
"La curación de heridas,
la desintoxicación, el alivio de la constipación y del
resfrío común, y hasta la estimulación del crecimiento,
son algunas de las propiedades de la Chlorella, un alga unicelular
de agua dulce, que han sido demostradas clínicamente. La Chlorella
también es una excelente fuente de vitaminas, minerales y otros
nutrientes, además de ser muy efectiva en el control de los
malos olores del cuerpo, tanto internos como externos."
He aquí, a continuación, una guía completa de
las múltiples formas en que este antiquísimo organismo
unicelular nos puede beneficiar actualmente.
¿Qué es la Chlorella?
El abundante almacén de plantas y animales de la naturaleza
nos ha provisto de una gran variedad de tesoros biológicos
que sólo esperan ser convertidos en nutrientes y medicinas.
Pero los hombres de ciencia apenas han rascado la superficie en sus
esfuerzos por descubrir los ingredientes preservadores de la vida
contenidos en la flora y la fauna terrestres. Por ejemplo, hay miles
de plantas y animales que no han sido identificados aún en
las regiones más remotas de las selvas tropicales del Amazonas,
ni ha sido examinado su potencial para el bien.
Hasta hace poco el estudio de las plantas medicinales y de interés
nutricional se hallaba en decadencia, puesto que las compañías
farmacéuticas que habían trabajado con tanto empeño
con el fin de aislar de ellas las vitaminas y otras sustancias, desde
la década de 1920 hasta los años 50, volcaron sus energías
en la producción sintética de estos elementos. La razón
de hacerlo así era obvia: las sustancias sintéticas
podían patentarse y producir enormes fortunas para las compañías.
Actualmente, de los ocho mil millones de dólares anuales que
se gastan en medicamentos recetados en los Estados Unidos de Norteamérica,
sólo el 22% corresponde a productos derivados del reino vegetal.
Una de las plantas que han despertado interés entre los investigadores
por sus posibilidades de contribuir al campo de la salud es la Chlorella.
Se cree que esta alga unicelular de agua dulce es una de las formas
de vida más primitiva. Tanto ella como otras especies de algas
verdes son esenciales para la vida por su participación en
el proceso de la fotosíntesis, ya que éste es responsable
de extraer el bióxido de carbono -un gas venenoso- de la atmósfera
y liberar las enormes cantidades de oxígeno que se requieren
para el sostenimiento de la vida. (El oxígeno que respiramos
y que provee la materia prima para la capa de ozono "sin la cual
no sería posible la vida sobre la Tierra -de la Ferrière"
viene principalmente de las algas. Por eso, su consumo, al multiplicarse,
multiplica la siembra y mejora las condiciones de la atmósfera
terrestre).
La Chlorella, de un tamaño aproximado al de un corpúsculo
rojo de la sangre, fue descubierta en 1890 por M. W. Beijernick, un
sabio holandés especialista en microbiología que la
estudió examinando el agua de una laguna, valiéndose
de un microscopio. Su fascinación por el color verde oscuro
de la laguna lo llevó al descubrimiento de la Chlorella, alga
rica en pigmentos verdes de clorofila. (La pequeña célula
verde. Aunque de apariencia muy sencilla, cada célula de Chlorella
es un individuo completo provisto de una estructura bien definida.
Su núcleo de gran tamaño (N) está contenido dentro
de la envoltura nuclear (EN), fuera de la cual se encuentran los cloroplastos
(C) y mitocondrios (M)).
Su nombre se deriva de la voz griega chlorós, que significa
"verde amarilloso", sumado a la terminación latina
de diminutivo ella. Una planta (alga) de Chlorella tiene un diámetro
de sólo 5 micrones, pero es una planta unicelular bien definida,
con un núcleo y todo un complemento de sustancias nutritivas
y promotores de salud.
Algunas especulaciones sugieren que la Chlorella podría ser
el primer eslabón en la cadena alimentarla: como la primera
planta unicelular provista de un núcleo definido dentro de
su membrana celular. Si en realidad fuera la primera planta verde
de la Tierra, las demás formas de vida no habrían podido
evolucionar sin ella.
Algunos creen que durante la época más remota de la
Tierra la atmósfera habría estado compuesta por gases
letales, del tipo del amoníaco, el metano y el bióxido
de carbono. Esta teoría sostiene que las plantas verdes, como
la Chlorella, habrían desempeñado el papel de transformar
ese medio letal en un ambiente capaz de sostener la vida de plantas
y animales.
La Chlorella es una planta tan pequeña que no se la puede ver
sin a ayuda de un microscopio: mide sólo 6 milésimas
de milímetro a lo ancho. Sin embargo se reproduce con suma
rapidez. Cada alga se puede subdividir en cuatro nuevas células
cada 16 a 20 horas. A esa velocidad, se calcula que en sólo
63 días una sola célula sería capaz de generar
suficiente Chlorella como para igualar el volumen de la tierra. Afortunadamente
existen elementos naturales que limitan su proliferación. Para
reproducirse necesita una gran cantidad de luz solar, y cuando la
producción se vuelve excesiva para el espacio disponible, su
capacidad reproductora disminuye automáticamente Gracias a
su rápido índice de crecimiento y al espacio relativamente
pequeño que necesita para desarrollarse, además de su
abundante contenido nutricional, la Chlorella ofrece a los investigadores
un gran potencial para el mejoramiento de la salud. Se ha demostrado
su utilidad en:
-
El
fortalecimiento del sistema inmunológico del ser humano.
-
La
aceleración del proceso de curación de heridas, lesiones
y úlceras.
-
La
protección contra contaminantes tóxicos.
-
La
normalización de los procesos digestivos y la función
intestinal.
-
La
estimulación del crecimiento y la reparación de los
tejidos.
-
La
retardación del proceso de envejecimiento.
-
La
protección contra los efectos de la radiación.
UNA SUPER FUENTE
DE PROTEINA
Dado que casi el 60% de la composición de la Chlorella es proteína,
y en vista de que la puede producir 50 veces más eficientemente
que otros cultivos, esta humilde alga bien podría servir como
una valiosa fuente de proteína en los países en desarrollo
y también en aquellas regiones del mundo donde el exceso de
población está devastando la tierra disponible.
Gracias al reducido espacio que se necesita para cultivarla, la Chlorella
produce alrededor de 98 toneladas por hectárea (40 toneladas
por acre). Esa misma hectárea rinde únicamente una tonelada
y media de fríjol de soya por año, y este cultivo sólo
contiene 39% de proteína. Otros granos comestibles más
populares, como el trigo (10% de proteína) y el arroz (7%),
producen correspondientemente menos proteína por hectárea.
La Chlorella contiene los ocho aminoácidos esenciales, los
constituyentes de la proteína. Su contenido de aminoácido
se compara favorablemente con el de los productos animales, excepto
por su contenido de metionina, que es levemente inferior.
Además, contiene cantidades impresionantes de vitamina C, betacaroteno
(provitamina A), vitaminas BI, B2, B6, B12, niacina, ácido
pantoténico, ácido fólico, biotina, colina, inositol,
ácido paraaminobenzoico, vitaminas E y K. Su composición
mineral incluye fósforo, potasio, magnesio, azufre, hierro,
calcio, manganeso, cobre, zinc, yodo y cobalto. También es
una fuente de ácido lipoico, factor importante para el crecimiento
microbiano. (Ver el completo artículo sobre microflora intestinal
escrito por el Respetable Jñàpika Gurú)
Durante la Primera Guerra Mundial y la Segunda, los hombres de ciencia
alemanes realizaron experimentos con la Chlorella como fuente alimentarla
para tiempos de guerra. Después de la Segunda Guerra Mundial,
el Instituto Carnegie desarrolló un método para cultivar
la Chlorella a escala comercial, a partir de las investigaciones alemanas.
Sin embargo, nunca se materializó la producción en cantidades
industriales, probablemente en vista de la abundancia de alimentos
que hay en los Estados Unidos, sumada a lo difícil de hacer
digeribles los productos de la Chlorella. (Es problema para los necrófagos
pero no para los vegetarianos y menos aún para quienes nacen
vegetarianos que ya muestran cambios morfológicos en sus intestinos
y por supuesto tienen una flora fermentativa, no putrefactiva).
Una razón por la cual la Chlorella ha sobrevivido desde tiempos
inmemoriales es su resistente membrana celular, que la protege contra
toda suerte de peligros. Las mismas membranas, sin embargo, la hacen
de muy difícil digestión para el ser humano. Así,
una valiosa fuente de proteína le había sido negada
por mucho tiempo a un mundo en el cual la mala nutrición es
un problema serio, tanto en los países del Tercer Mundo, como
entre los pobres, los ancianos y los enfermos de los países
desarrollados, y aun entre las personas que, preocupadas por su salud,
se extralimitan con sus dietas.
Durante la década de 1970 una firma japonesa desarrolló
un método para romper las membranas celulares de estas algas
sin quitarlas del producto (el procedimiento Dyno-Milli) - las membranas
celulares rotas constituyen una fuente importante de nutrientes. Este
procedimiento incremento la digestibilidad de la Chlorella en un 85%.
Otros métodos en boga incluyen la decoloración, con
lo que se ha logrado un 50% de digestibilidad.
En la actualidad la Chlorella se encuentra ampliamente difundida como
complemento alimenticio en forma de tabletas, gránulos o líquido,
y es suficientemente digerible como para prescribírsela a los
infantes. Goza de popularidad particularmente entre los pediatras
de Lejano Oriente.
ESTIMULADORA DEL CRECIMIENTO
A comienzos de la década de 1950, el doctor Fujimaki, del Centro
de Investigaciones Científicas de Pueblo, en Tokio, aisló
una sustancia obtenida de un extracto de Chlorella en agua caliente,
mediante el método de electroforesis (movimiento de partículas
suspendidas en agua inducido por una corriente eléctrica).
Se comprobó que esta partícula de Chlorella, desconocida
hasta entonces, era rica en factores nucleicos, y se la denominó
"Factor de Crecimiento de la Chlorella".
Los primeros experimentos con animales jóvenes de laboratorio
(ratas, conejos, cerdos y pollos) demostraron que la adición
de 5 a 10% de Chlorella a la alimentación regular de estos
animales producía en ellos un dramático aumento de peso
y tamaño. Dichos aumentos variaban entre un 10% y un 47% en
comparación con los grupos de control.
El doctor Yoshio Yamagishi obtuvo permiso de las autoridades para
administrar Chlorella a personas voluntarias. Todos eran alumnos saludables
de diez años de edad -22 niños y 18 niñas-, que
estudiaban en la Escuela Primaria de Okuno, en Tokio. Un segundo grupo
de la misma edad y condiciones similares servía de control.
El peso y la altura de todos los niños se registraron a intervalos
regulares. Al término del experimento, en el cual los integrantes
de grupo de prueba recibieron dos gramos diarios de Chlorella (excepto
los domingos) durante 112 días, el promedio de crecimiento
de los varones fue de 2.5 cms. de altura, y un kilogramo de peso.
(Peso real, en músculos y huesos, no como en otros casos, en
grasas y agua -gordura)
Los niños del grupo de control sólo crecieron un promedio
de 1.3 cm. y tuvieron un aumento de peso promedio de 600 gramos.
Las niñas de ambos grupos crecieron un promedio de 2.2 cms.
de estatura; pero las que tomaron Chlorella aumentaron de peso casi
dos kilos, en comparación con las del grupo de control que
sólo ganaron 1.150 kg.
Esta capacidad de favorecer el crecimiento infantil aparentemente
se relaciona con la habilidad que posee la Chlorella para estimular
el proceso de curación en el cuerpo y luchar contra diversos
estados patológicos -probablemente gracias a su contenido de
ácido nucleico más que a cualquier otra causa- que las
mismas sustancias y el mismo proceso que aceleran el crecimiento en
los niños también promueven la reparación de
los tejidos dañados en seres humanos y animales maduros.
¿PUEDE RETARDAR EL ENVEJECIMIENTO?
En vista de que el Factor de Crecimiento de la Chlorella es tan efectivo
en la estimulación del desarrollo de los seres humanos y en
el fortalecimiento del sistema inmunológico para luchar contra
las enfermedades, el doctor Bernard Jensen y otros investigadores
se han preguntado si no se podría aplicar a la Chlorella la
obra pionera sobre el envejecimiento de doctor Benjamín Frank.
Este erudito consideraba que la pérdida de energía y
el deterioro físico asociados con el envejecimiento se debían
a la desintegración creciente de los factores nucleicos (ADN
y ARN) necesarios para mantener las células saludables.
Su teoría sustentaba la tesis de que a medida que avanzamos
en años disminuye nuestra producción de ARN y ADN, tal
vez alrededor de los 20 años. Con el fin de contrarrestar esta
disminución de la eficiencia en la reproducción celular
-que podría, por supuesto, afectar nuestra longevidad-, el
Dr. Frank sometió a sus pacientes a un régimen alimenticio
rico en ADN y ARN. Esperaba un mejoramiento de los niveles de energía
y bienestar a medida que los componentes nucleicos utilizados en la
reparación y el reemplazo de los ácidos nucleicos de
las células. El ADN y el ARN de todos los seres vivos están
constituidos por las mismas estructuras químicas básicas.
El Dr. Frank descubrió que su tratamiento ayudaba realmente
a sus pacientes a recobrar la energía y lucir una apariencia
más juvenil. Además, los problemas añejos de
artritis, pérdida de memoria y estados depresivos comenzaron
a desaparecer. Recomendó el consumo de alimentos ricos en ARN,
como las sardinas (frescas o enlatadas), salmón y otros productos
marinos, legumbres, germen de trigo y vegetales de hoja verde. Se
considera a las sardinas entre las fuentes más elevadas de
ARN: 590 miligramos por cada 100 gramos. (No justificado por ello
su consumo debido a otras consecuencias desastrosas, especialmente
para la vida espiritual que conlleva el consumo de estas).
Con posterioridad a los experimentos realizados por el Dr. Frank,
se ha llegado a comprobar que la Chlorella contiene varias veces más
cantidad de ácidos nucleicos que las sardinas. Se ha informado,
además, que esta alga provee, ácidos nucleicos más
accesibles para el cuerpo humano que los complementos preparados de
fuentes sintéticas.
LA CHLORELLA Y EL SISTEMA INMUNOLÓGICO
El sistema inmunológico es nuestra primera línea de
defensa (El Respetable Jñàpika Gurú prefiere
el termino drenaje pero nos acogemos a lo que aún se acostumbra
para ser mejor entendidos) contra la enfermedad, ya sea ésta
de carácter infeccioso o degenerativo. Únicamente cuando
dicho sistema falla o se debilita, las enfermedades ligeras, como
el resfrío común, o graves, como el cáncer, hallan
entrada al organismo humano. Los estudios realizados demuestran que
la Chlorella suele tener un efecto estimulante muy significativo sobre
el sistema inmunológico.
Un experimento llevado a cabo en 1973 puso de relieve un importante
aspecto de las propiedades inmunoestimulantes de la Chlorella. Las
ratas inyectadas con extracto de Chlorella produjeron macrófagos
(un elemento clave del sistema inmunológico) que revelaron
un incremento de su actividad eliminatoria de partículas extrañas
dañinas.'
Una actividad antitumoral relacionada con la estimulación de
elementos del sistema inmunológico se puso en evidencia mediante
los experimentos expuestos durante una serie de conferencias sobre
inmunología en Francia. Los investigadores llegaron a la conclusión
de que los derivados de la Chlorella utilizados experimentalmente
estimularon la actividad de los macrófagos, así como
la habilidad para la destrucción de células de ciertos
linfocitos. Se ha especulado acerca de que los efectos antitumorales
notados podrían ser "efectos sinergísticos de macrófagos
y células T activados... Pero consideramos que el efecto antitumoral...
depende mayormente del mejoramiento (o restauración) de la
actividad de los macrófagos".
Mediante la administración de extracto de Chlorella se logró
que un grupo de ratas con sistemas inmunológicos deprimidos
artificialmente, se recuperara hasta alcanzar valores casi normales
en la actividad de los macrófagos y la cantidad de células
productoras de anticuerpos. El efecto sobre el tiempo de supervivencia
fue realmente impresionante, puesto que la mayoría de las ratas
no tratadas murieron antes de que sucumbiera la primera de las que
recibieron tratamiento.
En los seres humanos la resistencia del sistema inmunológico
al virus de los resfríos, fue demostrada en un grupo de alrededor
de 1000 marineros japoneses en 1971. Aproximadamente la mitad de los
hombres recibieron una dosis de dos gramos diarios de Chlorella, el
resto no recibió nada. Al terminar el viaje de tres meses de
navegación, los marineros que no habían sido tratados
con la dosis de Chlorella habían sufrido 41% más resfríos
que los que se habían sometido al tratamiento.
Las propiedades antioxidantes de la Chlorella son importantes en el
funcionamiento del sistema inmunológico, y se discuten detalladamente
en la sección correspondiente al betacaroteno, en las páginas
16 al 19.
MEJORAMIENTO DE LA DIGESTIÓN
La desintoxicación de los intestinos y la salud intestinal
también pertenecen al terreno de la Chlorella. El material
de las membranas celulares incluido en los productos naturales de
Chlorella ejerce un efecto altamente importante sobre los intestinos:
posee la capacidad de mejorar la función intestinal, estimula
el crecimiento de bacterias aeróbicas benéficas a la
vez que las membranas celulares se ocupan de la absorción de
venenos en el intestino Y Promueven una peristalsis normal. El tracto
intestinal, particularmente el intestino delgado, se encuentra tapizado
con áreas ricas en linfocitos que, al ser estimulados por la
Chlorella, destruyen a invasores externos, como las bacterias anaerobias.
La peristalsis es la contracción muscular que promueve el avance
de la materia en el interior de los intestinos. Este movimiento normal
previene al organismo contra la constipación, y a la vez desempeña
un papel significativo al impedir que las materias tóxicas
presentes en la materia fecal sean absorbidas por la corriente sanguínea.
(El Respetable Jñàpika Gurú enseña que
el bollo fecal debe estar constituido principalmente por bacterias,
no por celulosa o fibra como otros pretenden. La migración
de las bacterias hacia el recto es parte de el efecto llamado de "peristalsis".
SI debe haber eliminación por lo menos dos veces diarias de
heces fecales).
Al estimular el crecimiento de la bacteria benéfica, la Chlorella
promueve la salud intestinal. Además de prevenir la constipación,
estas bacterias combaten las infecciones, contribuyen a neutralizar
algunas sustancias potencialmente venenosas contenidas en nuestros
alimentos, y hasta fabrican parte de la vitamina B12 que necesitamos.
La habilidad que posee la Chlorella para estimular el crecimiento
de bacterias beneficiosas y para neutralizar los químicos puede
ser usada con gran provecho por las personas que sufren de la infección
de Candida albicans. (Numerosos estudios publicados por el Respetable
Jñàpika Gurú acerca de los beneficios de la clorofila
así lo demuestran).
LA VITAMINA B 12 DE LA CHLORELLA
La vitamina B 12 posee, probablemente, la más compleja estructura
química de todas las vitaminas, y no se halla fácilmente
disponible en la alimentación. Se la encuentra en grandes cantidades
en el hígado de animales vacunos, en las carnes musculares,
y en menor cantidad en la leche y el queso. La Chlorella es una fuente
confiable de vitamina B 12, puesto que contiene más de este
elemento que el hígado. Una cucharada de Chlorella provee el
333% del requerimiento diario de esta vitamina para los adultos. (Requerimiento
según los modernos. Antiguamente se hablaba de otros valores)
La vitamina B12, colabora con el ácido fólico en el
mantenimiento de células saludables, y que en cantidades adecuadas
estos nutrientes promueven un sentido de bienestar.
El doctor Antonio Helmen y sus colegas de la Universidad de Sidney,
Australia, estudiaron los casos de 60 hombres y 60 mujeres que se
habían vuelto vegetarianos. Se encontró que 5% de los
hombres y 27% de las mujeres tenían deficiencia de hierro y
que todos manifestaban un nivel bajo de vitamina B12. (Siempre, en
todos nuestros escritos sobre el tema, hemos insistido, como nos enseño
Nuestro Señor Ferriz Olivares, NO COMAN HARINAS, NO ACEITE
COCINADO, NO MEZCLAR HARINAS -frijoles o lentejas de muy bajo poder
nutricional y muy tóxicos con arroz, pan integral muy tóxico
y de poco alimento con papa, etc.)
LA CHLORELLA Y EL BETACAROTENO
Hay 180 miligramos de betacaroteno en cada 100 gramos de Chlorella.
El betacaroteno tiene la mayor actividad de vitamina A y de factor
antioxidante de todos los carotenoides conocidos. El betacaroteno
posee dos mecanismos potenciales para disminuir la carga de radicales
libres en el cuerpo, además de ser uno de los más poderosos
neutralizantes de oxígeno singular. Posee la capacidad de disipar
la energía del oxígeno singular, e impedir con ello
que esta molécula activa genere radicales libres. También
tiene la habilidad de comportarse directamente como un antioxidante
y eliminar los radicales libres generados por otras reacciones que
no involucran al oxígeno singular.
El betacaroteno sintetizado en la Chlorella puede protegemos de los
daños causados por el oxígeno singular en las reacciones
fotooxidativas. Las personas de piel clara y sensible también
pueden utilizar el betacaroteno para proteger su piel contra los daños
causados por el proceso de folooxidación.
A pesar de que el oxígeno singular se encuentra únicamente
en pequeñas concentraciones en los contaminantes del aire,
constituye un riesgo importante para la salud. El efecto protector
de betacaroteno contra las radiaciones ultravioleta es motivo de un
estudio cuidadoso de parte de]lDr. Andrija Kornhauser, de la Administración
de Alimentos y Medicinas, de Washington, D. C. Sus investigaciones
más recientes fueron discutidas en la conferencia sobre el
betacaroteno llevada a cabo en 1987 en Boca Ratón, Florida.
Teóricamente, una molécula de betacaroteno puede proveer
dos moléculas de actividad de vitamina A. Por eso en la utilización
global del betacaroteno la cantidad diaria requerida se calcula en
la sexta parte de la correspondiente de la vitamina A (retinol). (La
vitamina A es indispensable para formar dientes sanos. Debe consumirse
aceites prensados en frío, EXTRAVIRGEN dice el empaque, y no
cocinarlo, que no reciba calor)
Un estudio efectuado en 1983 demostró que el betacaroteno adicionado
al alimento de los cobayos los protegió de los daños
que les habrían causado los radicales libres de una inyección
de tetracloruro de carbono. Los radicales libres de este químico
tóxico produjeron destrucción de tejido adiposo de los
cobayos que no habían recibido betacaroteno con sus alimentos.
Este experimento y otros trabajos realizados en 1982 demostraron claramente
que el betacaroteno puede servir como antioxidante tanto en el tubo
de ensayo como en el organismo.
La función antioxidante de betacaroteno complementa las demás
sustancias antioxidantes y protectoras tales como la catalasa, la
peroxidasa glutatión, las vitaminas C y E. Como factor antioxidante
y neutralizador del oxígeno singular, el betacaroteno puede
proteger las células de los efectos carcinógenos de
los radicales libres. Aunque todavía se desconoce el mecanismo
exacto de la protección provista por el betacaroteno, la evidencia
epidemiológica sugiere que las personas cuya alimentación
es baja en caroteno tienen una mayor incidencia de cáncer de
pulmón, de estómago, de próstata y de cuello
uterino. También hay evidencia acerca de que las personas que
consumen altos niveles de caroteno desminuyen el riesgo de contraer
alguno de estos cánceres y de morir de cáncer.
El sistema inmunológico del cuerpo es tan susceptible como
cualquier otro de los sistemas a los daños originados por los
radicales libres. Cuando el sistema inmunológico recibe cualquier
clase de daño, puede inhabilitarse para defender al organismo
contra la proliferación de células cancerosas y la eliminación
de células enfermas del cuerpo. Uno de los propósitos
principales del sistema inmunológico consiste en eliminar el
problema antes de que comience. La destrucción de las células
precancerosas es un buen ejemplo de esta función preventiva.
Algunos estudios realizados con animales de laboratorio han demostrado
que el betacaroteno puede actuar como un estimulante del sistema inmunológico.
Con toda la investigación que muestra la capacidad del betacaroteno
para influir sobre la salud humana, ¿por qué no tomar
dosis complementarias de este compuesto o aumentar el consumo de alimentos
que lo contengan?
No cabe la menor duda de que ambas sugerencias sean válidas.
Sin embargo, hay que tomar en cuenta algo que se conoce como sinergia:
lo que ayuda a que uno más uno sean tres
Los doctores Joel Schwartz, Diana Suda y Gerald Shklar de la Escuela
de Odontología de Harvard, dieron a conocer los resultados
de sus investigaciones en 1986, en una reunión de la Academia
Norteamericana de Patología Oral, en Toronto. Pudieron demostrar
el efecto dosis-reactivo del betacaroteno sobre el cáncer de
mejilla inducido en hámster mediante el empleo de un carcinógeno,
7,12-dimeúl-benzotraceno (como se manifiesta en el humo de
tabaco y en el tabaco de. mascar).
También se estudió el efecto del extracto de algas -durante
la misma investigación- y se comprobó que resultaba
más eficaz que el betacaroteno solo. El grupo de Harvard razonó
que sin duda habría otros factores que pudieran dar a las algas
más propiedades antitumorales que las contenidas únicamente
en su betacaroteno. Pero estos resultados deben repetirse en los experimentos
de otros investigadores antes de que puedan ser aceptados sin reservas
por la profesión médica. Han resultado muy alentadores
otros estudios pilotos llevados a cabo con pacientes de SIDA y víctimas
del virus Epstein-Barr, en los cuales se ha utilizado la Chlorella,
que indican su efectividad como estimulante de sistema inmunológico.
Cuando se hayan completado serán una fuente de información
importante.
Durante un congreso sobre el betacaroteno organizado por el Servicio
de Información sobre Nutrición Vitamínica, realizado
en Boca Ratón, Florida, del 10 al 12 de abril de 1987, un buen
número de investigadores descubrieron el valor del betacaroteno
en el tratamiento y la prevención de una variedad de cánceres.
La doctora Marilyn S. Menkes, de la Universidad John Hopkins, de Baltimore,
informó que algunos estudios demuestran que poblaciones con
mayor consumo de betacaroteno evidencian una menor incidencia de cáncer
pulmonar, mientras que grupos con una alimentación inferior
en betacaroteno padecen una mayor proporción de cáncer.
Durante un experimento controlado que involucro a 99 personas afectadas
de cáncer y a 196 voluntarios que no padecían de este
mal, la doctora Menkes y sus colaboradores estudiaron los niveles
de betacaroteno y otros nutrientes hallados en las muestras de sangre.
Descubrieron que las personas con niveles bajos de betacaroteno mostraban
riesgos cuatro veces más elevados de carcinoma de células
escamosas del pulmón que el resto de las personas examinadas.
El doctor Peter Greenwald, del Instituto Nacional del Cáncer,
de Washington, revisó 14 estudios que se realizaban en esos
días para descubrir el papel de¡ betacaroteno y de otros
nutrientes en la posible prevención del cáncer.
Una investigación canadiense encabezada por el Dr. Hans F.
Súch debería interesar a la gran cantidad de jóvenes
que mascan tabaco actualmente. Tanto él como sus colegas del
Centro de Investigación del Cáncer de Columbia Británica,
descubrieron que la administración de betacaroteno (o betacaroteno
y vitamina A) reduce notablemente la aparición de células
cancerosas de los usuarios de rape (polvo de tabaco) en Canadá,
de los masticadores de tabaco y nuez de betel en la India, y de los
"fumadores al revés"', de las Filipinas. Los dentistas
de los Estados Unidos informan de un alarmante aumento de cáncer
de labio y de boca entre sus pacientes que mascan tabaco o toman rapé
(se frotan polvo de tabaco en las encías).
El Dr. Frank L. Meyskens, Jr., del Centro Cancerológico de
Arizona, declaró que la información epidemiológica
que poseían apoya la hipótesis de que numerosos tipos
de cáncer humano se encuentran asociados con la alimentación,
y que los experimentos de laboratorio demuestran que el cáncer
puede prevenirse mediante la alteración de la dieta, o por
medio de la complementación farmacológica con ciertos
agentes.
Uno de estos agentes, aseguró, es el betacaroteno. Se trata
de algo especialmente promisorio porque: (1) Existe una fuerte relación
inversa entre algunos tipos de cáncer y el consumo de betacaroteno,
como lo revelan diversos estudios; (2) el betacaroteno es útil
como agente de prevención de cáncer en experimentos
realizados con animales; (3) es un potente antioxidante; (4) se encuentra
disponible en fuentes vegetales y como medicamento, (5) tiene un índice
muy bajo de toxicidad, aun en dosis elevadas.
LA CHLORELLA Y LA CLOROFILA
Ya dijimos anteriormente que el término Chlorella significa
"pequeña verde". La palabra Clorofila quiere decir
"hoja verde" (phyllon "hoja"), y este elemento
es lo que le da a la Chlorella y a todas las plantas verdes tanto
su color característico como su habilidad para elaborar energía
a partir de la luz solar.
La Chlorella contiene más clorofila por gramo que cualquier
otra planta terrestre o acuática. Otra alga, la espirulina,
considerada como una buena fuente de clorofila, contiene 7.5 miligramos
por gramo de alga; en cambio la Chlorella tiene un contenido clorofílico
de 30 mg. por gramo (30 gramos por kilo), es decir, cuatro veces esa
cantidad.
"Las algas verdes son las fuentes más ricas en clorofila
del mundo de las plantas; y, de todas las algas verdes estudiadas
hasta ahora, la Chlorella es la de mayor concentración, alcanzando
a veces un nivel de 3 a 5 por ciento de clorofila", dice el doctor
Bernard Jensen. "Los complementos de Chlorella pueden apresurar
el procedimiento de limpieza de los intestinos, el torrente sanguíneo
y el hígado, gracias a su gran aportación de clorofila.
En adición a esto, el misterioso Factor de Crecimiento de la
Chlorella apresura el proceso de recuperación de cualquier
hígado dañado"."
Agrega que, aunque las hojas verdes de las verduras son una fuente
de clorofila, contienen menos de 0.5 por ciento de esta sustancia.
La alfalfa, de la cual se suele extraer comercialmente la clorofila,
produce únicamente de 8 a 9 libras de clorofila por tonelada,
es decir, alrededor de 0.2% después de extraída, a pesar
de ser una de las plantas más ricas en clorofila. La clorofila
líquida que se vende comercialmente en realidad no contiene
más que un uno por ciento de esta sustancia.
El contenido clorofílico de la Chlorella es importante, puesto
que significa una notable contribución al efecto de esta alga
en el organismo. Un ejemplo de esto es la manera en que estimula la
formación de eritrocitos (corpúsculos rojos) en la sangre.
Dos investigadores de la Universidad de Liverpool realizaron varios
experimentos con animales de laboratorio. En uno de ellos se administraron
dosis variables de clorofila (refinada o fresca) a algunos conejos
con anemia inducida. Los conejos pudieron convertir la clorofila en
hemoglobina, con la consecuente corrección de la anemia. A
pesar de que la reacción se produjo indistintamente al utilizar
las dos clases de clorofila, es necesario recalcar que el porcentaje
de conversión fue mayor cuando se utilizó clorofila
fresca.
La clorofila es capaz de influir en el crecimiento bacteriano y animal,
el metabolismo y la respiración, la acción hormonal,
la nutrición y el sistema inmunológico. También
acelera la curación de heridas y quemaduras y además
sirve como desodorante. La clorofila ha estado asociada con el control
de los olores por mucho tiempo. Se ha reconocido su efectividad -y
es un asunto documentado- para combatir el mal aliento y los olores
desagradables de las axilas. En los asilos de ancianos, la clorofila
es un auxiliar eficiente para controlar los olores causados por la
incontinencia de orina.
De modo que su alto contenido clorofílico hace que la Chlorella
se comporte como un agente desodorante efectivo. Las personas que
la utilizan como complemento alimenticio a menudo encuentran que los
olores desagradables del cuerpo y del aliento disminuyen considerablemente.
Además, se la puede emplear en el tratamiento de ciertas afecciones
cutáneas que producen mal olor, proveniente de la descomposición
causada por bacterias. En algunos casos de esta naturaleza se ha usado
una solución filtrada de polvo esterilizado de clorofila. Naturalmente,
este procedimiento debe ser indicado y vigilado por el médico;
nunca debe ser administrado por uno mismo.
La primera demostración de la acción clorofílica
como estimulante de la regeneración de los tejidos se llevó
a cabo en 1930, cuando Rollet y Burgi comprobaron que el extracto
de plantas verdes promovía el crecimiento de los tejidos en
cultivos.
En 1943, un grupo de médicos de una escuela de medicina de
Nueva York estudiaron los efectos de una aplicación de ungüento
de clorofila en solución acuosa en una cantidad de casos de
diversos tipos de úlceras de la piel, y descubrieron que la
mayoría de los casos (19 de 25) respondieron favorablemente
al tratamiento. La clorofila produjo un efecto estimulante sobre el
tejido de sostén, promoviendo de este modo una curación
rápida.
Otros investigadores de la década de 1940 informaron de resultados
alentadores, como:
Más de 1000 casos de resfríos y afecciones respiratorias
tratados y curados con clorofila.
20 casos de afecciones de colon tratados con clorofila; la mayoría
de ellos evidenció una mejoría notable.
25% de progreso en la curación de heridas en más de
1300 animales de laboratorio tratados con clorofila.
(Puesto que la clorofila es muy rica en carotenoides, resulta muy
interesante especular acerca de que sus efectos curativos se deben
realmente al caroteno.)
En 1941 el Dr. S. L. Goldberg informó acerca de 300 pacientes
de piorrea (encías sangrantes y dientes flojos) a quienes se
administró clorofila, que experimentaron un progreso notable.
La estomatitis de Vincent -infección de las encías que
ocurre a menudo en personas afectadas de estrés, y agravada
por una subyacente deficiencia severa de vitamina C- también
fue tratada con clorofila por el mismo facultativo. El tratamiento
consistió en utilizar una solución de clorofila como
enjuague bucal, por lo menos dos veces diarias y la aplicación
de clorofila entre los dientes y en las encías tres o cuatro
veces al día. La aplicación puede hacerse con un gotero
común. (El respetable Jñàpika Gurú enseña
a sus discípulos a frotarse los dientes con el dedo índice
remojado en aceite extravirgen con CHLORELLA; esto hasta que rechinen
los dientes y entonces usar hilo dental y practicar una cuantas veces
el Vamana página 461 del YUG YOGA YOGHISMO en traducción
del Dr. Ferriz Olivares)
Goldberg notó que las aplicaciones de clorofila produjeron
el fortalecimiento de los dientes, el cese del sangrado de las encías,
y el crecimiento de nuevo tejido en reemplazo del tejido dañado.
(Una adaptación casera de este procedimiento se puede lograr
comprando Chlorella en gránulos o en polvo para preparar con
ella una solución en agua. Se debe utilizar una solución
nueva para cada aplicación. También se puede colocar
polvo de Chlorella en el cepillo de dientes y pasarlo suavemente sobre
las encías. Como en el caso de cualquier otra afección
dental, asegúrese de consultar primero con su dentista antes
de experimentar con tratamientos caseros).
¿Por qué perdió popularidad la clorofila durante,
más de treinta años, a pesar de los éxitos que
acabamos de repasar, además de muchos otros experimentos positivos
que demuestran su efectividad?
La explicación podría encontrarse en las expectativas
frustradas acerca de ella. En 1949 el Reader's Digest publicó
un artículo acerca del "Misterioso poder de la clorofila",
y esta sustancia se puso de moda. Se la adicionaba a toda suerte de
productos, desde los dentífricos hasta los desodorantes y las
medicinas. El problema estuvo en que la clorofila utilizada por los
fabricantes no era pura. Se trataba de una sustancia llamada clorofilina
sodica de cobre, preparada mediante la descomposición de la
clorofila natural anexada a un ion de cobre. Tenía el aspecto
de la clorofila, se tornaba de color verde, y conseguía la
venta de los productos. Pero no se comportaba como la clorofila. La
clorofila natural contiene magnesio en su centro. Cuando se lo sustituye
por un mineral diferente, se obtiene una sustancia de cualidades diferentes.
Cuando los fabricantes, los médicos y el público en
general descubrieron que la clorofila, como ellos la aplicaban a la
industria, no producía los resultados predichos por los investigadores,
perdieron interés en ella y, en consecuencia, en la Chlorella,
que era su fuente principal de abastecimiento.
UN ANTÍDOTO CONTRA VENENOS
El interés que los japoneses han manifestado en la Chlorella
se ha centrado mayormente en sus propiedades desintoxicantes, es decir,
su habilidad para neutralizar o eliminar sustancias venenosas del
cuerpo. Japón, víctima de su catastrófica experiencia
con subproductos nucleares sumada a los graves problemas que padece
por la contaminación industrial -como lo ilustra la aparición
de la enfermedad de Minamata, causada por el mercurio--, tiene una
enorme preocupación por los contaminantes ambientales, razón
por la cual se interesó desde el comienzo en los primeros informes
médicos relativos a los efectos de la Chlorella sobre los contaminantes.
Uno de estos experimentos realizado en Estados Unidos involucraba
la administración del hidrocarburo venenoso clordicón
a un grupo de animales a los cuales se les dio a comer Chlorella de
inmediato. La Chlorella interrumpió la recirculación
del clordicón y lo eliminó de cuerpo de los animales.
Los investigadores concluyeron que la Chlorella era un desintoxicante
potencialmente efectivo, no sólo contra el clordicón,
sino también contra compuestos con propiedades similares, tales
como la dioxina y el BPC [bifenil policlorinado]. (Mucho cloro en
el agua potable, peor en el vapor de agua de los que se bañan
con agua hirviendo y duran mucho en la ducha. Tienen menos "velocidad"
mental de lo que debieran, La CHLORELLA elimina esos venenos. Es diferente
a la spirulina, OJO, es diferente).
La presencia de dichos contaminantes en las fuentes alimentarlas y
en la atmósfera ya se consideraba como un problema que demandaba
una solución urgente. Los informes de los eruditos impulsaron
la investigación en Japón. Pero lo que realmente estimuló
la producción de Chlorella en ese país fueron los estudios
que demostraron la efectividad de esta alga contra la contaminación
radiactiva. Ya en 1950 un trabajo publicado en Experientia, informó
que un grupo de cobayos alimentados con una dieta rica en clorofila
de la CHLORELLA evidenció una resistencia creciente contra
los efectos letales de los rayos X. El ejército norteamericano
repitió los experimentos con iguales resultados.
Un experimento japonés llevado a cabo con animales de laboratorio
fuertemente envenenados con cadmio, demotró que la administración
de 8 gramos diarios de Chlorella a los animalitos aumentaba tres veces
la excreción de cadmio en los excrementos y siete veces por
la orina.
Otro estudio realizado en Escocia en 1986 informó que el cadmio
se acumula en el interior de las algas como resultado de un proceso
doble de captación. La primera fase comprende una rápida
absorción fisicoquímica del cadmio en puntos de fijación
de la membrana celular -Tal vez formados por proteína y/o polisacaridos.
La segunda fase se caracteriza por una captación intracelular
más lenta y continua.
Otro ejemplo de la habilidad desintoxicante de la Chlorella fue revelado
gracias a un experimento en el cual se administró una dosis
letal de cuatro sustancias altamente tóxicas a un cultivo de
levadura de cerveza: mercurio, cobre, cadmio y BPC. Cuando se adicionó
Chlorella a estos venenos la levadura permaneció viva. La Chlorella
también puede neutralizar el efecto venenoso del uranio y el
plomo. Se han llevado a cabo muchos otros estudios que comprueban
la habilidad de la Chlorella para liberar al cuerpo de sustancias
venenosas. Los lectores que se interesen en este tema encontrarán
suficiente material científico que respalde lo que antecede,
en cualquier biblioteca médica seria.
Se considera que el efecto desintoxicante de esta alga se debe tanto
a su contenido clorofílico como a la estructura de su membrana
celular. Por esta razón las membranas de las células
se incluyen en la preparación de la Chlorella para la venta.
(Se debe asegurar de que su proveedor de CHLORELLA le de un tratamiento
adecuado para que la membrana sea digerible).
Las paredes celulares de la Chlorella contienen tres capas. Entre
ellas, la del medio --que es la más gruesa- contiene microfibrillas
de celulosa, mientras que la capa externa muestra un material carotenoide
polimerizado. Este material celular es lo que fija a sí mismo
el elemento tóxico y luego lo elimina del cuerpo. (Además
se sospecha una alta actividad enzimática capaz de hacer que,
incluso los más poderosos venenos no solo se eliminen sino
que se utilicen por el cuerpo!).
En vista del material radiactivo procedente de la explosión
de Chemobyl -que nos acompañará durante cien años
o más, especialmente en extensas regiones de Europa occidental-
(no tomar leche importada de Europa, por favor), y el considerable
aumento de defunciones por leucemia alrededor de muchas plantas nucleares
(la peligrosa contaminación por celulares), sería muy
acertado experimentar con la Chlorella como un posible antídoto.
Ya dijimos anteriormente que el betacaroteno, contenido en gran abundancia
en la Chlorella, protege contra el oxígeno singular, que es
uno de los componentes de la contaminación del aire, y también
contra los perjudiciales rayos ultravioleta del sol (Que pasan debido
al daño en la capa de Ozono, capa sin la cual la vida en el
planeta sería imposible. El cultivo de la CHLORELLA produce
en 24 horas el oxigeno, por hectárea, que un bosque en un año.
Esto remienda el hueco en la capa de Ozono). Esto deja muchas otras
áreas abiertas a la investigación, tales como los daños
potenciales del gas radón.
LA CHLORELLA
NO ES TOXICA
Muchas sociedades han utilizado plantas marinas y de agua fresca como
parte de su alimentación y para aprovechar sus propiedades
medicinales. En China, Korea y Japón se ha hecho uso de ellas
desde 3000 años A. C. (1.000 años antes de la Era de
Piscis). Pitágoras se refirió a varias especies comestibles
en su tesis acerca de la alimentación. También han sido
consideradas como parte regular del régimen alimentarlo de
los Aztecas, vikingos, irlandeses, escoceses, maoríes y muchos
otros isleños del Pacífico Sur. (Era alimento de los
Sacerdotes del Imperio Maya junto con variedades de Maíz tierno.
Los Inkas la comían además con alguna de las 300 variedades
de Quinua o de las 250 variedades de papa que cultivaban y que les
fue prohibido consumir ni cultivar mucho menos, baja pena de muerte,
por los invasores de la Santa Inquisición!).
La comisión seleccionada por la Administración Federal
de Medicamentos para revisar el status de las algas, declaró
que las algas marinas han servido como alimento en el Lejano Oriente
durante siglos, integrando hasta un 25% de la dieta cotidiana del
pueblo.
El Centro de Investigaciones de Huntington estudió la Chlorella
verde y amarilla para descubrir si producía algún efecto
tóxico. Los animales de laboratorio recibieron cantidades variables
como alimento y, aunque nunca se llegó a una dosis tóxica.
En otras palabras, no se descubrió ningún grado de toxicidad
en la Chlorella, ni siquiera en las mayores dosis experimentadas.
Un grupo de voluntarios se sometió a un régimen de comida
en el cual la única fuente de proteína durante tres
semanas fue la Chlorella, sin experimentar ningún efecto adverso.
El envase de la Chlorella generalmente indica el modo de usar este
producto. Por lo común, la dosis recomendada --como complemento
alimenticio- es de una a cinco tabletas (o su equivalente granulado
o en polvo) tres veces por día con las comidas. 5 gramos mínimo
al día
Para efectos de desintoxicación las tabletas o gránulos
deben tomarse con el estómago vacío.
En términos generales hay que contar de tres a cuatro semanas
para que la Chlorella produzca los resultados deseados. Tanto la constipación
como los olores desagradables del aliento y del cuerpo suelen mostrar
una mejoría considerable después de siete a diez días
de uso.
NO ES SPIRULINA
La aparición de tabletas de spirulina en el mercado ha confundido
a algunas personas, que las han tomado por Chlorella. Puesto que el
polvo seco de la espirulina es verde, es difícil distinguir
la Chlorella frente a ésta. Las tabletas verdes, por supuesto,
sólo contribuyen a la confusión del público.
La spirulina tiene su lugar en el mercado de los complementos alimenticios,
pero no hay que confundirla con la Chlorella.
La espirulina es una planta multicelular de forma espiral, mientras
que la Chlorella es un alga redonda y unicelular. La espirulina no
crece en agua dulce; más bien requiere de agua salobre de sabor
desagradable. Además, la spirulina no está dotada de
membranas celulares especializadas, como es el caso de la Chlorella,
ni tampoco es tan elevado su contenido clorofílico. En efecto,
la Chlorella contiene cuatro veces más clorofila que la espirulina.
CASOS CLINICOS
Como ya hemos indicado, la Chlorella se ha utilizado exitosamente
para combatir diversas enfermedades. Tan sólo en el Japón,
más de cuatro millones de personas han hecho uso de la Chlorella
durante los últimos veinte años, prescrita por sus médicos
o tomada por iniciativa propia. Los siguientes casos son estudios
clínicos ilustrativos informados por el Hospital Saito, de
Fukuoka.
Caso No. 1.
Un hombre de 27 años fue admitido en el hospital, con un diagnóstico
de úlcera estomacal y pancreatitis crónica. Durante
los dos últimos años se había quejado de una
sensación de hinchazón y pérdida de apetito.
Poco antes de ser admitido había comenzado a vomitar sangre.
El examen preliminar de rayos X revelaba un duodeno agrandado con
una depresión en la curvatura menor del estómago. El
escrutinio interno con cámara confirmó la presencia
de ulceración en la región afectada. El fluido estomacal
indicaba un alto grado de acidez.
Los médicos prescribieron Chlorella, lo que el paciente tomó
durante 50 días. Después de tres semanas informó
que los síntomas de su malestar habían desaparecido.
Un mes más tarde los médicos descubrieron que la depresión
estaba muy reducida y que la úlcera había comenzado
a sanar. (Nosotros aseguramos que la época de los complementos
vitamínicos del imperialismo de dominación mecanomaterialista
ha terminado. Igualmente la mayoría de los ANTIS se ven reemplazados
ampliamente por la CHLORELLA. La medicina Alópata debe ser
detenida lo antes posible).
Caso No. 2.
El examen médico de un paciente de 45 años reveló
que el hombre sufría de úlcera duodenal e inflamación
crónica del estómago. Desde su nacimiento había
padecido de "estómago débil", pero ahora se
quejaba de dolor intenso y vómitos frecuentes. El examen interno
del estómago, con cámara, reveló una gastritis
hipertrófica. Además, se halló sangre escondida
en su análisis de orina. La administración de Mesaferín
y otros medicamentos no había sido efectiva. Sin embargo, experimentó
una rápida mejoría con sólo siete días
de tomar Chlorella. Sus síntomas habían desaparecido
virtualmente después de 25 días de usar esta alga.
Caso No. 3.
Un paciente de 24 años fue admitido con gastritis crónica
y una severa inflamación de la vesícula biliar. Durante
casi un año había estado quejándose de acidez
estomacal. Cuatro meses de tratamiento con terapia convencional no
habían producido alivio alguno. Un examen con rayos X reveló
una deformación del bulbo duodenal, y la presión resultante
contribuía al dolor. La bilis de la vesícula se mostraba
turbia. Después de tomar durante 40 días las tabletas
de Chlorella que se le prescribieron, los síntomas del paciente
habían desaparecido casi totalmente.
La Clase Externa de Medicina Igushi, de la unidad médica de
la Universidad de Kyushu, recetó tabletas y extracto de Chlorella
a varios pacientes, con heridas y enfermedades de tratamiento difícil.
Una paciente de 39 años afectada de mielitis aguda (inflamación
de la médula espinal), sufría de parálisis y
adormecimiento de las dos piernas. Esta condición había
producido una obstrucción de la vejiga y el recto. A los once
días de reclusión hospitalaria desarrolló úlceras
por decúbito, especialmente en la región sacra, el trocánter
y el talón derecho. Después de seis meses de tratamiento
con antibióticos, vitamina B y otra droga, las úlceras
del trocánter y del talón comenzaron a desaparecer.
Pero las úlceras grandes del sacro persistieron, descubriéndose
además en ellas un granuloma maligno inflamado.
Los médicos decidieron administrarle tabletas de chlorella,
junto con el tratamiento antiguo. Después de 50 días
notaron algo de mejoría en la ulceración del área
sacral. Entonces cambiaron el medicamento a un extracto de Chlorella.
Después de sólo tres días de tomarlo la úlcera
había disminuido a la mitad de su tamaño original, y
también era menor la descarga del granuloma. Además,
la inflamación se había reducido considerablemente.
El doctor Takuma, un pediatra, informó del caso de un bebé
de cinco meses que padecía de una grave erupción del
cuero cabelludo causada por una reacción alérgica a
la lecho de vaca. El infante recibió en sustitución
una "leche" de Chlorella durante 27 días (SE DEBE
DAR CHLORELLA A LOS NIÑOS DESDE EL SEGUNDO DÍA DE NACIDOS
EVITANDO ROTUNDAMENTE LA LECHE DE VACA), durante los cuales no experimentó
ningún efecto secundario negativo, como diarrea u otro. Al
séptimo día de la terapia, la erupción comenzó
a ceder y a los diez días había desaparecido totalmente.
Al día siguiente de volverle a dar leche de vaca, la erupción
de la criatura había vuelto.
Otro niñito de cinco meses alérgico a la leche de vaca
padecía de un sarpullido feísimo del rostro, que le
afectaba las orejas, la frente y las mejillas. Una aplicación
de crema con cortisona había sido inútil. Cuando le
dieron leche de soya (en concepto del Jñàpika Satya
Gurú muy tóxica), los excrementos resultaron líquidos
y llegó a tener de ocho a diez deposiciones diarias. El doctor
volvió a indicar que se le diera leche de vaca y la enfermedad
se agravó. Como con el bebé del caso anterior, la administración
de extracto de Chlorella produjo alivio total de Mullido en diez días
de tratamiento.
En otro hospital, un paciente de 18 años de edad fue admitido
a raíz de un accidente de tránsito. La piel del antebrazo
izquierdo se le había lacerado gravemente durante el accidente
y se le había infectado. Tenía una cortadura abierta
en la cabeza, una fractura de pelvis y varias otras heridas en todo
su cuerpo. Tres semanas de terapia convencional no produjeron curación
alguna en su antebrazo. La mejoría comenzó sólo
cuatro días después de administrarle Chlorella. Al cabo
de tres semanas de tratamiento con esta alga los médicos informaron
que las heridas se habían reducido a tres quintos de su tamaño
original y la granulación que se evidenciaba era benigna. Otras
seis semanas de tratamiento con Chlorella y tres semanas con injertos
de piel dieron como resultado una curación completa del antebrazo.
El Dr. Tchimura, de la Universidad de Toyama, administró 30
tabletas diarias de Chlorella a un grupo de pacientes afectados de
itai- itai, una dolorosísima enfermedad producida por envenenamiento
con mercurio y otros tipos de contaminantes. Informó que los
pacientes con síntomas de segundo grado experimentaron una
reducción del dolor de las coyunturas después de una
semana de esta terapia. También dijo que los pacientes excretaban
cantidades mayores de cadmio que las normales en la orina y los excrementos.
La Chlorella es útil para aliviar la constipación crónica,
según informes del Dr. Saito y otros investigadores. Este médico
recuerda a un hombre de 59 años afectado de parálisis
en las cuatro extremidades, ocasionada por fractura de la tercera
vértebra cervical, complicada por una herida de la médula
cervical. Puesto que no podía caminar, no pasó mucho
hasta que desarrolló una constipación crónica
e inflamación del abdomen. Cada pocos días requería
de un enema. No obstante, con la administración regular de
Chlorella sus deposiciones diarias fueron normales.
Otro paciente, un hombre de 48 años, resultó con cirrosis
hepática, inflamación abdominal e hidropesía.
Se quejaba de gases y constipación. Las tabletas de Chlorella
no sólo mejoraron su apetito, sino que aumentaron la descarga
de gases, y llegó a tener una evacuación regular diaria.
(En estos casos se recomienda tomar ACIDOPHILIUS Y BIFIDOS).
El Dr. Sonoda llevó a cabo un estudio doble de un grupo de
58 mujeres de 45 a 55 años de edad que se quejaban de diversos
síntomas menopáusicos. A la mitad se les dio a tomar
Chlorella y a la otra mitad se les dio un placebo. Informó
que la Chlorella produjo un efecto especialmente notable sobre la
constipación, los sudores y la fatiga. Notó además
que si dos de los síntomas desaparecían rápidamente,
el tercero también era eliminado a corto plazo.
En la Clínica Nutricional de la Ciudad de Tottori, el Dr. Tokuyasu
administró 10 gramos diarios de Chlorella (que contenían
aproximadamente 7 miligramos de hierro) a un grupo de estudiantes
de secundaria con diagnóstico de anemia. Junto con ello les
recomendó un régimen alimentariovegetariano. Después
de cuatro meses de seguir esta terapia, 83% de los estudiantes ya
no padecían de anemia.
CONCLUSIÓN
Es sorprendente que la Chlorella, esta alga tan pequeñita que
puede observarse sólo al microscopio, ofrezca tantos beneficios
para el bienestar de la humanidad. Originalmente estudiada para determinar
su potencial como solución al problema del hambre en el mundo
por su alto contenido proteínico -y su habilidad de producir
su proteína unas 50 veces más eficientemente que otras
cosechas proteínicas-, la Chlorella ha llegado a ser uno de
los mejores complementos alimenticios naturales disponibles.
Aunque los investigadores alrededor del mundo todavía no pueden
determinar las formas exactas en que la Chlorella desintoxica de contaminantes
y sana las heridas -además de restaurar la buena salud a una
variedad de pacientes-, es lógico asumir que lo hace gracias
a otros ingredientes (ENZIMAS) además de las proteínas/aminoácidos.
Además de ser una fuente inagotable de clorofila, lo que en
sí mismo ofrece grandes beneficios a la salud, la Chlorella
es una fuente confiable de vitamina B-12, betacaroteno, vitamina E
y otras vitaminas y minerales esenciales.
Nótese que, a pesar de que una gran parte de las investigaciones
discutidas en esta publicación se llevaron a cabo en Japón,
actualmente se realizan diversos estudios importantes e interesantes
en los Estados Unidos de Norteamérica.
El Factor de Crecimiento que ha sido aislado en la Chlorella confirma
la teoría original acerca del envejecimiento, propuesta por
el Dr. Benjamín Frank. Además, el contenido de ARN en
la Chlorella (varias veces más elevado que en cualquier otro
alimento), ha estimulado un crecimiento más rápido y
saludable en los niños y pareciera ser el mismo proceso que
estimula la reparación de tejidos en los adultos.
Aun los pocos casos de estudio que vimos aquí confirman la
efectividad de la Chlorella como agente sanador de varias clases de
heridas; su capacidad para disminuir algunas de las molestias características
de las mujeres menopáusicas-, sus resultados beneficiosos como
sustituto de la leche de vaca (gran tóxico cuyo uso se debe
comenzar a detener) para los infantes lactantes alérgicos a
la leche, su gran efectividad en la eliminación de metales
tóxicos del cuerpo; su capacidad de corrección del estreñimiento
crónico; su gran ayuda para combatir el resfrío común
(GRAN FUENTE DE VITAMINA C NATURAL); y tantas otras aplicaciones.
Estos resultados no son simples cuentos, habladurías ni testimonios
de usuarios satisfechos. Son los resultados de estudios realizados
bajo los mejores métodos científicos y por algunos de
los investigadores médicos más brillantes que comparten
esta misma preocupación.
REMEDIO UNICELULAR
La curación de heridas, la desintoxicación, el alivio
de la constipación y del resfrío común, y hasta
la estimulación del crecimiento, son algunas de las propiedades
de la Chlorella, un alga unicelular de agua dulce, que han sido demostradas
clínicamente. La Chlorella también es una excelente
fuente de vitaminas, minerales y otros nutrientes, además de
ser muy efectiva en el control de los malos olores del cuerpo, tanto
internos como externos. El presente escrito es una guía completa
de las múltiples formas en que este antiquísimo organismo
unicelular nos puede beneficiar actualmente.
Multiplíquese y cúmplase.
"...se entrevé un futuro en el cual el hombre se podrá
nutrir de CHLORELLA, substancia unicelular."
P. P. V. III T. III / 89 Sat Gurú Dr. Serge Raynaud de la Ferrièr
Traducción del Jñàni Diksha Gurú Dr. David
Ferriz Olivares
extraido de la web del Dr. Pablo Elias Gómez Posse
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