Chimo:
historia de una orca albina

Chimo fue,
en sus días, una de las orcas más famosas del mundo. Vivió durante
casi 3 años en el acuario Sealand of the Pacific, en las afueras
de Victoria, Canadá, donde luego murió. ¿La razón de su popularidad?
Chimo, fue y sigue siendo, la primera y única orca albina que
se mantuvo en cautiverio.
En 1970,
todavía era legal atrapar orcas en las aguas de Vancouver para
ser utilizadas en espectáculos. Bob Wright, junto con otros empresarios
del negocio de los acuarios, estaban navegando con el objetivo
de capturar orcas, cuando visualizaron una orca albina dentro
de un grupo de 5 animales. La captura de este poco frecuente ejemplar
se convirtió rápidamente en un desafío para los hombres de negocios.
La operación fue llevada a cabo.
Las orcas
albinas son extremadamente raras -en 1970, se habían observado
sólo dos alrededor de las costas de Vancouver, de entre más de
200 animales "normales" que habitaban el área. Si una orca albina
era capturada, su precio fácilmente duplicaría el de una orca
común.
Las cinco
orcas fueron acorraladas en la bahía de Pedder, y 24 días después,
la orca blanca fue trasladada al acuario Sealand of the Pacific.
Al poco tiempo resultó evidente que Chimo (nombre que en inuit
significa "bienvenida") era un delfín con problemas de salud.
Al ser genéticamente anormal, era más susceptible a las infecciones
que el resto de las orcas. Sus ojos empezaron a lastimarse, su
sistema de ecolocación fallaba y se golpeaba contra las paredes
del estanque.
Al poco
tiempo de su llegada, se descubrió que sufría de una enfermedad
llamada síndrome de Chediak-Higashi (síndrome C-H), la cual es
rara, pero también se puede encontrar en roedores, visones, vacas
Hereford y humanos, todos albinos, y con sistemas inmunológicos
deficientes. Estos individuos terminan falleciendo debido a infecciones
y enfermedades recurrentes. Esto ocurre en todas las especies.
Cuando Chimo padeció de neumonía dos años y medio después de su
traslado al acuario Sealand, fue incapaz de combatir la infección,
por lo que murió.
El caso
de Chimo plantea el tema de la salud de las orcas cautivas. Uno
podría preguntarse, si en libertad, Chimo hubiera muerto tan temprano.
Los visones mueren en un año, los humanos en 10. Hasta el momento
de ser capturada Chimo venía sobrellevando su enfermedad muy bien,
en su hábitat natural y con su familia. En cautiverio las orcas
viven un promedio de sólo 5 a 7 años, mientras que en libertad
tiene una expectativa de vida de 80 años.
Uno podría
imaginarse que en esta época, con cuidados médicos más avanzados
y estanques más grandes, Chimo hubiera vivido más años. Lamentablemente,
eso nunca lo sabremos.
Fuente: Dolphin Dreams UK
Traducido por Facundo Moyano