
Según Merrit "las organizacionea ambientales formadas
alrededor del primer Día de la Tierra se olvidaron del componente
humano al dejar de lado el vegetarianismo para buscar popularidad,
buscaron atención política entablando relaciones con
los cazadores/conservacionistas, y finalmente dejaron que éstos
fijaran la agenda. 19 años después, en el décimo
Día de la Tierra, el movimiento ecologista había sido
tragado por los viejos come-carne contra los que se oponía
en un principio. Omitiendo una franca oposición al hecho de
comer carne, también han dejado en claro lo poco profundo de
su postura ambientalista".
Merrit nos da otro ejemplo de este tipo de entregas. Un eminente científico
ambientalista, el entomólogo Ron Stecker, argumentó
en Octubre de 1970 cuando estaba tratando de salvar el nuevo centro
de reciclado de la Universidad de San José, que lo mejor que
podía hacer la gente para reducir la cantidad de basura era
convertirse en vegetariana.
En lugar de defender una dieta basada en vegetales, las siguientes
generaciones de voluntarios del centro de reciclaje difundían
que para ahorrar agua se debían poner ladrillos en los tanques
de agua sanitarios, lo cual no funcionaba muy bien ni ahorra tanta
agua como el hecho de comer frijoles en lugar de pollo frito.
Otra explicación para este descuido de los ecologistas es concerniente
a la cobertura mediática en relación a los asuntos ambientales.
Uno pensaría que en los asuntos que cubren el uso de pesticidas,
el calentamiento global, etc, la prensa propondría el vegetarianismo
como una opción para ayudar, pero no lo hacen. No se mencionan
porque cuando un periodista, como Merrit, llama a las grandes organizaciones
ambientales buscando una perspectiva bien informada, ninguna de ellas
menciona el impacto abrumador de la producción de comestibles
basados en carne.
Además, cada organización tiene sus propios mandatos,
ya sea para salvar los bosques tropicales o reducir la contaminación
de las aguas. Para lograr sus metas, necesitan tanto apoyo público
como sea posible. Y piensan que abarcando el vegetarianismo limitarían
drásticamente su mensaje, ya que una minoría de la población
(aproximadamente un 4% en Canadá*) es vegetariana. Sin embargo,
al no abarcar el vegetarianismo limitan su impacto, ya que los bosques
tropicales son muchas veces talados para la cría de ganado,
destinado a los consumidores occidentales, y una porción muy
importante de la contaminación del agua es debida a los residuos
de los animales de cría y las bacterias, que paran en las aguas.
Es una acusación bastante fuerte, sin embargo, porqué
no mencionar la dieta cuando se sugieren acciones para ayudar al respecto.
Los cambios ambientales deben empezar al nivel de los consumidores,
pero esto no puede ocurrir si no están informados.
Si los grupos ecologistas apoyaran al vegetarianismo tanto como como
apoyan el consumo de carne los consejeros del sector cárnico
y lácteo, entonces podríamos esperar un cambio verdadero
en la forma de alimentación de la gente. Esto implicaría,
a su vez, un mejoramiento importante en la salud de nuestro planeta.
Todos hacen lo mejor que pueden, basados en la información
que tienen. Lo que me hace pensar que los ecologistas carnívoros
no han sido bien informados y que si tuvieran una idea al respecto,
adoptarían con gusto una vida vegetariana.
Por favor, ayuden a difundir este mensaje. Envíenlo por email
a sitios ambientalistas y mediáticos. Si conoces algún
ecologista carnívoro invítalo a recorrer nuestro sitio
web. Visita nuestro centro de recursos y nuestro sitio para información
y estadísticas que se encuentran en: "The world's huge
appetite for meat threatens food security" y "The enviroment
factsheet".
* Financial Post Magazine, March 1998
Fuentes:
Ahisma, American Vegan Society, Octubre/Diciembre, 1998
Canadian Nature Federation, un grupo cazador/conservacionista listado
en la web del Earth Day Canada
Greenpeace
World Wildlife Fund
New Vegetarian and Natural Health, Invierno 1998
Vegetarian Living, Septiembre 1994
"Imagina
si un tercio de la tierra agrícola de todo el mundo fuese devuelta
al estado salvaje.
O incluso mejor, dos tercios, que es la cantidad que se destina para
tierras de pasto y cosechas para alimentar al ganado. El planeta daría
un gran suspiro y podríamos hablar genuinamente de mejorías
ambientales.
¿Cómo puede conseguirse? Haciéndose vegetariano
o vegano.
Toda esta tierra sobreexplotada se utiliza para alimentar animales".
- Juliet Gellatley, autora de 'Silent Ark' ('Arca Silenciosa')
y fundadora de 'Viva!'
fuente: IVU - International
Vegetarian Union - www.ivu.org