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Mientras muchos zoológicos aseguran estar preocupados por el estado general de los animales que viven en sus recintos, continúan siendo prisiones para aquellos que no han cometido ningún crimen, excepto pertenecer a la especie equivocada. Los zoológicos nos enseñan que es aceptable mantener animales en captividad, llevando vidas de aburrimiento en establecimientos que guardan muy poca semejanza con sus habitats naturales. Los zoológicos, como cualquier otro negocio, están diseñados para dar ganancia. Con el dinero como primera prioridad, es normal que sacrifiquen el bienestar de los animales para salvar los recursos financieros. Una vez, un director del zoológico de Atlanta, declaró que él estaba “muy alejado de los animales, debido a los demás problemas, son lo último de lo que me ocupo”. Los animales que “desobedecen” en el zoológico, muchas veces son “animados” a que corrijan su comportamiento mediante el uso de la violencia. El cuidador del zoológico de San Francisco, Paul Hunter, dice: “Tienes que motivarlos, y la manera de hacerlo es golpeándolos duro”. Una vida de aburrimiento y carente de objetivos, es inherente al estado de captividad, muchas veces. esto muchas veces lleva a que los animales desarrollen un comportamiento anormal y auto-destructivo, conocido como “zoocosis”. Algunas causas son que los animales son confinados muy cerca unos de otros, lo que les quita privacidad. Por otro lado, tienen muy poco ejercicio físico y mental. Los síntomas de la zoocosis incluyen el pasearse nervioso, el balanceo de la cabeza, y la auto-mutilación. En captividad es casi imposible encontrar las necesidades naturales de los animales. Por ejemplo, las alas de los pájaros pueden haber sido cortadas para prevenir el vuelo, y animales que en libertad viven en grandes manadas o grupos familiares (como los elefantes y el bisón), son mantenidos en pares o en solitario. Un problema con el que la mayoría de los zoológicos se encuentra, es la existencia de animales “sobrantes”. Con el objeto de dejar espacio libre para animales más bonitos –y por lo tanto, más redituables-, muchos zoológicos venden estos animales sobrantes a dealers que terminan vendiendo los animales a laboratorios o para ser usados en cacerías. Mientras muchos zoológicos sostienen que educan al público sobre las especies amenazadas, la gran mayoría de los animales no lo están, ni están siendo rehabilitados para su posterior liberación. Si realmente queremos ayudar a los animales en el estado salvaje, debemos preservar sus habitats y combatir las razones por las que los humanos los matan.
Enjaular
animales para nuestro propio entretenimiento, no es la solución. Fuente:
Compassion Over Killing Fotos: http://www.aeinc-online.org/ |