Delfines
cautivos vs. delfines libres
Libertad
de movimiento
En estado salvaje, los delfines pueden moverse con total libertad.
Su piel y sus cuerpos están adaptados para viajar a grandes velocidades,
y en constante movimiento, llegando a recorrer varios kilómetros
por día. Pueden mantener la respiración bajo el agua durante 20
minutos y pueden sumergirse a profundidades cercanas a los 500
metros.
En
cautiverio, su movimiento está limitado al tamaño del estanque.
Sólo pueden nadar uno cuantos metros antes de chocarse con alguna
de sus paredes. Por estas razones, los delfines cautivos tienden
a nadar en círculos y flotar inmóviles en la superficie.
Vida
social
En la naturaleza, los delfines pasan su vida en compañía de ejemplares
del mismo tipo, formando grandes grupos altamente organizados
llamados, manadas. Algunas manadas consisten de hembras con sus
crías, otras de juveniles, los cuales, suelen abandonar las manadas
de sus madres al alcanzar la madurez y forman las propias. Los
delfines son criaturas muy inteligentes y especialmente sociables.
Pertenecer a una manada es muy importante para ellos, ya que,
es donde encuentran seguridad, amor y compañerismo. Las manadas
se mantienen unidas durante largos años. Los delfines cautivos
son separados de su manada para siempre. A partir de su captura,
los lazos sociales que durante tanto tiempo fueron muy estrechos,
se rompen abruptamente. La mayoría de los delfines son capturados
utilizando una red. Este procedimiento es extremadamente violento,
no sólo para el animal atrapado, sino también para el resto de
la manada que experimenta la repentina y permanente pérdida de
un miembro del grupo.
Relaciones
madre-cría
La relación más íntima que tiene los delfines libres se da entre
una madre y su cría. Estos nadan muy próximos el uno del otro,
en una relación caracterizada por un profundo afecto. Algunos
delfines se mantienen junto a su madre durante 5 años. En los
acuarios, usted se encontrará con delfines que fueron arrancados
de su madre y manada a edades muy tempranas. Estos animales jamás
volverán a encontrarse con ellos.
Agua
En la naturaleza, los delfines viven en agua salada.
En cautiverio, los delfines son confinados en estanques que contienen
agua artificialmente salada mediante el uso de químicos.
Sistema
de ecolocalización
En estado salvaje, los delfines utilizan su sonar (ecolocalización)
para identificar e investigar corales, peces, predadores y otros
delfines. Este sentido tiene la misma importancia para los delfines
como lo tiene la vista para los humanos, ya que les sirve para
orientarse. En cautiverio, los delfines deben restringir el uso
del sonar. No pueden utilizarlo para capturar peces vivos, ya
que son alimentados con peces muertos en forma de recompensas.
Tampoco puede utilizarlo para explorar las profundidades del mundo
submarino ya que no existe tal cosa en los estanques de hormigón
donde se los mantiene cautivos. Por otro lado, el eco que producen
las ecolocalizaciones al chocar contra las paredes del estanque,
aturde a los propios delfines que las producen, atormentándolos.
Privar a estos animales de utilizar este complejo sentido es uno
de los aspectos más dañinos del cautiverio. Es similar a obligar
a una persona a que use una banda sobre sus ojos por el resto
de su vida.
Alimentación
Los delfines libres pasan muchas horas buscando y cazando pescado
en forma cooperativa. Cuando pescan, los delfines sueltan sus
instintos naturales, pueden utilizar su velocidad, su inteligencia,
su sistema de sonar y la habilidad para comunicarse y cooperar
con sus compañeros. Los delfines cautivos, comen peces muertos
y son alimentados de la mano. No sólo no desarrollan la capacidad
de capturar presas vivas, sino que, los que ya la tienen, la terminan
perdiendo.
Aprendizaje
En la naturaleza, la madre le enseña a su cría todo lo que debe
saber: cómo utilizar el sonar, cómo evitar los predadores, dónde
buscar comida, y cómo capturar peces. Otros comportamientos que
aprenden los delfines mediante la imitación de sus congéneres
son el buceo, saltar, remontar las olas, y comunicarse.
En cautiverio, los delfines son entrenados para realizar actos
de circo con el objetivo de llevar a cabo espectáculos con estos
animales. Los delfines dependen completamente de sus entrenadores
para poder alimentarse. Esto otorga al entrenador un poder absoluto
sobre los delfines.
Los entrenadores enseñan a los delfines que cada vez que realizan
un truco correctamente, recibirán alimento. Mediante este sistema
de recompensas, los delfines son entrenados para que naden sobre
sus colas, mojen a la audiencia y ensayen grandes saltos. El entrenamiento
tiene un efecto muy nocivo para los delfines. Mientras aprenden
a realizar actividades antinaturales (esto es, que en estado salvaje
no ejecutarían) como saltar a través de aros y jugar con pelotas,
van olvidando sus comportamientos naturales.
Entorno
En libertad, los delfines viven en un ambiente muy rico. Pueden
disfrutar de las mareas, y las corrientes. A lo largo del día,
escuchan diferentes sonidos, como las olas que rompen contra la
costa, y los silbidos y clicks de sus compañeros. Estos sonidos
y comportamientos del océano, son un aspecto esencial de la vida
de los delfines. En cautiverio, los delfines son mantenidos en
acuarios, centros de entretenimiento, hoteles, shoppings, y espectáculos
ambulantes.
En Suiza, existen delfines cautivos en una discotheque. Estos
animales cautivos jamás volverán a disfrutar de los elementos
básicos de la naturaleza como la lluvia, el agua de mar y capturar
presas vivos. Los únicos sonidos que escucharán serán los ruidos
extraños producidos por los generadores, las bombas de agua, la
música, los entrenadores y el público. Estos delfines deben realizar
varios shows por día, lejos de sus familias y manada, sin motivaciones
y privados de la libertad.
Fuente: International Dolphin Watch
Traducido por Facundo Moyano