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Circos: El show del maltrato animal



El colorido y la parafernalia de los circos distrae la atención sobre el maltrato y abuso de los animales que mantienen cautivos. A pesar de que muchos niños sueñan con poder unirse a un circo, sus animales darían lo que no tienen para poder escapar de éstos.
Si salieran a la luz las atrocidades que se llevan a cabo con los animales en los circos, como las formas de captura, entrenamiento, y “retiro”, inmediatamente perderían todo atractivo.


Sin fondos, no hay diversión

La mayoría de los circos no cuenta con suficiente dinero, por lo que los animales no suelen recibir los cuidados necesarios. Los animales de circo, que en su gran mayoría son muy activos por naturaleza, son forzados a pasar la mayor parte de sus vidas en pequeñas jaulas y únicamente son sacados por períodos de tiempo cortos, para actuar.
El Acta de Bienestar Animal (AWA) exige que los animales enjaulados tengan espacio suficiente para poder estar parados y voltearse. Ni siquiera estas facilidades básicas se cumplen. En sólo un año, los circos Ringling Bros y Barnum & Bailey, fueron denunciados 65 veces por violaciones al Acta de Bienestar Animal.

Un defensor de los animales, que trabajó encubierto en un circo, se sorprendió al descubrir que durante las giras, los animales ni siquiera recibían la cantidad de agua suficiente.
En sus giras, los circos pueden visitar alrededor de 150 ciudades en un año, y una provisión de agua limpia no siempre se encuentra en cada localidad. Como resultado, se limita el agua a los animales, y la limpieza de éstos y sus jaulas se posterga, actuando contra aquellos animales, como los elefantes, que les gusta bañarse (y así lo hacen en libertad) muy seguido. La comida, al igual que el agua, también es limitada.

Climáticamente, el ambiente del circo es muy distinto al del hábitat natural de los animales cautivos. Los calurosos días de verano son una tortura para animales como los osos, mientras que otros, como los leones, sufren sobremanera en los meses de invierno.
George lewis, quien viajó una temporada con el circo Ringling Bros, cuenta: “cuando fuimos a descargar las jaulas de los elefantes, descubrimos que el viaje había sido demasiado agotador para una de las elefantas más viejas, Queen. Se encontraba muerta dentro del vehículo”.
Los veterinarios especializados en animales exóticos, no siempre están presentes o disponibles, por lo que muchos animales han muerto por falta de atención médica apropiada.

Durante el período que los circos están fuera de temporada, los animales son mantenidos en las mismas jaulas donde son transportados o dentro de los camiones. Muy pocos circos tienen los recursos o la voluntad de poner dinero en refugios para estos animales, debido a que este tiempo de descanso es muy corto. Este confinamiento provoca en los animales graves daños tanto físicos como psicológicos.


Actividades anti naturales

El castigo físico viene siendo desde hace mucho tiempo el método clásico de entrenamiento. Algunas especies se adecuan de forma más lenta al ritmo de entrenamiento, por lo que sufren de un gran stress durante las prácticas. Algunos animales son drogados para volverlos más maleables, mientras que a otros se les quitan los dientes. El entrenador de animales, Pat derby, comenta: “después de 25 años, observando y documentando circos, sé que no existen entrenadores bondadosos”. Algunos, como el renombrado entrenador Gunther Gebel-Williams , han sido filmados mientas castigaban a los animales con látigos.

Un empleado del circo Ringling Bros, dió su testimonio de cómo el circo había tratado a uno de sus animales: “era una dulce osa color café que nunca había lastimado a nadie, pero tenía problemas manteniendo el equilibrio en la cuerda floja. En consecuencia, solía recibir tremendos golpes que le propinaban los entrenadores con varas de metal, mientras sangraba y gritaba. Se volvió tan neurótica que constantemente golpeaba su cabeza contra los barrotes de su jaula. Terminó muriendo.”

Un reportero del periódico Hudson News, quien viajó con Ringling bros, escribió un artículo sobre el entrenamiento de un chimpancé. Este decía: “..era repetidamente golpeado con un palo muy pesado. Los golpes podían escucharse desde afuera del predio, y los gritos de éste desde más lejos aún.

Los trucos que los animales son forzados a ejecutar, como osos balanceándose en pelotas, monos manejando motocicletas, y elefantes parándose sobre sus patas traseras, son físicamente incómodos y totalmente anti naturales. Las herramientas utilizadas en los entrenamientos, como látigos, collares de ahorque, y ganchos de metal, confirman esta teoría. Este tipo de actos no educan al público sobre el comportamiento natural de los animales. En el circo sólo se muestra a los animales como feroces o estúpidos.


Las revanchas

Cada vez que tiene la oportunidad, los animales de los circos, muestran su opinión del cautiverio. En 1994, Mike, un elefante africano, escapó en Hawaii, matando a su entrenador e hiriendo a varias personas antes de morir baleado por la policía local. Cinco días antes, Elaine, otro elefante del mismo circo, lastimó a ocho niños y sus padres al derribar una cerca que separaba al público de la arena. También en 1994, Sue, un elefante asiático del circo Jordan, atropelló a su entrenador y lo pisó mientras paseaba a dos niños en su lomo. En mayo de 1993, un entrenador del circo Ringling Bros, murió debido a los daños internos provocados luego de que un elefante lo tiró al piso y se paró sobre su pecho. De hecho, desde 1990, por lo menos 11 personas han muerto y varias otras han sido lastimadas por elefantes mantenidos en cautiverio. A medida que aumentan las víctimas de ambos lados, las personas están empezando a comprender que los animales exóticos no pertenecen a los circos y sus jaulas, sino que deben estar en libertad junto con su familia. El oficial Blaine Doyle, quien tuvo que disparar 47 veces contra un elefante que había escapado mientras paseaba 3 niños, reconoce: “creo que estos animales están tratando de decir que los zoológicos y los circos no son lo que Dios dispuso para ellos”.


Vidas solitarias

Cuando los animales ya no sirven para “actuar”, son confinados en jaulas, vendidos a otros circos, a zoológicos, a cotos de caza privados, como carne “exótica”, y hasta a laboratorios para experimentar con ellos. Por lo general terminan sus días de la misma forma en que transcurrieron siempre, con dolor y miseria.


Una industria que agoniza

A medida que la gente está siendo informada sobre la crueldad que se esconde tras los circos, éstos están encontrando muchas dificultades a la hora de instalar sus carpas. La utilización de animales para entretenimiento ha sido restringida e incluso prohibida en algunos países como Suecia, India, Finlandia, Suiza y Dinamarca. En Inglaterra y Estados Unidos los circos también reciben numerosas restricciones.


¿Qué se puede hacer?

- Abolir los espectáculos con animales aumentará la demanda por artistas y actores humanos. Protesta contra los circos y trata de impedir que se instalen en tu zona.
- No visites circos que utilizan animales. Lleva a tu familia sólo a circos libres de crueldad.
- Haz una mesa educativa y reparte folletos con información.
- Infórmate sobre las normas y leyes locales que protegen a los animales. Haz la denuncia en caso de veas irregularidades.


Fuente: People for the Ethical Treatment of Animals
Traducido por Facundo Moyano




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