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La ponencia sobre abolicionismo brindada en el 4° Congreso Nacional Vegetariano fue titulada “Derechos de los animales: la visión abolicionista” y está basada en el libro de Gary Francione (Introduction to animal rights: Your child or the dog?) que fue publicado en el año 2001. A continuación les brindo un breve resumen de la misma. En general un alto porcentaje de las personas estará de acuerdo en que es moralmente incorrecto administrar sufrimiento “innecesario” a los animales no humanos. En esta frase hay una palabra que resulta clave: innecesario. Podemos preguntarnos cuando podemos decir que el uso de un animal es necesario. Ciertamente no es necesario usar sacos de piel o camperas de cuero. Tampoco lo es usar animales no humanos para testear productos de limpieza duplicados o tener una marca más de shampoo o de crema de afeitar. Puede ser más polémico si hablamos de la comida. El mayor número de animales que utilizamos es para comer - carne, leche, huevos - y otros productos de consumo. Por año se matan más de 10 miles de millones en USA solamente sin contar a los peces. Muchas personas dirán que esto es necesario, pero año a año se comprueba científicamente que consumir productos de origen animal es no solo innecesario, sino malo para la salud. Existen además
serios costos para el medioambiente asociados al consumo de carne. Por
cada kilogramo de proteína animal producida los animales consumen
6 kilogramos de proteínas vegetales de granos y forraje en su
crianza, por lo que claramente el consumo de carne no es eficiente.
Producir un kilo de bife lleva más de 10000 litros agua y un
kilo de pollo más de 3500 litros. Por el contrario, sólo
lleva 900 litros producir 1 kilo de trigo y 500 litros para 1 kilo de
papas. Teniendo en cuenta estos datos está claro el porqué
del slogan del congreso vegetariano 2007: Salva el Planeta, Cambia la
Dieta. Consideremos además que más del 40% del grano del
mundo es usado en alimentar el ganado. Lo que sucede es
que con respecto a los animales las personas sufren de esquizofrenia
moral. Dicen una cosa y hacen justamente lo opuesto. Por caso, aunque
muchos tenemos mascotas que tratamos como miembros de nuestra familia,
clavamos nuestros tenedores en otros animales que no son diferentes
de nuestras mascotas. Es por esto que para vivir en una sociedad verdaderamente
ética necesitamos re-pensar (entre otras cosas) nuestra relación
con los animales. Tratamos a los animales en forma que no consideraríamos moralmente aceptable tratar a ningún humano. Los animales son propiedades de los humanos y sólo tienen el valor que elegimos darles. Es necesario reconocer que los no-humanos son los esclavos de los humanos. Pero, cómo es posible justificar este trato tan diferente? ¿Cuál es la diferencia entre humanos y no humanos? Se han intentado ensayar muchos argumentos en este sentido, pero la única diferencia tangible y objetiva es la especie. Si reflexionamos sobre esto veremos entonces que se usa a una diferencia como es la especie, como excusa para la explotación. Pero la diferencia de especie no es mejor excusa para la explotación de lo que es la diferencia de raza, de sexo u de orientación sexual. Por lo tanto el especismo es lo mismo que la homofobia, racismo o sexismo. . Gary Francione postula entonces que si verdaderamente queremos re-pensar la relación entre humanos y no humanos entonces hay un término de suma importancia que en inglés se denomina sentience y hace referencia a la capacidad de sentir de un individuo. En base a esto la pregunta que debemos hacernos no es si los animales pueden razonar o pueden hablar o pueden pensar, sino que debemos preguntarnos si pueden sufrir. Necesitamos extender el derecho de no ser tratados como propiedad a todos los animales no humanos que son capaces de sentir sin tomar en cuenta otras de sus características mentales. A la luz de esta filosofía podemos atender otros cuestionamientos. Por caso, podemos preguntarnos si hay diferencia entre un ratón y un delfín. Y si debemos otorgarle un trato diferencial o adjudicarles distintos derechos. Ante esto Francione cree que debemos evitar crear nuevas jerarquías en las cuales algunos animales sean tratados mejor porque son más parecidos a nosotros. En resumen es bueno que los simios tengan derechos pero es mejor todavía que todos los animales sintientes los tengan. Por supuesto que reconocemos que un pez es distinto de un chimpancé, pero ambos poseen intereses en común y deben respetarse como seres sintientes y tratarse de la misma forma en cuanto a los mismos: el pez no debe estar en nuestro plato y el chimpancé no debe estar en un laboratorio. En resumen, si reconociéramos que todos los seres sintientes tienen el derecho básico de no ser tratados como propiedad y que tenemos el deber moral de respetarlos entonces dejaríamos de traer a la existencia animales para nuestro propio usufructo. Buscaríamos abolir totalmente la esclavitud y no regularla haciendo que las jaulas sean un poco más grandes. Esta es la esencia de la postura abolicionista.
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